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Seguro social para todos
Luis Ignacio Guzmán y Genaro Martínez llevan 10 años viviendo juntos en Guadalajara. Luis es abogado y trabaja para una asociación civil que atiende a personas de sexualidad diversa, Codise; su pareja es egresada de la licenciatura en Turismo.
En todos estos años no habían enfrentado un acto de discriminación por su preferencia sexual, mucho menos por parte de una institución federal.
En 2010, la pareja acudió a la ciudad de México, poco después de que se aprobara el matrimonio entre personas del mismo sexo, para hacer válido ese derecho. La ley establece que, una vez casados, la unión debe ser reconocida en todo el país. De regreso en Guadalajara, Luis Ignacio buscó afiliar a su esposo al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), fue a la clínica que le correspondía y llevó todos sus papeles, pero su petición fue denegada.
"Sabíamos que iba a pasar, dadas las declaraciones del entonces titular del IMSS. Pero aun así quisimos reclamar nuestros derechos, los mismos que goza cualquier pareja heterosexual. Buscábamos tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro. Fuimos a hacer el trámite a la ventanilla correspondiente, y nos dijeron que no era posible otorgar la afiliación", dice Luis Ignacio, quien interpuso un oficio para que se explicaran las razones por las que se la estaban negando, una respuesta que tardó más de un año en llegar. "Soy alguien que paga sus cuotas, tengo el derecho de afiliar a mi esposo".
Fue entonces cuando interpuso una queja ante el Conapred y argumentó un acto de discriminación. Tras una investigación, el consejo emitió una resolución en la que insta al IMSS a cambiar su decisión, con base en argumentos jurídicos como el artículo 1, que prohíbe la discriminación por preferencia sexual, o el 4, en el que hombres y mujeres somos iguales ante la ley. "El IMSS aclara que su ley indica que sólo puede afiliarse a la esposa de un trabajador o al esposo de una trabajadora. Pero su ley no debe estar por encima de la Constitución suprema, en la que se dice [que] todos somos iguales ante la ley", dice el peticionario.
Aun así, el IMSS no acató la resolución del Conapred. Y desde entonces ha actuado por todos los medios legales para dejar sin efecto jurídico dicha resolución. "El IMSS interpuso un juicio administrativo para que se deje inválida la resolución. Y actualmente ahí estamos parados. No han afiliado a Genaro, tenemos sólo un amparo en trámite. Esperamos ganar, considerando que en el DF existen cuatro parejas que fueron afiliadas al IMSS y al ISSSTE gracias a un amparo. Estamos viendo qué procede", dice Luis Ignacio.
A pesar de que Guadalajara es la segunda ciudad mexicana con más apertura en cuestiones de género, después de la ciudad de México, aún sigue siendo conservadora. "Vamos muy atrás en reformas del Código Civil para matrimonios del mismo sexo. Hubo hasta un fallido intento de leyes de convivencia. Es un tema que no llama la atención a nuestros diputados, que aún causa controversia, y no le quieren entrar", dice Luis Ignacio, quien no quita el dedo del renglón: ninguna ley secundaria del IMSS debe estar por encima de la Constitución. "No afiliarnos es un acto de discriminación", concluye.
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