Jueves 31 de julio de 2014 
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Por Diego Petersen Farah
DICIEMBRE 2012
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Nosotros somos los marranos
Oh, galletas de animalitos,
tan corrientes como mis amiguitos
.
"Poema" de Trino, cuando iba en la preparatoria.
Si un peyote es capaz de matar y al mismo tiempo torcer a la ms fresa de las fresas, la Kikis Corcuera, para ensearle los placeres de la vida; si lo ms famoso de Sahuayo ya no son los tacos sino los zombies; si una luchadora topless compite con un polica de a pie por el amor del Santos es porque Jis y Trino son unos genios. La explicacin es as de sencilla, pero si este par de moneros son lo que son es tambin porque son producto de una generacin que los cobij, los empuj, les rio sus chistes y sobre todo los junt, pues ellos no podan ser ms diferentes. Trino, conocido en el IFE como Jos Trinidad Camacho Orozco, es un tapato de races alteas. Su familia materna es de Atotonilco, Jalisco, un pueblo que antes era famoso por sus "naranjitos en flor" y sus muchachas como "angelitos de Dios" y hoy es productor de los mejores tequilas del pas. Los de Los Altos son, como dira Agustn Yez en la inmortal primera frase de Al filo del agua, "pueblos de mujeres enlutadas" y los alteos son los guardianes de la tradicin ranchera y cristera, reaccionarios por naturaleza, codos por conviccin y negociantes por supervivencia. Son buenos bebedores y mejores jugadores.

Trino creci en Guadalajara, educado, o por lo menos matriculado, en escuelas jesuitas. La contradiccin entre la cultura altea y la libertad absoluta de las escuelas ignacianas de finales de los setenta y principios de los ochenta no era cosa menor, y Trino lo mostr rpidamente en los aos de preparatoria en lo que fue su primera publicacin: El caldito, un hoja tamao oficio color azul doblada a la mitad e impresa en mimegrafo que l mismo dibujaba, escriba, imprima y venda, al principio por 50 centavos y pocos meses despus a un peso gracias a una afortunada combinacin de inflacin y xito.

Jis, acrnimo de Jose Ignacio Solrzano, es la otra cara de la moneda de la sociedad tapata. Hijo de un cientfico, creci en el seno de una familia liberal y se educ en una de las pocas opciones de escuelas laicas y bilinges de la ciudad, la American School. Jos Ignacio creci en una burbuja, alejado y protegido de todo el mal que generaba la imposicin de la moral tapata. A pesar de haber nacido en Guadalajara, Jis nunca supo lo que era rezar el rosario, llevar flores a la Virgen o tener que confesar a un cura sus pecados juveniles ni su pertenencia al club de la mano.

La educacin liberal no logr quitarle lo tmido. En la secundaria se encontr con un alma gemela, Roberto Rbora, que entonces firmaba como Betini, y juntos emprendieron la tarea de hacer caricaturas de todos sus compaeros, con tal xito que fueron impresas en el anuario al lado de cada uno de los graduados de secundaria. Visualizados a s mismos como caricaturistas, a los 16 aos no dudaron en inscribirse y apersonarse en un concurso de caricatura en Cuba, donde conocieron a Naranjo. Roberto se dedic a la pintura y la edicin de libros artesanales en su Taller Ditoria. Jis hizo de los monos su vida.

En Guadalajara fue
donde yo me enamor.
Julio Haro
La Guadalajara de los ochenta es una ciudad en crisis. Lo haba perdido todo: su identidad, su recato, su autoestima y hasta la figura. La ciudad armoniosa y planeada a detalle de un milln de habitantes se convirti en una mancha urbana llena de caseros dispersos, arquitectura horrible y culturas diversas. Los aos setenta fueron convulsos para la Perla de Occidente: la guerrilla urbana, la confrontacin de la clase poltica y una generacin de juniors ms dispuestos a seguir la ola que la empresa cimbraron a Guadalajara desde sus cimientos. El modelo de gobernanza que haba permitido el desarrollo acelerado de la ciudad (una mesa de decisiones que comparta el gobernador "revolucionario" en turno, con el cardenal, los empresarios y los representantes de las buenas conciencias) se hizo aicos. Los jvenes, ricos, pobres y clasemedieros, se negaron, por distintas razones, a continuar con una forma de vida que los axifiaba. En medio de su crisis de identidad, Guadalajara no crece: engorda. El desarrollo urbano se sale de madre, el orden se pierde, los liderazgos se apocan, las Chivas se sumen en la mediocridad y el Atlas se va a segunda. Al mismo tiempo que la Perla expulsa a muchos de sus mejores talentos ("como una puerca vieja que devora a sus hijos", dira Fernando Gonzlez Gortzar), la migracin de los estados vecinos hacia Guadalajara crece aceleradamente. Eso que en su momento se vio como una tragedia fue en realidad el caldo de cultivo de una generacin.

Ay!, no me hallo. No, no me hallo.
Julio Haro
Las escuelas de comunicacin son un invento de los jesuitas. La primera fue en la Ibero, en el DF, y pocos aos despus abri la del Iteso, en Guadalajara. Lo gelatinoso del objeto de estudio, el abordaje reivindicativo del fenmeno de los medios, los resabios de una revolucin fallida y la crisis del modelo de profesiones liberales convirtieron a las escuelas de comunicacin en resumideros de intereses. Todo aquel que no se hallaba, que no encontraba su lugar en la nueva sociedad, buscaba refugio en ellas. Roqueros, poetas, cineastas, pintores y moneros terminaron encontrando ah un espacio: entre el montn de "extraos" todos se sentan normales. En septiembre de 1982 sali a la luz el primer nmero de Uno no es ninguno, una revista estudiantil de la escuela de Comunicacin del Iteso. El tiraje era escaso y la distribucin mano a mano. Su gran virtud fue convocar a una generacin de creativos que pululaban en la escuela. Fueron slo tres nmeros en los que Falcn (tamaulipeco), Jabaz, Trino y Jis, como moneros, y Antonio Mrquez, Toimex (guanajuatense); Enrique Blanc; Alejandro Rizo; Rodolfo el Che Bauelos (todos ellos a cargo de los textos), entre otros, consiguieron generar tal repudio a la publicacin ("lo que ah se escribe no es digno de estar ni en las paredes de los baos" gritaron las autoridades), que llegaron a pensar que aquello tena sentido. El Iteso prohibi que el nombre de la universidad saliera en la publicacin por considerarla indigna. En una solucin muy jesuita: la revista fue expulsada de la universidad, los autores no.

Reforzados por Julio Haro (sinaloense), quien despus sera el vocalista y letrista de El Personal, y nuevos moneros y escritores como Jos Luis Garca, Josel (defeo); Carlos Snchez, Eseg (defeo); Paco Navarrete; Carlos Reynals; el Infeliz, y Postof, entre otros, la aventura editorial dio un paso ms en mayo de 1983 para convertirse en Galimatas, una revista absolutamente irreverente que catapult a esta generacin. Hablaron sin tapujos de poder, sexo y drogas; se rieron del Papa y de la Iglesia; del presidente de la Repblica y de la Repblica del presidente; del condn y la religin, de todos los intocables de aquella poca y de ellos mismos. Mientras en la ciudad de Mxico el cartn segua atado a la reivindicacin poltica, la generacin Galimatas reivindicaba el humor por el humor. Impulsado por el xito de la revista y el momento creativo, Guillermo del Toro lanza en octubre de ese mismo ao, con el mismo formato y papel, la revista Cspita, un espacio dedicado a la historieta. Carlos Monsivis los "descubri" y public un amplio reportaje sobre Galimatas en La Cultura en Mxico, el suplemento cultural que entonces se publicaba en la revista Siempre!. Los moneros de Guadalajara cobraron fama nacional.

El xito, que lleg demasiado rpido, termin por matar a Galimatas. En el nmero 5, el galimate del mes fue el paro obrero: un desnudo masculino a doble pgina con el falo erecto y un casco de minero por nica vestimenta. El escndalo fue maysculo, la provocacin insuperable, el choque de egos inevitable y la muerte de la revista tambin: despus de eso, cualquier cosa que publicaran parecera ligera, sosa y poco atrevida.

Ms vale cholo
que mal acompaado.

Galimatas, nm. 3.

El rpido ascenso y cada de Galimatas puso a los moneros en la vitrina. Radio Universidad de Guadalajara, que de la mano de Carlos Ramrez se haba transformado de una estacin de msica clsica en una de cultura contempornea, abri la puerta no slo al rock sino al humor como gnero de crtica. La Pitaya Ye-ye con Trino, Octavio Limn y Luis Usabiaga (guanajuatense) fue el espacio de la escatologa y la reivindicacin de lo diferente y puede presumir de ser el nico programa que muri al aire. El festn de los marranos, con Trino y Julio Haro como pilares, se rio de todo, comenzando por la propia crisis que viva en ese momento la Universidad de Guadalajara. Mientras los lderes universitarios pelean el control de la Casa de Estudios en una guerra de desplegados (un gran avance, pues apenas 20 aos antes lo haban hecho a balazos), los marranos crean la radionovela Rectora: la pasin tras el poder, donde se burlan de todos, incluso del rector.

Invadidos por el tono de humor e irreverencia, Julio Haro, Andrs Haro, scar Ortiz, Pedro Fernndez y Alfredo Snchez crearon El Personal, un grupo musical que mezcla ritmos latinos como la cumbia y el bolero con reggae y rock. La letras de Julio Haro, llenas de humor y arquetipos tapatos, se convierten en himnos generacionales. "Nio, djese ah", "No me hallo", "La tapata" suenan en las fiestas privadas, pero nunca en la radio.

Mag invit a Jis, Trino y Falcn en la ltima etapa de Unomsuno y luego a La Jornada. La pgina La Croqueta: Humor Perro se volvi un dolor de cabeza para los editores: la irreverencia, la escatologa y las drogas resultan temas complejos, incluso para los peridicos ms liberales de la ciudad de Mxico.

La mam del Abuln, primero como revista independiente y luego como suplemento del peridico Siglo 21 fue, sin desearlo, un espacio de confrontacin generacional: mientras los empresarios lo perseguan, sus hijos lo coleccionaban.

Estaba un da el Santo rasurndose, cuando...
Trino, Historias paralelas.
El ambiente estaba listo para el gran parto. Trino haba publicado en el semanario Parntesis una tira de Historias paralelas que en el primer cuadro empezaba: "Estaba un da el Santo rasurndose (por encima de la mscara, claro) cuando..." Ding, dong. Llegaron unos nios jodones a su casa a tirarle carrilla (hoy diramos hacer bullying y seran motivo incluso de una demanda). Los nios no gritaban "Santo, Santo", sino "Santos, Santos", como decan en los barrios de Guadalajara y seguramente tambin de Atotonilco. En La Croqueta, entre las pginas del suplemento La Cultura en Occidente, en El Occidental de Guadalajara, el Santos comienza a interactuar con "el Cabo y el jefe de la polica". En La Jornada, Jis le haba dado vida a la Tetona Mendoza, no como luchadora, sino simplemente como un personaje que representaba una madona, la mujer fuerte que con sus grandes tetas domina el mundo. En una presentacin de la revista La mam del Abuln le preguntaron a Jis si la Tetona era alguna fijacin, a lo que respondi tranquilamente: "No, es mi hermana".

Lleg el da de enfrentar a los personajes. La Tetona le traa ganas al Santos y viceversa. En una tcnica totalmente inusual, Jis y Trino comenzaron a hacer una historieta conjunta, pero no a cuatro manos, sino como dos solistas en dilogo. Trino haca los primeros cinco cuadros, en los que planteaba el tema y el conflicto; Jis retomaba la trama y fugaba la historia a lugares insospechados; Trino aterrizaba y complicaba la ancdota, tejiendo sobre las fugas de Jis, quien a su vez conclua de manera inesperada. Al final, una serie de solos, variaciones sobre el mismo tema, finales diferentes, humor construido sobre el humor y personajes disparatados: un peyote perverso, unos zombis imbciles, un gamborimbo punketo, una nia fresa con alma de prostituta. El Santos y la Tetona eran el jazz llevado a la tira cmica.

Nosotros somos los marranos,
nos divertimos como enanos.

Julio Haro
Hace unos aos, Carlos Monsivis me pregunt cmo se poda explicar que Jis y Trino, los ms escatolgicos y libres de los moneros mexicanos, hayan surgido en la ciudad ms conservadora de Mxico. La ciudad que ms curas y monjas forma en el mundo, slo despus de Roma; la ciudad de los cardenales fuertes y metiches; la ciudad que rechaz, por puro miedo, un congreso homosexual. Pero si bien todo eso es cierto, tambin lo es que Guadalajara siempre ha tenido una veta liberal y contestataria, una pequea lite intelectual que en el siglo XIX y XX ejerci la funcin de equilibrar a la sociedad. En el Santos y la Tetona Mendoza se combinaron los dos mundos, lo ms ranciamente tapato con lo ms abierto de una sociedad que dej de ser provinciana a fuerza de sus propios fracasos pero tambin de sus propios impulsos. Jis y Trino no se explican sin la convivencia con grandes talentos que llegaron de fuera, Manuel Falcn, Julio Haro, Josel, Toimex, Luis Usabiaga, Alfredo y Carlos Snchez, pero tampoco sin una sociedad que les rio y aguant todo (o casi todo), incluso que siendo tan marranos tuvieran tanto xito.
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