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La culpa la tienen (tenemos) los geeks
Si en la actualidad el cine y la televisin comercial estn saturadas por sagas, franquicias, reboots, remakes y adaptaciones transmedia, hay que sealar al geek como el acrtico consumidor responsable de esta moda y de este modelo de negocio tan particular de Hollywood.

Vivimos la era del dominio geek. Los otrora humillados y ninguneados del ecosistema social son ahora venerados y respetados lderes de las ms poderosas industrias. En el mundo de la tecnologa, los nerds que en las dcadas de los 70, 80 y 90 se escondieron para desarrollar proyectos y obsesiones, hoy bsicamente dominan al mundo, desde Bill Gates (Microsoft) hasta Larry Page (Google) o Mark Zuckerberg (Facebook).  Tambin en el muy lucrativo mundo del entretenimiento, el geek dej la oscuridad de la burla y el rol secundario o terciario para convertirse en protagonista.

Observemos brevemente el trmino y su fenmeno en su sentido ms diverso: del geek adolescente que se transform en creativo realizador, al referente del geek como un miembro singular de la sociedad imaginen la diferencia entre el retrato de un geek en una serie de los 80, vctima natural de bullying, y el de un geek en The Big Bang Theory, hasta llegar al geek actual como miembro fiel y obediente de una horda apasionada que busca hablar de lo que le gusta y en lo que es capaz de dejar sus ahorros.

En no pocos casos, los geeks han demostrado una veta artstica admirable. Piensen en Guillermo del Toro, un geek confeso que, desde su natal Guadalajara, amaba los cmics y el cine, el terror y los efectos especiales, y que cuando pudo dar rienda suelta a su lado artstico, al recurrir a esos referentes, comparti y dio vida en pantalla (y hasta en el mbito literario) a un mundo creativo y artstico nico.

Lo mismo podramos decir de directores como J.J. Abrams (Super 8, Star Wars: The Force Awakens) o Joss Whedon (Buffy The Vampire Slayer, The Avengers). La profundidad de sus races nerd o geeks se manifiestan claramente en la forma en que desarrollan y se aproximan a contar historias. Y gracias a ellos y a sus buenos productos artsticos-culturales-comerciales, el geek tom el poder del mundo del entretenimiento.

Hoy, todos quieren definirse como geeks o nerds. Ya est de moda. Ya es bien visto. Y satisfacer sus gustos se ha convertido en el gran negocio de la ltima dcada. Tres filmes de la saga Marvel Iron Man 3, The Avengers y Avengers: Age of Ultron, estn entre las 10 pelculas con mayor recaudacin en la historia del cine mundial. En ese Top 30 aparecen tambin filmes de Transformers, de las sagas de Harry Potter y de El Seor de los Anillos, nuevas entregas de los universos de Star Wars, Batman y Jurassic Park. Queda claro que la nostalgia es un gran negocio.

Regresemos por un instante a ese ecosistema estudiantil tpico de secundaria o preparatoria de los aos 70, 80 y primera parte de los 90: los populares siempre eran los menos. La popularidad es una cuestin de exclusividad. La mayora (los no populares) nos refugibamos en nuestros muy diversos primeros gustos y obsesiones mientras definamos una personalidad. En pantalla, la observacin al grupo integrado por esos adolescentes clavados ha evolucionado desde La Venganza de los Nerds o Weird Science a las ms actuales Freaks and Geeks o The IT Crowd.

Cualquier producto cultural que entre los 70 y los 90 haya anidado en el inters del geek, hoy se convierte en un preciado bien con potencial comercial ilimitado. El mejor reflejo de ello son eventos como la Comic Con de San Diego. Una feria del fan. Una auto-celebracin a estas obsesiones que se realiza desde hace ms de cuatro dcadas y que recibe a ms de 130 mil asistentes anuales, con un impacto econmico de cientos de millones de dlares en la ciudad donde se lleva a cabo.

No me asomo al aspecto ldico, catrtico y casi emancipador de este colectivo para abrazar sus gustos y pasiones, sino a la ciega feligresa en la que se han convertido alrededor del voraz apetito comercial de estudios, marcas e industrias por explotar econmicamente la nostalgia en cada uno de nosotros. Porque eso es lo que se explota, el factor emocional, nada lgico, cero reflexionado, que nos acerca a ciertas historias o temas o sagas o libros o cmics o series. 

Paradjicamente, en ese frenes, el geek pierde el sentido crtico con el que creci, el que desarroll en parte por el consumo de esos productos, y se convierte meramente en una maquina consumidora. Y detrs de este negocio, la palabra clave es mayora. Los nerds y geeks siempre fueron mayora en los ecosistemas juveniles. Hoy, convertidos en adultos o en el trmino adecuado por cmo nos observan las marcas y las industrias, convertidos en consumidores, esa mayora es una ilimitada fila de potenciales fieles dispuestos a dar dinero por ver nuevas iteraciones de sus temas, historias y referentes profundamente personales (esos que se quedaron ah porque nos hablaron profundamente en esa etapa de nuestras vidas, y por lo tanto los sentimos cercanos e importantes).

Aquello que nos gust o nos lleg o nos peg de nios y adolescentes difcilmente lo olvidamos, y lo defenderemos como a pocas cosas. Para mi generacin (o cualquiera cuya infancia y adolescencia se desarroll en la segunda mitad de los 70, los 80 o gran parte de los 90), esto puede abarcar el significado y mensaje en Star Wars, el cine de la poca, las referencias de series y caricaturas de esos aos, una amplia diversidad de literatura (una buena parte, fantstica y de ciencia ficcin) y ms.

Cuando hablamos de que la actual etapa del cine y el entretenimiento comerciales y masivos podra definirse como la era de las sagas, las franquicias, las adaptaciones de cmics, los remakes ad infinitum y ad nauseaum de historias que nacieron hace dcadas y/o crecieron en otros medios, bien podramos sealar al geek (o sealarnos) como el responsable ltimo de este momento en la historia del cine. Un periodo poco creativo y donde reina la prioridad por los intereses econmicos de grandes y reconocidas marcas y estudios. Ah, claro, pero ah estamos gritando en cada red social que a Hollywood le falta originalidad.

Y sin embargo, ante la nueva y horrenda entrega de Fantastic Four, la respuesta del pblico fue ponerla dos semanas consecutivas en el top de la taquilla mexicana. Porque no importa qu tan mala sea la ltima entrega de una saga de Marvel, el geek ir a ver el resto de su universo cinemtico cuando le den la fecha para el prximo estreno. De otra forma no se puede entender que Avengers: Age of Ultron haya recaudado casi 1,400 millones de dlares mundialmente y sea la 5 pelcula ms taquillera de todos los tiempos. O que Iron Man 3 que es, por mucho, la peor de todas las centradas en este personaje, sea tambin por mucho la ms taquillera, con ms de 1,200 millones de dlares recaudados globalmente y el 9 lugar histrico en el mundo.

Si al nerd/geek le vuelven a presentar esa historia que apela a la nostalgia de su infancia, adolescencia, o al recuerdo, tambin ir a entregar su dinero sin chistar. Y as llega una vez ms una versin de Batman y otra ms de Superman. Por eso se prepara una versin femenina de Ghostbusters y por eso Jurassic World rompi rcords de taquilla (ya es la tercera en el top histrico mundial con 1,600 millones de dlares), volviendo a activar una vieja saga.

Y mientras el geek acuda, los estudios seguirn encargando ms nuevas entregas. As se mide el xito en estos tiempos: en si una serie o pelcula encarga rpidamente su segunda temporada o su secuela. Ya sea un Game of Thrones, Star Trek o Mad Max. O en si necesita pasar por un proceso de reseteo de la franquicia y la trama. Mientras en las mayoras geeks siga existiendo una masa importante dispuesta a pagar por algo relacionado con ese producto al que le tienen tanto cario, el negocio seguir.

El fenmeno se ha modernizado y se mantiene en renovacin constante con los geeks ms jvenes y los fenmenos literarios o mediticos recientes: de The Hunger Games y Divergente a la saga de Crepsculo o The Walking Dead. Paralelamente habra que asomarse a que en esta nueva etapa, el rol de los personajes femeninos ha tomado el centro del escenario y de las historias, algo nada menor tambin en el escenario social-mental del colectivo geek muchas veces mayoritariamente masculino y su relacin con las mujeres.

Al final, el geek, el clavado, el que sabe y conoce detalles como pocos sobre las historias que le apasionan, tan cegado por su obsesin, tan cegado por lo profundo de su empata y nostalgia, se ha vuelto el consumidor ms fiel y menos exigente. A veces y por un rato, crtico, usualmente despus de ver la pelcula o la serie, pero con una memoria totalmente obsoleta y limitada para incorporar y guardar esa nueva informacin.

Por ello, no importa que tan malas sean las nuevas versiones o entregas de ciertas sagas, ni importa el grado de decepcin con el que se pueda ver el ms reciente reboot de una franquicia, este fan de hueso colorado ir de nuevo al cine cuando la siguiente parte se estrene.

Lo peor de Hollywood est alimentado por esa pasin.

Si somos honestos, como geeks o nerds en edad adulta, nos debera apenar lo que estamos provocando.

De corazn les pido estimados geeks, sean ms crticos, por favor.
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