Martes 2 de septiembre de 2014 
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abril 2012
Campeona de autoayuda
Es el boxeo, para Kina Malpartida, una venganza contra el pasado?
Por Daniel Titinger
Kina cuenta su vida como libro de autoayuda: ha sido capaz de caerse y levantarse.
La boxeadora Kina Malpartida tiene un tatuaje en la pierna izquierda, una inscripcin en ingls que dice "Live and give best of your ability. Give and forgive". Vive y perdona. Se lo hizo en Queensland, Australia, poco tiempo despus de huir de Lima. Era 1999, ella tena diecinueve aos y la haban tumbado tantas veces, es decir, haba recibido tantos nocauts emocionales que se sinti obligada a hacer maletas. No saba, entonces, que su futuro tendra que ver con la profesionalizacin del dolor. Algunos de sus amigos de esos aos cuentan que Kina Malpartida se fue pensando que Lima ya no era una ciudad para vivir. Lima slo era malos recuerdos. As que dej su pasado para siempre con una visin de lo que deba ser su futuro. Vive y perdona. Con esa certeza se fue a correr olas a Australia y, mientras tanto, a estudiar Administracin de Restaurantes y Catering. Una dcada despus, en 2009, sera campeona mundial de boxeo peso superpluma y un dolo sbito en el Per, un pas que nunca haba tenido un campen mundial de boxeo. Ahora, desde hace algn tiempo, Kina Malpartida tiene ganas de contar su vida como si se tratara de un libro de autoayuda, con la hiptesis de que ella ha sido una peleadora capaz de caerse y levantarse, sobre todo fuera del ring. La vida es como el boxeo, y la metfora es un lugar comn tan evidente como un moretn en el ojo.

Me han pasado cosas feas, es alucinante dice con la vista al mar de California. Me ha pasado de todo.

Huntington Beach es una playa de surfers y sol centellante con un muelle largo anclado en tantas columnas que parece un ciempis gigante de cemento. Kina Malpartida es una adicta al mar. Desde que era nia, en su casa del balneario de Punta Hermosa, al sur de Lima, vivi con los pies pegados a una tabla. Su primer entrenador de surf, Roberto Muelas Meza, un campen nacional que ahora es capelln de los Christian Surfers, la recuerda como una chica con una agilidad desconcertante para el surf. Tena apenas trece aos y era ms avezada que los hombres ms avezados de su edad, o incluso mayores. "No tena temor a enfrentar el peligro del mar me dira Muelas Meza, quien lleva veinte aos formando tablistas en su escuela Olas Per. No le tena miedo a las olas grandes ni a los revolcones, que a veces nosotros decimos que son como las dificultades del da". Kina Malpartida, segn l, pudo ser campeona mundial de surf.

Es una tarde de agosto de 2011, y la campeona mundial de boxeo se ha sentado en la orilla de Huntington Beach, bajo una sombra donde corre una brisa fresca que le permite conversar sin sudar.La playa es lo ms lindo que hay dice, mirando hacia la orilla con sus redondsimos lentes oscuros marca Electric. Es lo ms lindo de toda la naturaleza, no? El sonido es distinto, el sonido del mar, la arena, la calma, las olas, el sol, nunca voy a poder vivir sin mi playa. Por eso me fui a Australia y estuve cerca de la playa. Por eso vine a Los ngeles y sigo cerca de la playa.

Lima tambin tiene playa, pero su mar es de un color ms turbio, como el pasado de Malpartida, y desde que levant el cinturn de la Asociacin Mundial de Boxeo, vuelve al menos una vez al ao, slo para volver a irse.

Hace unas horas estuvo entrenando en el Azteca Boxing Club de Los ngeles, a unos cincuenta minutos de Huntington Beach, pero ahora luce como si estuviese recin salida de la ducha: el cabello mojado y amarrado atrs en una cola, la nariz hinchada, la cicatriz sobre su ceja derecha, el rostro delgado y encendido, rosado, como en un esfuerzo permanente y decidido, porque incluso cuando no est haciendo nada, Kina Malpartida, campeona del mundo, est entrenando. Se mueve intranquila casi todo el tiempo, juega con sus zapatillas en la arena, se frota los nudillos callosos de sus manos largas capaces de partirte la cara, y el sonido del mar las olas reventando contra la orilla es el parntesis que necesita en medio de tanta agitacin. El gimnasio es bulla y caos, y la playa es, de alguna forma, el silencio, esos segundos luego de que suena la campana y el boxeador debe ir a su esquina. La playa es esa esquina.

Siempre voy a estar cerquita a la playa dice, y vuelve a frotarse los nudillos con una sortija rosada y brillante que slo se quita para golpear. Kina Malpartida ir apaciguando sus movimientos conforme pasen los minutos, pero ahora se acomoda la camiseta negra marca Electric y la lycra del mismo color que apenas le cubre las rodillas. Seguir sudando horas despus de sudar? Se acomoda y se le ve el tatuaje en la pierna izquierda, un garabato difcil de descifrar. "Qu dice ah, ah?", pregunto. Entonces ella habla de lo que llama "mis pensamientos", ese tatuaje en ingls, otro que tiene en el brazo derecho y que dice "Jehovah, the one and only" "S, creo en Dios y en la creacin", y me habla, sobre todo, de lo difcil que se le hizo el mundo despus de que muriera su padre.

Ah empez todo dice la boxeadora, enterrando las zapatillas en la arena.

El Azteca Boxing Club es un ruido furioso de mquinas trotadoras, pesas desplomndose en el suelo y guantes que se estrellan contra los sacos de arena que parecen de piedra. Una bocina escandalosa imita a la campana de una pelea, tres minutos de asalto por uno de descanso, y suena durante todo el da. Suenan tambin los dos ventiladores que cuelgan del techo y las sogas que parecen latigazos contra el piso de madera, sac-sac-sac. Todo es de madera en el Azteca Boxing Club, salvo los espejos sucios, rotos y descuidados de las paredes. Un gimnasio de boxeo jams debe estar pulcro el boxeo es sucio, salvaje, transgresor, y suenan los jadeos de unos veinte tipos entrenando, que respiran como si fueran veinte caballos cansados despus de una carrera. Algunos estn sin camiseta y tienen el cuerpo manchado de tatuajes. Hay un gordo peso pesado que le pega con rabia a un saco negro marca Everlast forrado en cinta adhesiva, y tiene tatuajes de serpientes hasta en el rostro. Es una virtud en el boxeo tener cara de malo, pero en este gimnasio de Los ngeles parece estar prohibida la maldad. Incluso hay letreros con indicaciones: "No le faltes el respeto a nadie", "No profanes palabras altisonantes", "No escupas en el piso". Y ninguno de los boxeadores mira con inters a la reportera de la CBS que acaba de entrar, una rubia maquilladsima en un vestido negro de rayas blancas. Ha venido para entrevistar a Kina Malpartida, quien desde hace veinte minutos se mueve alrededor del ring, una lona azul en medio de tantas pulsaciones, y golpea el aire, sacude los hombros, los brazos, las piernas y pregunta cada cinco minutos la hora. Nunca deja de moverse. Es como si viviera en la cuenta regresiva de una explosin. Le dicen Dinamita Malpartida.

La rubia de la CBS debera llamar la atencin, pero pasa tan desapercibida como la campeona del mundo. "Me gusta entrenar en el Azteca porque nadie te molesta", me dir Kina despus, en Huntington Beach. "No tocar los artculos de nadie", "No beber alcohol en el gimnasio". Un mexicano que entrena aqu desde hace tres aos deja de ejercitarse en una mquina trotadora y se acerca al ring mientras se seca el sudor con una toalla. "He odo el rumor de que Kina es muy famosa en su pas, no?", me pregunta.

No ser una entrevista en vivo le dice la reportera a Malpartida, as que puedes detenerla cuando quieras.
Bien, pero el lugar puede ser ruidoso.
Yo amo el ruido le dice la rubia, y sonre.


La entrevista saldr en un segmento del canal llamado People 2 Watch, sobre vecinos de Los ngeles que hacen cosas extraordinarias, pero enfocado esta vez en latinos que son modelos a seguir. Kina Malpartida asiente con la cabeza.
Si quieres te puedo dar fotos de cuando era nia dice.


Le ha gustado la idea de ser un modelo a seguir fuera de su pas. Es consciente de que su fama empieza y termina en el Per, "pero ya es hora de que el mundo sepa quin soy dice. Esto ya tiene que explotar. Ahora tengo una relacionista pblica que me abrir las puertas del mundo". La rubia de la CBS ha llegado al Azteca Boxing Club porque esa relacionista pblica la llam y le cont que aqu, en este gimnasio, haba una peruana con una gran historia de superacin. Ahora, Kina Malpartida se sube al ring sin los guantes puestos, y esa inusual desnudez en sus manos es un sntoma: no ha venido hoy a tirar golpes ni a defenderse.

Aqu est bien? pregunta Malpartida, y apoya los brazos en una de las cuerdas del ring, como quien mira por una ventana.

Parece tranquila. La reportera le alcanza un micrfono y le pide a su camargrafa que haga un plano general del lugar. En el mismo cuadriltero, un mexicano superwlter golpea su sparring, y para la reportera es la escenografa perfecta.

sa es la televisin americana, no?
S, pues, huevn, est buenaza la gringa.
Ya.
Kina tambin est buena, ah. Est simptica. Decan que pareca hombre, que era grandaza, pero est bonita.


Mayer Olrtegui y Tito Miranda son dos peruanos que viven en Los ngeles y han venido al Azteca Boxing Club porque se han enterado de que aqu entrena Kina Malpartida. Es una coincidencia que justo hoy est la CBS. No es un da normal en el gimnasio de Los ngeles. Ellos, la rubia, yo, somos una audiencia que ha llegado de distintas partes, planetas pequeitos atrados por la gravedad de una estrella mayor.

Mi hija es fantica de Kina dice Olrtegui, su gata se llama Kina.

Un muro de medio metro los separa de la zona de entrenamiento. "No spectators in the gym", se lee en un letrero. Slo les permiten ingresar hasta el rea de visitas, cuyas paredes estn saturadas de fotografas de boxeadores y afiches de peleas clebres, Lennox Lewis vs. Mike Tyson, scar de la Hoya vs. Steve Forbes. Hay un pster de Muhammad Ali rugiendo como un len frente a Sonny Liston, quien yace en la lona con una inscripcin al lado: "First minute. First round". No hay ninguna fotografa de Kina Malpartida. Incluso en el Azteca Boxing Club, donde entrena la campeona del mundo superpluma, el boxeo sigue siendo un deporte de hombres. Salvo Laila Ali, hija de Muhammad Ali, ex campeona mundial con veinticuatro victorias y ninguna derrota, no ha habido otra boxeadora con fama mundial. Pero incluso la celebridad de Laila Ali fue una herencia paterna. Los puristas del boxeo ni siquiera admiten mujeres en las peleas preliminares y dicen que su papel, en un ring, se restringe al de la chica del cartel. "El boxeo es para hombres, y va de hombres, y es hombres", escribi la novelista y fantica del boxeo Joyce Carol Oates. Mayer Olrtegui sabe de boxeo y me habla de peruanos que estuvieron cerca de ser campeones del mundo, Orlando Romero, Luis Ibez, scar Rivadeneyra, las mismas historias de fracaso en la puerta del horno, el casi-lo-logramos tan comn en el Per antes de Dinamita Malpartida. Olrtegui tiene una cadena de oro de la que cuelga un tumi, un cuchillo ceremonial que se usaba antes de los incas y que ahora es un smbolo peruano.

A m me entusiasma todo lo peruano dice.

En el ring, la entrevista a Kina Malpartida va a empezar. Hace dos aos, en diciembre de 2009, Mayer Olrtegui y Tito Miranda fueron a verla defender su ttulo mundial en el Citizen Business Bank Arena de Ontario, California, a dos horas de Los ngeles, la nica vez que ella ha peleado como campeona fuera de Lima. En ese coliseo con capacidad para diez mil personas haba apenas tres mil. Casi todos eran peruanos. Eso recuerda Juan Carlos Ortecho, editor de BoxRec.com, una enciclopedia del boxeo mundial, y que aquella vez transmiti la pelea slo para la televisin del Per. A ningn otro pas le interesaba. Dinamita gan por decisin de los jueces. "Are you ready, Kina?", le dice la rubia. Kina Malpartida est en el ring, el plano abierto de la cmara.

Yo anduve por el mal camino le dice a la CBS, con la gente equivocada.

Jams haba contado algo as. Desde que los medios de comunicacin se interesaron en ella, ha sabido cultivar el humor como una defensa ante cualquier pregunta que invadiera su intimidad. "Tomas alcohol, Kina?". "No". "No s si te creo". "Me da nuseas". "Entonces qu te gusta, Kina?". "El sexo". Cosas as.

Una vez me echaron algo en el trago y termin mal dice frente a la cmara.

Su vida pblica empez cuando consigui el ttulo mundial, y esa hazaa, en el Per, era suficiente mrito para concederle una vida privada; es decir, un pasado impecable, callado, ntimo, y una multitud que desde entonces iba a corear sus victorias en un ring sin saber nada de boxeo. Ni de Kina Malpartida. Pero ahora quiz su relacionista pblica le ha dicho que lo mejor, para lanzar su carrera internacional, sea revelar algunos secretos. Ponerse seria. Dentro de unas horas, en Huntington Beach, me lo contar todo. Tres das despus hablar con un periodista del diario La Opinin de Los ngeles y le repetir esa historia oculta, sus aos perdidos. "Kina es un suceso en el Per", me dice su entrenador, el mexicano Mario Yuca Morales, que se despide de la reportera de la CBS mientras se alista para el entrenamiento del da. Cuando la entrevista termina, la rubia se va y nadie voltea a mirarla. Yuca Morales dice que nunca haba visto peruanos llegar al Azteca Boxing Club slo para ver entrenar a su pupila. "Es alucinante", dice Kina Malpartida. "Es que Kina es el mismo fenmeno que Julio Csar Chvez en Mxico", dice Yuca Morales. Pero es mujer.

Kina, somos tus hinchas, hemos venido a verte! le grita Tito Miranda, desde la zona de visita.

Mayer Olrtegui le hace una reverencia con el tumi que le cuelga del cuello. La boxeadora se acerca y los saluda. Ellos la invitan a un partido de futbol, para que sea la madrina de su equipo.

Somos del Inca Master le dicen, y usamos la camiseta de Per.

Kina Malpartida tambin es la nostalgia. Pero quin es Kina Malpartida?

Si Kina Malpartida tena algn futuro en el deporte, ste era el surf y no el boxeo. Su padre, el Chino Malpartida, fue tres veces campen nacional de surf y una figura de los aos setenta en los balnearios al sur de Lima. Era guapo, atltico. No apareca tanto en pblico. Quienes lo llegaron a ver en el mar cuentan que el Chino Malpartida no tena miedo, que jams se caa de una tabla y que era el ms radical de los tablistas radicales. Kina Malpartida hered las agallas de su padre. l sola lanzarse con su tabla a zonas peligrosas e inexploradas. En Punta Hermosa, su playa y centro de operaciones, dicen que fue el primero en correr El Paso, olas que te arrastran y revientan en un despeadero. El Chino Malpartida corra olas en Hawai e Indonesia, capitales del surf mundial. Se cas con una top model, la peruana Susy Dyson, que apareca en portadas de Elle y Vogue, caminaba en las pasarelas de Pars y era solicitada para ser el rostro de Chanel, Yves Saint Laurent, Armani. Los paps de la futura boxeadora eran hermosos y clebres. Le pusieron Kina porque haban ledo en la Biblia que un lugar se llamaba as, y les haba gustado el nombre. Kinah, al extremo sur de Judea, tambin es un canto hebreo de lamentacin, que entonan sobre todo las mujeres que guardan luto. Kina Malpartida adoraba a su padre y quera ser como l. Si l jugaba futbol, ella quera jugar futbol, y lo hizo en dos equipos de hombres. Si l haca karate, ella quera hacer karate, y lo hizo a pesar de que su madre trataba de inscribirla en clases de danza moderna y gimnasia acrobtica. A veces jugaba con Barbies, pero estaba seducida por esa vida extrema de pap. Si l era campen de surf, ella tambin quera serlo: a los diez aos corri su primera ola, y su padre le regal su primera tabla, una Milton Whilar que ella recuerda como un tabln que la doblaba en tamao, pero sobre todo porque "era una tabla de mi pap". A los doce aos, Kina Malpartida compiti por su primer campeonato nacional y qued segunda. Le gan Sofa Mulanovich, otra nia de Punta Hermosa que entrenaba Roberto Muelas Meza y que luego se convertira el destino les reservaba esa coincidencia en campeona mundial de surf y otro icono en un pas desesperado por triunfos.

Mi niez fue muy bacn me dice Kina Malpartida.

Hasta que una maana de 1994, en el Aero Club de Collique, a las afueras de Lima, su padre se lanz de una avioneta con un paracadas que nunca se abri. La sombra se ha corrido y el sol de Huntington Beach empieza a darnos en la cara. Comenc a hacer cosas que no deba.

De pronto empieza a contar una historia con la rapidez de quien quiere sacrsela de encima. Sus lentes oscuros y redondos no dejan ver sus ojos.

Porque mi pap se muri y yo en mi casa tena una relacin con mi mam que no era muy buena, y entonces prefer ir a la calle a vacilarme con mis amigos, y conoc gente.

Kina Malpartida tena diecisis aos y sala con un grupo de surfers de Punta Hermosa, tipos sin mucho talento en el agua, pero "malosos afuera", me dice un viejo amigo de ella que tambin corra olas. "Un da la dejamos de ver", dice una compaera de su colegio, el Franklin Delano Roosevelt, de los ms costosos de Lima. "Desapareci o la botaron, ya no me acuerdo bien, pero todos sabamos qu estaba pasando con ella: se malogr", dice otro de sus ex compaeros casi dos dcadas despus. A veces ibas a Punta Hermosa y los veas, de da, durmiendo a todos en un mismo auto estacionado por el malecn, o fumando mariguana. Ella era tan adicta al mar como a las noches en las discotecas al sur de Lima, Kahunas, La Plvora.

Eran gente mala me dice, y se acomoda los lentes y mueve los hombros estirando el cuello. Una noche la encontraron tirada afuera de la discoteca Kahunas, inconsciente, en unas rocas que desembocan en el agua.

Mi mam estaba paranoica y me meti a un sitio bien feo me sigue contando. A una clnica psiquitrica donde me amarraron a una cama con las manos as.

Estira sus brazos, crucificndose en el aire. Me inyectaban nueve veces cada veinticuatro horas en el trasero, y el ltimo da me inyectaron tres en cada msculo de la pierna, tres y tres, y no pude caminar dos meses. Luego la llevaron hasta un centro de rehabilitacin alejado de Lima, donde permanecera dos aos. El centro se llamaba Volver a Vivir. Haba all drogadictos con aos de consumo de pasta bsica, terokal, cocana.

Yo me escap de ah despus de que me cur las piernas, pero mi mam volvi a llamarlos y me secuestraron de mi casa con esposas y todo.

No hay tanta gente en la playa y a esta hora el sol es engaoso: brilla ms, pero slo para apagarse muy pronto, con el final de la tarde. La campeona me dice que ya es tiempo de que se sepa de dnde viene. A la rubia de la CBS le dijo lo mismo esta maana en el Azteca Boxing Club. Al periodista del diario La Opinin de Los ngeles, Abraham Nudelstejer, le dir lo mismo frente a una cmara de video: "Mi vida es una tragedia que quiero convertir en algo positivo". Despus, le repiti lo de sus dos aos de reclusin en ese centro para drogadictos.

A quin iba a engaar. Tuve que tomrmelo en serio y decir s, soy una drogadicta en rehabilitacin y quiero rehabilitarme, siento que me quiero escapar, pero no me voy a escapar.

Volver a Vivir prometa, desde su nombre, un futuro distinto. Pero Kina Malpartida no recuerda esos dos aos como un renacimiento sino como una batalla en la que ella slo poda perder. No le tengo rabia a mi mam por haberme encerrado, yo la adoro y le deseo lo mejor en la vida. Aunque aqu, en Estados Unidos, si t quieres drogarte vas y te drogas, y esa decisin es tuya.

"En Volver a Vivir eran abusivos recuerda, y te trataban como un sargento trata a sus subalternos. Tenas que pedir permiso hasta para hablar levanta el puo derecho y eleva la voz: "Permiso para ir al bao, monitor Enrique!". "Permiso para salir de fila, monitor Enrique!". "Tienes cinco segundos para salir del bao, Malpartida. Cinco, cuatro, tres, dos, salir rampeando!". "Malpartida, salir del cuarto!". Y te sacaban a las tres de la maana, te trataban como a una basura, te obligaban a arrodillarte y te ponan dos tapitas de Coca-Cola volteadas en las rodillas. "As dejabas a tu mam esperando cuando salas, Malpartida, ahora te crees la cagada, no?". "A baarse!". "A formar al patio!".

El sol se aparta y otra vez nos cubre una sombra en Huntington Beach. Kina Malpartida se mueve unos metros para recibir, a quemarropa, los ltimos rayos del da.

Fue locazo, no sabes lo que fue.

El boxeo, en su significado ms elemental, tiene que ver ms con ser golpeado que con golpear. "Va ms de sentir dolor, cuando no devastadora parlisis psicolgica, que de ganar", escribi Joyce Carol Oates. El boxeo es dramtico y al mismo tiempo trgico. Cuando Kina Malpartida decidi irse a Australia, an no saba que ese deporte se cruzara en su camino, pero una maana de 2003, caminando por la playa luego de correr olas, conocera a un entrenador de box, sin saber que ese entrenador, Jay Thomas, o JT, como ella lo llama, haba sido un ex asaltante de bancos, un presidiario alcohlico y violento, al que termin pagndole muchas veces con cerveza para que la entrenara. Mientras terminaba su carrera de Administracin de Restaurantes y Catering, JT la haca pelear. Primero, se subi al ring para ser sparring de hombres. Peleaba contra tipos ms fuertes que ella, y ella se pona a llorar despus de los entrenamientos porque senta que los golpes le dejaban huecos en el estmago. Siempre le dola la cabeza. Y tambin haca de sparring de una campeona de muay thai.

Me masacraba, pero era una linda chica dice hoy, aos despus, en Huntington Beach.

Despus de cinco peleas profesionales, ya tena la mano derecha enyesada.

Es que JT estaba loco. Si sigo con l voy a terminar muerta, pens, pero era linda gente, ah.

Un da de 2005 vendi su auto y le dijo adis a su manager australiano de entonces, Mike Altamura, quien por telfono lo recuerda como si estuviera viendo la pelcula de una herona rehabilitada: "Fue a mi hotel en Sidney y me dijo: Mi sueo ahora es irme a Estados Unidos, quiero ser una gran peleadora'". Altamura cuenta que la dej ir porque crea que era una atleta capaz de todo y que, con esas ganas de salir de Australia, por fin tena un objetivo: ser la campeona del mundo.

Desde que vive en Los ngeles ha trabajado en restaurantes de mesera, bartender, asistente, manager y ha lavado platos para seguir boxeando, y boxeando le han roto el tmpano derecho, le han roto las costillas dos veces, le han quebrado los dientes, la han estafado con dos peleas supuestos empresarios de boxeo que la subieron a un ring y no le pagaron.

Cuando no recibe tantas visitas, como hoy, entrena desde las diez de la maana en el Azteca Boxing Club, golpea costales, corre y salta la soga y sigue corriendo, sudando, y luego golpea a su entrenador, Mario Yuca Morales, que se cubre y le grita todo el tiempo: "No descuides ni un segundo la guardia! No pares, Kina! Vamos, Kina, vamos!", y tres horas despus sigue golpeando sparrings en el ring, y sudando y saltando la soga, sac-sac-sac, como una marea incontenible. Luego almuerza, hace una siesta y en la tarde sale a correr por las montaas cercanas a Huntington, subidas y bajadas, una, dos, tres veces y luego piques y seis rounds de boxeo todos los martes, jueves y sbados. Para la campeona del mundo relajarse quiere decir venir a la playa slo para ver la playa.

Una boxeadora como Kina Malpartida es una profesional del dolor. Su entrenador resume esa extraa aficin por el sufrimiento en la palabra coraje. Puedes ser un gran boxeador si tienes tcnica y experiencia y las peleas adecuadas. Pero slo puedes ser campen del mundo si tienes coraje. "A esta pelada le sobra", me dijo Morales esta maana. Kina Malpartida nunca se rinde. Y es cuando le va peor cuando ms rpido se levanta. Ha convertido su dolor en estmulo y voluntad. Live and give best of your ability. La inscripcin del tatuaje en su pierna izquierda salta a la vista. Es el mensaje que quiere contagiar. Me lo ha repetido varias veces, de distintas maneras, mientras la tarde cae. No te puedes quedar en el pasado. Tienes que seguir adelante pase lo que pase. No tienes que ser una ganadora del boxeo, sino de la vida. Tienes que creer en ti.

Es un hecho: yo tengo la frmula perfecta para alcanzar un objetivo. Puedo drtela, pero depende de ti lograrlo.

Bajo el sol perezoso de Huntington Beach, Kina Malpartida es una maestra del s-se-puede, el credo de los inseguros, dbiles y vencidos. Pronto publicar su biografa.

Hay que sacudirse de todo lo malo a puetazos? le pregunto.

No s, como que te da ms gusto me dice. Al final el xito es la mejor venganza.

La noche del 21 de febrero de 2009, en el Madison Square Garden de Nueva York, Kina Malpartida pele por el ttulo del mundo. El cinturn superpluma de la Asociacin Mundial estaba libre y le haban dado la primera opcin de disputarlo a Maureen Shea, una neoyorquina que entonces tena el rcord de trece peleas ganadas, ninguna perdida y siete nocauts. La llamaban The Real Million Dollar Baby, porque haba sido sparring de la actriz Hilary Swank antes de filmar la pelcula con la que luego ganara el Oscar. El manager de Maureen Shea era Luigi Olcese, un peruano notable por ser manager de boxeadoras. l decidi que Malpartida fuese la rival por vencer, porque vena de dos derrotas consecutivas, una de ellas por nocaut, luego de que su contrincante le rompiera el tmpano derecho en el primer asalto. Nadie que conociese a las dos boxeadoras hubiese apostado por Malpartida, as Olcese diga ahora con diplomacia al telfono: "Siempre respet a Kina y saba que poda ganarle a Maureen". Pero en verdad, me dice alguien que lo conoce y habl con l antes de esa pelea en Nueva York, no dudaba de que The Real Million Dollar Baby iba a ser campeona mundial. A Dinamita Malpartida le pagaron cinco mil dlares con el propsito de que recibiera una paliza.

El combate entre ambas era apenas un aperitivo antes del plato mayor: la pelea por el ttulo mundial wlter de hombres. A casi nadie le interesaba verlas pelear, era el segundo combate de una serie de ocho, y HBO transmitira slo los ltimos cuatro. Pero ellas se lo tomaron en serio desde el principio. En el primer asalto, un zurdazo de Maureen Shea mand a Kina Malpartida a la lona. Se levant rpido, como quien rebota en una cama elstica. En el cuarto asalto, otro golpe de Shea le hizo sangrar la nariz. "Pero yo saba que era mi momento", dijo despus. El dolor es combustible. "Veo sangre y me convierto en un toro", declar una vez el boxeador Marvin Hagler. La pelea fue intensa. Malpartida meda con la izquierda a The Real Million Dollar Baby y empez a golpearla con su potente derecha. Sus brazos tenan mayor alcance y se alejaba para pegarle. En el dcimo y ltimo asalto, la peruana conect un derechazo en el rostro de Shea, que cay y no pudo reponerse. El juez detuvo la pelea. En el video de aquella noche en el Madison Square Garden se ve cmo la nueva campeona del mundo sube a las cuerdas en una de las esquinas, levanta ambos brazos, se cubre el rostro con los guantes negros y llora. Dos aos despus, ha peleado cuatro veces ms defendiendo su ttulo del mundo. Las cuatro veces ha llorado.

Pero afuera del ring, Dinamita suele parecer imperturbable, incluso cuando habla de su pasado. Quienes ms la conocen saben que es casi imposible tratar con ella. Es desconfiada y hermtica. "Quiero que el mundo sepa quin soy", me dijo en Huntington Beach. Pero sonaba ms a un pedido de su relacionista pblica.

Una maana, Kina Malpartida fue al dentista. Lo normal en una persona que no se cuida mucho la dentadura es tener entre tres y cinco dientes picados. La campeona del mundo tena once. Era marzo de 2009 y Kina Malpartida haba llegado por primera vez a Lima con el cinturn superpluma de la Asociacin Mundial de Boxeo. Los diarios hablaban de ella como de una herona, mientras le llovan felicitaciones desde el Parlamento, el Palacio de Gobierno, y el Ministerio de Educacin peda que le dieran los Laureles Deportivos, la mxima distincin que un deportista del Per puede recibir del Estado. Fue entonces que Dento, una marca local de dentfrico, la eligi para ser el rostro de un nuevo producto. Antes deba ir a una clnica dental para un blanqueamiento de rutina que la hara sonrer sin problemas frente a una cmara. El dentista, recuerda alguien que la acompa a su cita, se qued desconcertado. Poda una boxeadora ser la imagen de una pasta dental si adems de las once caries tena los dientes torcidos? El Photoshop se encargara de disimularlo. Cuando pelea, Kina Malpartida sabe cmo cubrirse el cuerpo con los brazos, pero los entendidos en boxeo aseguran que tiene "mala mandbula", es decir: si un buen golpe le cae en el rostro, es probable que termine en la lona. Desde esa perspectiva a ras del suelo, tal vez parezca intil cepillarse los dientes. Pero ese descuido dental era sobre todo el inicio de una sucesin de sorpresas que Kina Malpartida esconda. Si su pasado en el centro de rehabilitacin Volver a Vivir era ya un secreto a voces, era an ms difcil esconder a una chica con once caries detrs de la campeona del mundo.

Era mi gran duda hamletiana dice su ex manager Gonzalo Rodrguez Larran. No saba si estbamos construyendo una estatua a alguien que no se lo mereca.

Rodrguez Larran es especialista en marketing deportivo, y fue manager de Kina Malpartida durante cuarenta y un das, despus de que fuera campeona. "Fue una mala experiencia que jams volvera a repetir", recuerda. Su voz es spera y grave, y enciende un cigarrillo tras otro. "En los procesos reivindicativos de la mente humana, la gente que ha tenido problemas de alcohol, ludopata o lo que sea debe reinsertarse. Es todo un proceso mental y yo le trataba de explicar que ese pasado ya es un cheque cancelado". Pero en cada detalle de su vida, Kina buscaba un ring para pelear y cualquier negociacin con ella se converta en una lucha en la que siempre ganaba su desconfianza. Si Rodrguez Larran le consegua un auspicio, y ella deba, por ejemplo, levantarse temprano para una sesin de fotos, poda quedarse dormida y no contestar el telfono durante todo el da. "No le daba la gana", dice l.

Adems de Dento, cuatro marcas se interesaron en ella: una cadena de tiendas departamentales, un analgsico, un supermercado y Nike. A veces, por contrato, como a cualquier deportista, le exigan que no usara en pblico productos de la competencia, pero ella no haca caso. "A m nadie me prohbe nada deca. Yo soy la campeona del mundo". "No era la misma persona que yo conoc", me cont un boxeador que fue su amigo cuando an no era famosa, "y todava me contestaba el telfono".

El ex manager le pide a su secretaria que le pida a su asistente de marketing, Romano Alarcn, que venga a la oficina, una habitacin amplia y llena de humo de cigarrillo, con ventanas que dan a una calle de San Isidro, el distrito financiero de Lima. "Romano tuvo que hacer el damage control durante esos cuarenta y un das que estuvimos con ella", dice. Perseguirla por Lima. Hacer que cumpliera con sus obligaciones. Llamarla por telfono todo el da: Kina, dnde ests?, levntate, tienes una sesin de fotos. Recuerda, Kina, que tienes un contrato y tienes que cumplirlo. Kina, te han pagado, no puedes dejar de ir. Kina, tienes que ir al dentista. Kina, Kina, Kina. "Pero ella no tena ningn inters", dice Rodrguez Larran. Los medios de comunicacin seguan hablando de su heroicidad, y durante esos primeros das en Lima, despus de ser campeona mundial, Volkswagen le entreg un automvil rojo, un Jetta deportivo. La empresa quera que la gente la viera manejndolo, pero cuando daba una entrevista y le preguntaban cmo se movilizaba por la ciudad, ella deca: "En taxi". Un da cont en un programa de televisin que Alan Garca le haba ofrecido regalarle un departamento. "Me merezco un departamento bien bonito frente al mar". El presidente nunca se lo haba prometido, pero Malpartida se haba vuelto tan popular en el Per que desde Palacio de Gobierno se hicieron las gestiones para que una empresa le regalase un departamento de setenta metros cuadrados.

Era como tratar con una nia dice Romano Alarcn, su ex damage control, que lleva una camiseta ceida al cuerpo y parece pasar varias horas del da levantando pesas en un gimnasio.

Pero no es maldad dice Rodrguez Larran. Es falta de rigor intelectual, malas juntas, gente que le sigue soplando al odo.

Al final me tena que preocupar por cosas que no deba cuenta Romano Alarcn. No saba ni siquiera si ella se iba a levantar o si le daba la gana de ir adonde tena que ir.

Patrick Espejo, periodista deportivo de El Comercio, es otro de los que an siguen sorprendidos por lo que le hizo Kina Malpartida. l la conoci aos antes de que ella peleara por el ttulo mundial. Cuando nadie le haca caso, a Espejo le pareca noticia que una ex corredora de tabla se dedicara al boxeo. Hablaban por telfono como amigos. "Era una chica distinta a la que es hoy", me dice. Alguna vez, incluso, cuando ella estaba en Lima, salieron a comer. Luego fue campeona. Luego l le propuso entrevistarla en Los ngeles, junto a Sofa Mulanovich, la ex campeona mundial de surf, su amiga de la infancia en Punta Hermosa. Ambas aceptaron. Era abril de 2009. Mulanovich hara escala en Los ngeles, luego de competir en Australia por el tour mundial de surf. Kina Malpartida ya haba regresado a su casa. "Llegu a Los ngeles y la llam", recuerda Espejo. Todo estaba coordinado para hacer la entrevista al da siguiente en Huntington Beach. Hablaron doce minutos. "Mira, Patrick, las cosas han cambiado le dijo Kina Malpartida. Yo merezco el trato de una campeona del mundo". Le dijo que si quera juntarla con Sofa Mulanovich, deba pagarle mil dlares.

Es que un da te dice una cosa y al da siguiente otra recuerda Romano Alarcn. Es lo que ella hace.

Slo Sofa Mulanovich lleg ese da a Huntington Beach. "En el fondo creo que Kina no se da cuenta de muchas cosas dice Patrick Espejo. Necesita afecto".

Mira lo que le pas a Sonia Goldenberg dice Rodrguez Larran.

La historia es la misma. Goldenberg es documentalista, antroploga y periodista. Un da, viendo en la televisin a Kina Malpartida, se qued intrigada de por qu una mujer poda interesarse en un deporte como el boxeo. Se compr libros de box, vio pelculas de box. Qu hace una mujer en un deporte de hombres?, por qu una mujer busca esa clase de dolor? Quera filmar a Kina Malpartida para un documental de su vida y habl con Rodrguez Larran para que la convenciera. "Yo le dije recuerda l mira, Kina, que Sonia te haga un documental es un honor". Ambas se conocieron. Goldenberg lleg a filmar algunas escenas con la boxeadora, incluyendo la primera pelea por la defensa de su ttulo mundial que Rodrguez Larran organiz en junio de 2009, en un coliseo de Lima, y a la que fueron seis mil espectadores. La documentalista prepar un guin, junto a un joven director de teatro, que present a dos premios de cine para financiar el documental. Los diarios daban la noticia: Goldenberg llevara la vida de la campeona del mundo a la pantalla grande. Pero un da Kina Malpartida dej de contestarle el telfono.

Aquella noche del 20 de junio de 2009, Kina Malpartida defendi por primera vez en Lima su ttulo mundial. Su rival era la brasilea Halana dos Santos, apodada la Leoparda. La campeona del mundo subi al ring con un short negro, en el que se lea "El Chino", en honor a su padre. Su entrenador era Mando Huerta, y le haca masajes en la espalda mientras el coliseo gritaba su nombre. Ahora, Mando Huerta ya no quiere hablar de Kina Malpartida. "Esa mujer me ha hecho mucho dao", dice al telfono, y cuelga. "Yo le entregu mil dlares porque habamos quedado en que sera su representante me contara luego un promotor de boxeo de Per, pero ella no me volvi a hablar". "Yo le regal unos guantes rosados Everlast, slo porque ella me los pidi me dira un entrenador puertorriqueo, pero luego se los entreg a Keiko Fujimori antes de las elecciones". La noche de la pelea, Kina Malpartida pareca molesta y sus golpes eran desordenados. "Un da vino y me dijo que haba conocido a un tipo en Los ngeles me dice su ex manager Rodrguez Larran, alguien que quera manejar su carrera. Luego de todo lo que habamos hecho por ella, nos dej por ese tipo". En el cuarto asalto, Malpartida tumb a Halana dos Santos, pero la brasilea se levant con rapidez. "Kina no es bipolar, es multipolar dice Kike Prez, un periodista deportivo que lleva treinta aos conduciendo un programa de boxeo. Es tan desconfiada que no la entiendes. Nadie la puede entender". En el sptimo asalto, Malpartida castig tanto a su rival que el juez detuvo la pelea. Ella se tir de espaldas sobre la lona y llor con los brazos extendidos. En el coliseo pusieron "We are the Champions". "Dedico este triunfo a la memoria de mi padre, a todos los pobres y a los ms necesitados", declar a la televisin, antes de salir del ring. Durante los cuarenta y un das en los que Rodrguez Larran la acompa, Kina gan doscientos cincuenta mil dlares y, desde que es campeona, cada vez que termina una pelea, dedica el triunfo a los pobres del Per. Sin embargo, no ha puesto su rostro o su voz para defender ninguna causa humanitaria, no tiene ninguna fundacin, no dona dinero.

Es imposible entenderla me dice Rodrguez Larran. Son demasiadas incongruencias.

Ha pasado una semana desde que nos juntamos en Huntington Beach, y ahora estamos en Cusco, Per. Kina Malpartida tiene sed y no tiene dinero para comprarse un Gatorade porque nunca lleva dinero encima. Se baja del taxi con rapidez, como si alguien la hubiese empujado hacia esta calle empinada, de piedra, en pleno centro del Cusco, y dice en voz alta, a quien sea que la est escuchando:

No tengo plata, cholito, prstame para un Gatorade.

Su guardaespaldas se pone nervioso y empieza a hurgar en sus bolsillos. Yo le digo: Kina, si quieres te presto, pero no me escucha y entra corriendo al hotel Casa Cartagena, donde la espera su madre, Susy Dyson, a quien no ve hace meses. El sol fosforescente del medioda cusqueo no le da en la cara. Lleva una gorra azul de visera larga que le hace sombra hasta el mentn, un abrigo negro y unos lentes oscuros que ocultan la impaciencia de su mirada. Un hombre en la recepcin manda a traer el Gatorade y le pregunta si quiere algo ms. Pero ella no lo escucha, o al menos eso parece. Quiz ni se ha dado cuenta de que est aqu.

Alguien sabe dnde est mi mam? pregunta, y sbitamente desaparece rumbo al patio del hotel.

Sus piernas son largas y delgadas, y sera ms fcil perseguir a un venado. Esta noche, Kina Malpartida tiene una pelea de exhibicin para quince mil personas en un coliseo cerrado. "Un evento sin antecedentes en la capital histrica del Per", anuncian las radios locales. Cuando la visit en Los ngeles, me dijo que estaba ansiosa por el viaje. En el Per nunca se ha subido a un cuadriltero para pelear fuera de Lima. "Quiero darle una alegra a la gente linda del Cusco me dijo. Quiero ver a mi mam".

Un mozo entra al patio con el Gatorade y se para al lado de la campeona del mundo como si estuviera esperando para pedirle un autgrafo. Esta maana, cuando Malpartida sali a correr por la ciudad, una veintena de nios la reconoci, la abordaron para pedirle autgrafos y no la dejaron seguir corriendo. Por eso los organizadores de la pelea han puesto a su disposicin un guardaespaldas. A Kina Malpartida le gusta que la reconozcan, me lo ha dicho, pero a veces le fastidia el excesivo contacto con el pblico. Hace dos aos, en Piura, al norte del Per, una decena de policas tuvo que custodiarla para que ella simplemente pudiera caminar. "Seorita, su Gatorade", le dice el mozo. Su madre, que ha estado leyendo el diario, la ve y se levanta de su silla. Se acerca y la abraza por la cintura. Luego se aleja unos pasos para mirarla de arriba abajo.

Ests regia, Kina le dice.

Ella le dice gracias, flaco, al mozo, pero ahora prefiere un t de hojas de coca, para combatir los efectos del mal de altura. Susy Dyson vive desde hace cuatro aos en el Valle del Urubamba, a setenta kilmetros de la ciudad del Cusco. Hoy los ha recorrido para juntarse con su hija y para verla en esa pelea de exhibicin. En el valle, Susy Dyson vive en un sitio de tres habitaciones, un lugar sumergido en andenes incaicos y sin vecinos a la redonda.

Yo siempre he hecho las cosas de manera lujosa me dice la ex modelo, quien an conserva esa belleza frugal de portada de revista. Kina y yo tenemos esa tradicin.

La ex top model es delgada, tiene las pestaas largas, los ojos claros y el cabello corto. Es una versin de Kina Malpartida en alta costura. Ambas se sientan bajo la sombra de una enredadera. El patio del hotel Casa Cartagena es amplio e imponente, la terraza de una casona colonial de ms de cuatrocientos aos. Pasar una noche aqu cuesta unos seiscientos dlares.

El dueo siempre me invita a alojarme cuando estoy en la ciudad dice Susy Dyson.

Kina Malpartida cruza las piernas. Se queda callada. Est nerviosa y es evidente. Aunque ya me haba dicho, en Los ngeles, que haba perdonado a su madre, parece que tuviera miedo. Llega el mozo con el t de hojas de coca. Las dos se miran.

Ests fantstica le dice la madre y le acaricia el hombro.

Le pregunto a Susy Dyson si Kina Malpartida tambin hubiese podido ser modelo.
Claro me dice, pero yo nunca me he metido en sus decisiones.
T has sido modelo de Nike, Kina le recuerdo.
Ah, s.
Es que Kina es una percha perfecta dice la ex portada de Elle y Vogue.


Tiene hombros bien cuadrados, las caderas pequeas, mrala, es como un colgador. Ni siquiera tiene tetas. Las tetas estorban y malogran.

Kina Malpartida se relaja, sonre y empieza a modelar en broma, sin levantarse de la silla. Se quita los lentes oscuros, guia un ojo y mueve los hombros.

Es mucho ms elegante as dice Susy Dyson, sealando a su hija, planita, regia, con carcter y personalidad.

Kina no es modelo, pero el boxeo es, de una forma bastante evidente, exhibicionismo: dos cuerpos sudando en un cuadriltero, esa pasarela trastornada y masoquista donde se luce, sobre todo, el coraje. La boxeadora sorbe el t con delicadeza. El cielo del Cusco est cubierto de nubes gordas y blancas, y desde el patio de este hotel se ve una montaa con un Cristo blanco de brazos extendidos. Podra ser una postal de la ciudad. Kina Malpartida tambin tiene una imagen clara de una postal de s misma.

Es como Nike. Mi vida es Just do It.

Su madre puede dar fe. Cuando era nia, trat de inscribirla en clases de danza y Kina eligi el karate. Luego quiso jugar futbol, y se convirti en una aguerrida volante de ida y vuelta en dos equipos de hombres. Despus abandon el futbol por el bsquet. Ms tarde, le dio la gana de jugar tenis, y tuvieron que inscribirla en una academia que trat de becarla porque tena cualidades de campeona. Hasta que una maana, dice Susy Dyson, su pap la llev a correr olas a Punta Hermosa. El resto de la historia ya es conocido, pero lo cierto es que, cuando Kina Malpartida huy de Lima y decidi irse a Queensland, Australia, en 1999, an no saba que el boxeo se cruzara en su camino.

Yo casi me desmayo me dice Susy Dyson. De dnde haba sacado eso del box?, de dnde haba salido esa idea? Me cay como un plomazo.

Quizs haya un rastro para saber de dnde haba salido esa idea: meses antes de encontrarse en Australia con JT, ese entrenador presidiario, alcohlico y violento, en una de sus visitas a Lima, Kina Malpartida haba ido a un gimnasio donde entrenaban boxeadores. La llev un amigo suyo apodado la Boa. "Yo le vi condiciones y buena tcnica me dira luego Juan Pea, el hombre que la entren por primera vez en ese gimnasio. Kina peleaba contra hombres y les daba duro". "Era rpida y fuerte, pero no tan fibrosa como ahora, y era ms guapa", me contara Tony Fernndez, uno de esos boxeadores a los que ella golpe. Pero esos primeros entrenamientos en Lima eran apenas un pasatiempo mientras arreglaba sus papeles para regresar a Australia. Su madre no se preocup hasta que Kina, desde Australia, le cont de JT.

Pero ahora, cuando voy a verla dice Susy Dyson no voy a sufrir, porque si voy a sufrir mejor me quedo en mi casa. Yo voy a ver a una campeona.
Mam, cuando pele por el ttulo mundial, qu creas?, que iba a ganar o a perder?
Que ibas a ganar de todas maneras.
Es que una ta ma deca que me iba a esperar afuera del Madison Square Garden con una camilla.
Jams pensara eso, qu barbaridad.
Las dos se ren bajo el luminoso cielo del Cusco.
T estabas determinada, Kina, t eres Just do It.


*Nota: una versin de este perfil forma parte del libro Cholos contra el mundo, de Daniel Titinger, que editorial Planeta public en marzo en Per. 

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