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Historias de exploradores
Alberto Chimal no está de moda ni es el consentido de los intelectuales mexicanos: eso resulta fantástico. La Torre y el Jardín, su segunda novela, presenta al lector con El Brincadero, un burdel inquietante y misterioso donde dos hombres emprenden búsquedas paralelas que derivarán en una aventura estremecedora.

Uno de sus protagonistas, el explorador Horacio Kustos, es un personaje recurrente en la obra de Chimal, pues aparece en El último explorador y cuentos desperdigados por revistas literarias y recovecos de internet (Kustos tiene su propio tumblr kustos.tumblr.com y cuenta en Twitter @hkustos). Su creador explica el origen del personaje: "[proviene de] la noción del explorador, de un descubridor que amplía nuestra percepción del mundo. La primera idea de él surgió alrededor del año 2000. Había en el ambiente un ánimo cínico de que ya lo habíamos descubierto todo, así que con Kustos quería ir a contrapelo de eso".

Aunque su publicación es más reciente, La Torre y el Jardín es en realidad la primera aventura de Horacio Kustos. ¿Por qué tardó tanto en ser publicada? De acuerdo con Alberto Chimal, esta novela le tomó cerca de ocho años de trabajo hasta sentirse satisfecho con ella. "Es casi un documental de mi proceso de escritura desde más o menos el 2004. Tiene influencias y ecos de todas partes: de lo que he leído, visto, incluso de otras cosas que he escrito. Es como una espina dorsal para mi obra", dice. Su intención era obligarse a construir una narrativa más extensa y compleja: "Me queda una experiencia vital de haber hecho este libro. Quería estar seguro de que a pesar de cualquier circunstancia pudiera decirse que lo intenté al menos una vez".

Sin cursilerías ni moralismos, en La Torre y el Jardín el escritor ofrece un catálogo de filias que los clientes de El Brincadero satisfacen con varias especies animales. Esta historia habla del poder desde la sexualidad, una perspectiva que Chimal ya había utilizado en Los Esclavos, su primera novela. Ambos textos se alejan de la visión política y económica desde donde generalmente se ve al poder en la literatura mexicana: "Yo quería hacer algo distinto, por eso me acerco al tema dentro de las relaciones de pareja, o en este caso específico, del conflicto entre el ser humano y la naturaleza. Nos distanciamos de ella en nuestra vida como especie y tratamos de domarla", dice.

El compañero de Kustos en esta aventura es el doctor Francisco Molinar, quien pasó de ser una mera voz que dialogaba con el explorador a desarrollarse como un personaje por sí mismo. "Molinar es el opuesto de Kustos: un hombre que no quiere relacionarse con lo extraordinario, sino que quiere liberarse de ese vínculo que perturba su idea de lo real. Lo lanzaron de cabeza en un mundo fantástico del cual se niega a aceptar su existencia. Él, como hacemos la mayoría de los humanos, se aferra a una visión mediatizada y compacta de la realidad, a pesar de que la ciencia y el arte nos invitan constantemente a romper con ella", sostiene.

El enfrentamiento entre realidad e imaginación se manifiesta en la novela mediante el doctor Molinar, pero es un fenómeno que Chimal percibe en la vida fuera de las páginas: "La literatura mexicana se formó en el seno de la cultura autoritaria que impone una visión unívoca de las cosas a la gente gobernada. Empezó con la prohibición añeja de la imaginación por la Santa Inquisición y siguió así hasta estar cooptada por los gobiernos posrevolucionarios. La imaginación siempre ha sido una herramienta subversiva, por eso su problema en México es más político que otra cosa".

Una plataforma de escape para la literatura de género o subgénero es internet, laboratorio donde Alberto Chimal redescubre y subvierte las normas literarias. "Tiene un uso experimental con un alcance mayor al de los medios tradicionales, especialmente porque los gobiernos todavía no terminan de cuajar el enrejado de alambre del copyright. Internet todavía es un campo abierto. El primer par de décadas de este siglo serán recordadas como la época donde pudieron existir rarezas creativas en línea, una belleza no reglamentada", dice. Los juegos literarios virtuales de Alberto Chimal se desarrollan en Twitter (@albertochimal) y en su bitácora personal Las Historias (www.lashistorias.com.mx).

En La Torre y el Jardín, Chimal combina elementos de la ciencia ficción y la literatura fantástica en un mosaico de personajes tangibles cuyas historias crecen y se enredan al interior de un edificio épico, mágico y ajeno a la realidad. La Torre y el Jardín, como la edificación protagónica, es una novela de muchas capas y laberintos ocultos.

La Torre y el Jardín
Alberto Chimal
Colección Hotel de las Letras
Editorial Océano
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