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ACTUALIZADO 2015-01-16 AT 19:23:19
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
La encrucijada militar
2015-01-16 19:23:19
De las acciones guerrilleras clásicas —cuyo  epítome fue el asalto al Cuartel Madera en1965— pasando por las versátiles estrategias insurgentes del EZLN —que iban de la captura de un ex gobernador en 1994 a la redacción de cuentos para niños— hasta la irrupción a las instalaciones del 27 Batallón de Infantería en Iguala el pasado 12 de enero, una cosa se perfila con claridad: las relaciones entre el ejército y la sociedad están cambiando.

La violencia es decreciente de parte de los protestantes y su éxito cada vez mayor: el asalto al Cuartel Madera —y la guerra sucia que le siguió— fue un proceso más violento que cualquier acción del EZLN y las reacciones del régimen al respecto (incluyendo la aberrante Operación Arcoíris y su resultado natural, la matanza de Acteal en 1997 por grupos paramilitares). En esta misma lógica, el enfrentamiento entre los padres de los normalistas desaparecidos con los custodios de las instalaciones del 27 Batallón, fue menos clandestino —de hecho fue anunciado desde 18 de diciembre— menos violento —saldo 11 soldados y 13 manifestantes heridos (CNNMéxico. Ene. 12, 2015)— y aunque igual de beligerante, más efectivo: apenas unas horas después del episodio, el Secretario de Gobernación cedió sin ambages: “a través de mi conducto se ha informado que en las próximas horas se hará formalmente una invitación a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para acudir a recorrer las instalaciones del cuartel de Iguala.” (Excélsior. Ene. 15, 2015).


ACTUALIZADO 2015-01-09 AT 12:12:54
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Francia: Libertad y terrorismo
2015-01-09 12:12:54
Para Humberto Aguirre, valiente.

Antoine Basbous, director del Observatorio de los Países Árabes con sede en París, califica el atentado contra el semanario Charlie Hebdo como “una carnicería”,  señala que se trata de “un ataque contra los valores de Occidente” y reflexiona que se asiste a “una guerra en varios territorios, incluido el francés.” (El País, enero 8, 2015)

En todas y cada una de sus tres afirmaciones, está en lo cierto.

“Una carnicería”

La agresión —con un saldo de al menos 12 personas que perdieron la vida y varios más heridos de gravedad— es, efectivamente, una carnicería, una barbaridad reprobable desde cualquier ángulo ético, político y humano. En breve: sin importar los temas abordados por la publicación y sin importar sus enfoques —gráficos, analíticos y estilos críticos— nada justifica el atentado del que fue objeto. No puede ni debe repetirse —ni en Francia ni en ningún otro lado— y por ello es necesario entender su origen.

“Valores de Occidente”

La misma nota de El País recoge las declaraciones del presidente.

“Sabíamos que estábamos amenazados, y lo estamos porque somos un país de libertad”, señaló Hollande, quien convocó a mediodía [a] una reunión extraordinaria de su Gobierno. “Ninguna barbarie terrorista podrá con la libertad”, señaló. Por la noche, y en un solemne mensaje al país, anunció para hoy una jornada de duelo nacional y calificó a los fallecidos de “héroes muertos por la libertad.”

De no ser porque es 2015 y no 2001, Francia y no Estados Unidos, el discurso de François Hollande y su énfasis en la libertad recuerda mucho al que pronunciara George W. Bush el 21 de septiembre tras el ataque en Washington y Nueva York, aquél en que declaró que la causa del horror era clara (“They hate our freedoms”) y la respuesta —contradictoria de suyo— también: “Either you are with us, or you are with the terrorists.” Y así la libertad de disentir en los Estados Unidos fue relegada al olvido. (¿Qué pasará en Francia?)


ACTUALIZADO 2014-12-23 AT 13:50:16
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Decir todo, decir nada
2014-12-23 13:50:16
En 2007 Steven Poole publicó su libro Unspeak (Grove Press, 2007) en el que ilustró con mucha precisión lo que ya George Orwell en 1984 había anticipado con la neolengua. Con ejemplos del mundo real, Poole demuestra aquello que sólo existía en la imaginación de Orwell: el modo en que la retórica puede matizar, esconder o incluso torcer la realidad.

En la novela clásica del más importante ensayista inglés del siglo XX el Ministerio del Amor era el encargado de torturar a los disidentes, el Ministerio de la Verdad escondía los hechos y tergiversaba la información y el Ministerio de la Paz se encargaba de hacer la guerra.

Las fantasías del literato devinieron en realidad cuando se normalizaron conceptos como comunidad internacional, terrorismo y comunismo. ¿Qué significan estas palabras? Se han escrito bibliotecas para responder a esta pregunta y no existe —ni existirá— ningún consenso. Pero algunas conclusiones son evidentes: se les puede usar para defender las causas más pérfidas, o para atacar los esfuerzos más encomiables con el poder del signo y el estigma.


ACTUALIZADO 2014-12-12 AT 18:28:45
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
Militarización: Peligro real
2014-12-12 18:28:45
Por Fernado Montiel

Existe un peligro real que se asoma en la crisis en México. El peligro no es que el gobierno de Enrique Peña Nieto permanezca incólume —tal y como lo apuntan sus detractores— ni que caiga —como dicen sus defensores. Lo primero ya es sólo un sueño en el que se regodean los ciegos, los sordos y los insensibles mientras que lo segundo —la caída del presidente— es un anhelo que está más lejos de lo que la protesta exaltada quisiera creer.

No. El peligro no estriba en ninguna de las estas dos posibilidades sino en otro fenómeno del que pareciera que ni los corifeos del poder ni sus críticos están del todo conscientes: el peligro de la militarización.

¿Pero qué no el país ya está militarizado? ¿Qué no desde el gobierno de Ernesto Zedillo la Suprema Corte de Justicia abandonó vergonzosamente su misión —en tanto equilibrio del poder ejecutivo— al legitimar la participación militar en tareas de seguridad pública (primero en 1996 y luego otra vez en el año 2000)? ¿Qué no ya desde el gobierno de Vicente Fox el proceso se adivinaba cuando se formó la Policía Federal Preventiva, la mitad de cuyos efectivos provenía del sector castrense? ¿Qué no fue durante el gobierno de Felipe Calderón que el ejército tuvo un incremento presupuestal de más del 100% brincando de 26 mil millones en 2006 a 50 mil millones en 2011? (La Jornada, sept. 6, 2011)? ¿Qué no la tendencia se confirma ahora con Enrique Peña Nieto con la creación de la Gendarmería Nacional, cuya característica específica es que se trata precisamente de una policía militarizada? ¿Qué no tienen ya las fuerzas armadas el control de buena parte de los cuerpos de policía municipales con militares con licencia fungiendo como Secretarios de Seguridad Pública? Así pues, ¿qué no, de cara a estos hechos, hablar de “militarización” en México es una obviedad?

Tal vez. Sin embargo existen matices que en esta ocasión, en lugar de atenuar los hechos, los agravan.


ACTUALIZADO 2014-11-10 AT 18:49:21
La conspiración de Hades
Fernando Montiel T.
ESCRITOR
México al borde
2014-11-10 18:49:21
1. Del pasado, bienvenida

Hace años, el 14 de enero de 1981, aparecieron 12 cuerpos en el Estado de Hidalgo, México. Habían sido torturados y abandonados. Se supone que eran narcotraficantes colombianos, y sus verdugos, policías obedientes de un personaje siniestro.

Por décadas la “matanza del río Tula” fue la síntesis de todo lo que anda mal cuando anda junto: corrupción, poder, sadismo. Aquel episodio era referencia obligada en todo el país –junto con las atrocidades de la Brigada Blanca- para ilustrar la perversión y la degradación de un sistema que ya desde entonces se suponía “no daba para más.”

Hoy es claro, estábamos equivocados.

Primero nos acostumbramos a la corrupción, después a torturar. Acusados de cualquier cosa personas era presentadas en medios y ahí se les acababa la vida. Eran delincuentes, porque eso salía en la tele. Lo legitimamos con fórmulas verbales que sonaban, digamos, bien: “que le den una calentadita” y si los mataban a golpes, o electrocutados, o asfixiados o sencillamente si morían de dolor la explicación era simple: “se les pasó la mano.”

Y ya, listo, la vida sigue.

Pero entonces un comando armado intentó matar a los hermanos Arellano Félix en una discoteca de Puerto Vallarta en 1992. Con la novedad de los choques entre grupos volvió la sorpresa, pero así como llegó desapareció. No por falta de eventos sino exactamente por la razón contraria: fueron –son- tantos y tan frecuentes que ya nos resultan aburridos.

Luego aparecieron los cadáveres colgados en los puentes en Texcoco, en Ecatepec y en Interlomas en el Estado de México, en Cuemanco en el Distrito Federal, en Durango, en Querétaro, en Michoacán, en Zacatecas… En algún momento también nos sorprendieron cuerpos decapitados, cabezas abandonadas y videos que detallan el proceso.

La sorpresa duró poco: se impuso la costumbre.

Luego las fosas con cientos de cuerpos en San Fernando, Tamaulipas y los ranchos en los que se incineraron a más de trescientos en Allende, Coahuila.

¿Necesitamos más? Ningún problema: ahora estamos desollando vivos a nuestros estudiantes.

Bienvenidos a México. 


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