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Octubre 2009
El presidente improbable
Fue un guerrillero que combati contra el establishment del gobierno derechista en los aos sesenta. Reconvertido en demcrata y poltico, Pepe Mujica catapult a la izquierda al poder, fue ministro y puede ser presidente de Uruguay. l dice que antes de ser presidente preferira quedarse en su chacra.
Por Csar Bianchi / Fotografas de Nicols Pereyra
Si Benedetti fue el abuelito bueno, José Mujica es el abuelito gruñón y cascarrabias.
A Pepe no hay cosa que le guste ms que reflexionar sobre la naturaleza. Pero no tiene todo el tiempo que quisiera para dedicarle a la floricultura y las cuestiones agrarias. A la fuerza, dice, lo obligaron a "agarrar una changa" y como se comprometi, se va hacer cargo. La "changa", como se llama a los trabajos de ocasin en el Cono Sur, es ser el candidato de la izquierda a presidente de Uruguay. Jos Pepe Mujica est en camino de hacerle ese favor al oficialismo: triunf ampliamente en las elecciones internas partidarias del Frente Amplio, una coalicin de partidos de izquierda, el 28 de junio pasado.

Es un hombre de 74 aos, feliz cuando trabaja en su chacra, llamada Puebla: plantando forraje o alfalfa, cosechando habas o arvejas en invierno o esperando tomates, zapallos y maz en verano.

Con los pantalones arremangados que dejan ver las pantorrillas del ciclista que alguna vez fue, las medias rotas, un buzo rado y una boina de otra poca, vuelve a confesar que no tiene muchas ganas de ser presidente de un pas que alguna vez defini como "un pas gil (pendejo)", porque ms de 90% de las semillas que produce, las exporta sin procesar. En otra oportunidad ha dicho que "Uruguay es viable y tiene porvenir, lstima que est lleno de uruguayos".

No tiene ms remedio que "agarrar la changa": es el nico que puede asegurarle la permanencia en el gobierno al Frente Amplio, que lleg al poder por primera vez en 2004 con el presidente Tabar Vzquez, el poltico ms popular del pas pero fuera de concurso, porque en Uruguay no existe la reeleccin.

Mujica mismo se defini una vez como "un terrn con patas". Con 54% de las preferencias le gan cmodamente en las internas a Danilo Astori (38%), un atildado ex ministro de Economa que fue rector de la Universidad de la Repblica a los 32 aos. Astori delfn del actual presidente Vzquez es un amante del jazz, un intelectual que en su juventud sigui la corriente estructuralista de la Cepal. En la interna Mujica tambin venci a Marcos Carmbula, uno de los gobernadores municipales ms exitosos del primer gobierno de izquierda, pero que apenas obtuvo ocho por ciento.

"Sigo teniendo ms ganas de estar en la chacra, claro. Presidente voy a ser pero el que tenemos es mdico y a l le gusta mucho ms ser mdico que presidente", me dijo en su casa, al lado de la estufa, en una entrevista que concedi a desgano, y antes de triunfar en las internas. Estaba malhumorado porque se le haba roto el tractor y debi interrumpir sus tareas para ir a la ferretera del barrio a comprar filtros nuevos.

Luca Topolansky, su compaera, se fue hasta la huerta a persuadirlo para que hablara con la visita. Este hombre tiene mucho de espontneo pero es un brillante estratega de la comunicacin. Con un lenguaje didctico, pero poco ortodoxo para un poltico, matizado con malas palabras y metforas campesinas, logr seducir al "pueblo" hace un lustro, cuando fue el legislador ms elegido con 330 mil votos y l solo super al histrico Partido Colorado.

El Colorado es el partido acostumbrado a gobernar Uruguay desde 1830, cuando el pas logr su independencia. En 1836, los que apoyaban al primer presidente, Fructuoso Rivera (1830-1834), y los que adheran al entonces mandatario Manuel Oribe, se enfrentaron en la Batalla de Carpintera: all surgieron las divisas colorada y blanca. Los blancos (Partido Nacional) cortaron la hegemona en 1958 y el Frente Amplio primera manifestacin de izquierda en el poder recin quebr el bipartidismo en el siglo XXI, hace cinco aos.

Pepe Mujica y Luca Topolansky son, por ahora, senadores del Movimiento de Participacin Popular (MPP) y tienen una modesta casita junto a su chacra en Rincn del Cerro, un barrio rural en la periferia de Montevideo, la capital del pas. Viven como anacoretas, entre proyectos de ley y las legumbres de su quinta. Desde Puebla piensa gobernar si accede a la Presidencia de la Repblica. El chacarero que prefiere su huerta a la banda presidencial, dice que tiene un puado de ideas para aplicar "de entrada noms". Algunas de stas le pusieron los pelos de punta a Astori, el ex ministro de Economa, hoy compaero de Pepe en la frmula como candidato a vicepresidente. Mucho ms horrorizaron a blancos y colorados.

Mujica ha propuesto discutir la propiedad privada, terminar con el secreto bancario, "importar" peruanos y bolivianos para que trabajen la tierra en el Uruguay rural "porque ac nadie quiere hacerlo". Propuso que mdicos y docentes recin recibidos se radiquen en el interior para ejercer y afirm que a los adictos a las drogas duras "habra que agarrarlos del forro del culo y meterlos p'adentro de una chacra", sin consultarlos. Otras ideas fueron ms consensuadas: multiplicar las escuelas de tiempo completo, llevar la universidad pblica fuera de la capital.

Pepe, que cuando jovencito tuvo una formacin eclctica fue un anarquista precoz, comunista fugaz, joven allegado a los blancos hasta que fue guerrillero hoy se dice ms cerca de Marx que de Lenin, pero ya no reniega del capitalismo. "En ninguna parte el tipo [Marx] dijo que se iba a construir una sociedad mejor a partir de una sociedad pobre. Eso fue un invento que vino despus. l lo vea como la maduracin de una sociedad capitalista recontra abundante y rica. A Lenin lo pongo en la picota".

Analiza el politlogo Adolfo Garc: "De despreciar la democracia burguesa a valorarla, de subestimar el camino electoral a convertirse en maestro en la competencia poltica, de sostener un antiimperialismo radical a admitir que puede ser positiva para el desarrollo nacional la inversin extranjera directa y la instalacin de grandes empresas multinacionales". Tales son las piruetas de un transformista al que "la calle" viene empujando para avanzar con ms determinacin hacia el socialismo.

Mujica mira fijo y levanta el tono de voz para decir que l no es un revolucionario domesticado que se pas al capitalismo, como otros que creen que es el reino de la libertad. "Qu va a ser! Si tiene cada injusticia brutal. Hay que luchar por recrear otros caminos. Pero tampoco estoy pa' cometer los mismos errores que cometimos, porque si no, no aprendimos nada".

Se acomoda la boina, muestra sus uas sucias de tierra. Dice que quiere que todos los pobres sean cultos y por eso quiere masificar la enseanza terciaria, que se ve como un sembrador de dudas, que conforme ha envejecido se ha vuelto escptico y que como no est "gag", puede ver "ms lejos".

"Una de las ventajas que tiene ser viejo es decir lo que uno piensa. Y eso parece armar un revuelo de la puta madre que lo pari, porque este mundo es puro maquillaje: que esto no se puede decir', aquello tampoco'. La libertad est hipotecada!".

Se re cuando se le pregunta si se siente preparado para el cargo. "S de eso hacen un misterio. Ser buen presidente es saber elegir un grupo de ministros. Los que laburan, los que andan con un plumero en el culo son los ministros. Y no me vengan a encajar pacos [mentiras], porque voy a empezar a deschavar ex presidentes".

Mujica encarna una de las reconversiones polticas ms asombrosas de Amrica Latina. Fue secretario de un ministro del derechista Partido Nacional cuando tena 24 aos y fue uno de los principales guerrilleros del Movimiento de Liberacin Nacional-Tupamaros (MLN-T) en la dcada de 1960, cuando abraz la lucha armada como forma de hacer la revolucin. En 1962 armaron una infraestructura para defenderse ante un golpe de Estado que se les antojaba inminente. Las crisis financiera y bancaria del pas de aquel momento, sumadas a la escasa credibilidad en el sistema poltico, fueron el caldo de cultivo para el accionar revolucionario de los tupamaros.

"El golpe se vea venir, estaba en el aire", dice Mujica en su casa, entre pausas que hablan y a las que apela con frecuencia para darle ms nfasis a lo dicho.

Pero el golpe de Estado del colorado Juan Mara Bordaberry se dio 11 aos despus del nacimiento del MLN, y cuando la organizacin ya estaba desarticulada por los militares.

En 1964, Mujica fue detenido en un atraco frustrado a una fbrica textil. Se hizo pasar por un delincuente comn para proteger a la organizacin y estuvo un ao preso por tentativa de rapia. "Ah ya palp las delicias de la represin. Anduve tres meses durmiendo boca arriba porque me dieron una biaba [golpiza], que casi me matan".

Cuando sali, volvi a dedicarse a los bulbos de sus flores y a su chacra, comenz a leer sobre biologa y bioqumica, y a manipular revlveres mientras militaba en el legal Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de da y en el MLN, ilegal, de noche.

Los "polticos con armas", segn los defini Mujica, ya operaban con fuerza: construan "crceles del pueblo" donde alojaban a los secuestrados y "tatuceras" donde refugiarse y guardar pistolas y escopetas.

Los tupamaros robaron, secuestraron, organizaron atentados con bombas contra instituciones de la "oligarqua" y tambin mataron. El tupamaro Pepe ha reconocido que quizs-haya-tomado-decisiones-que-desembocaron-en-ejecuciones. No tiene muy claro si l mat o no.

Vistos en un principio como los Robin Hood criollos, los tupamaros empezaron siendo un puado, a fines de 1969 ya eran dos mil y dos aos despus, cinco mil. "Nosotros fuimos creciendo hasta que quedamos desbordados. Fuimos prisioneros del xito, lo que en la guerra se llama saturacin".

Ya clandestino, Jos Mujica se llam Facundo y Ulpiano. En 1970, despus de un intenso tiroteo, fue a tomar unas copas con dos "tupas" a un bar de Montevideo. Lo vieron acodado al mostrador y llamaron a la polica. Cuenta el ex tupamaro Mauricio Rosencof: "Pepe se asegur el raje de los otros cuando cay la cana, pero l no se pudo zafar. El polica que lo encaonaba estaba nervioso y Pepe se puso a tranquilizarlo. Ojo, que se te puede escapar un tiro', le deca. Y se le escap un tiro. Pepe fue a parar al Hospital Militar".

Haba tantos tupamaros y allegados camuflados en la sociedad que a Mujica lo salv un "compaero" cirujano. "Me sac del cajn".

Como guerrillero, Mujica era ejecutivo y pragmtico, segn la evocacin de Eleuterio Fernndez Huidobro, uno de los cabecillas. "Estaban los tericos, que para hacer una cosa la complican, y estaba Pepe, que vena de trabajar la tierra. Era del tipo al pan, pan, y al vino, vino' y no le daba muchas vueltas".

El 6 de septiembre de 1971 protagoniz una de las fugas carcelarias ms espectaculares del siglo XX. Junto a 105 tupamaros y cinco presos comunes se escap del Penal de Punta Carretas devenido hoy curiosamente en shopping center por un tnel de 40 metros. Fue una proeza de proporciones picas inmortalizada en el libro Guinness con el sugestivo nombre de "El Abuso". Dos meses antes, su joven compaera Luca se haba fugado junto a 37 tupamaras de la crcel de mujeres. La libertad le dur poco a Jos Mujica; das despus fue detenido de nuevo.

Estuvo, en total, 14 aos preso en crceles y cuarteles donde fue torturado sistemticamente por ser considerado uno de los lderes de la indita guerrilla urbana, desaconsejada por el propio Che Guevara en visita diplomtica del gobierno cubano a Punta del Este. Pepe fue uno de los "nueve rehenes" del gobierno militar. Tres de esos aos de reclusin los pas en un calabozo, donde para no enloquecer se hizo amigo de nueve ranitas y comprob que las hormigas gritan al acercar su odo a ellas.

Sufri torturas fsicas, pero siempre cont las psicolgicas. Se debi conformar con ir una sola vez al bao encapuchado y esposado en los mejores das de arresto. En los peores, se orin y defec encima.

"Podra relatar las historias de Santa Clara, del cuartel donde estuve siete meses bandome con una tacita, pasndome un paito. O podra hablar de que me daban un paquete de tabaco cortado a la mitad y no me daban ms durante un mes, aunque me decan que s me daban, simplemente para generar la desesperacin por la necesidad, al punto que para no dar el brazo a torcer un da les dije que no fumaba ms narr para la biografa que escribi Miguel ngel Campodnico. O podra recordar a un alfrez que se levantaba a las cuatro de la maana y nos pona de plantn hasta que comenzaba la vida de cuartel. Podra hablar del acoso, de no dejarnos dormir y buscar todas las formas de "mortificarnos" intilmente cuando no se precisaba nada".

Cuando estuvo "sucuchado", como l dice, en un sitio similar a un aljibe en Santa Clara de Olimar, departamento de Treinta y Tres, las condiciones de su encarcelamiento eran tan deplorables que lleg a enfermarse gravemente de los riones y la vejiga. Deba tomar dos litros de agua por da, pero los militares apenas si le daban una taza diaria. Llegaron a darle de comer en cucharita cuando advirtieron que se les haba ido la mano en el escarmiento.

Segn Fernndez Huidobro, en algn momento extremo no tuvo otra alternativa que beber su propio pis. "Pis", dijo Huidobro hace un mes en un acto del Frente Amplio. "Tal vez tengamos un presidente que se tom su propio pis", le advirti a los votantes intentando conquistarlos.

Vale el flashback: la madre de Pepe, Lucy Cordano, le haba llevado una pelela [bacinica] rosada pero los soldados no se la queran dar. Como sufra de incontinencia la reclam, pero le dijeron que no estaban autorizados por el Comando General de las Fuerzas Armadas. Y porque una de las torturas era no permitirle ir al bao. Recin cuando lleg la autorizacin, con la intermediacin del presidente estadounidense Jimmy Carter, se apiadaron y le entregaron la pelela.

Lo pasearon por cuatro cuarteles del interior uruguayo como uno de los guerrilleros ms temidos por el Ejrcito, y l siempre carg con su pelela entre el precario equipaje. "La llevaba de un lado pa'l otro, la blanda como un trofeo. Fue una lucha gremial que gan. Era una lucha por el derecho a mear", recuerda 26 aos despus.

En 1983, en el Penal de Libertad, por fin lo vio un mdico. Entre la Cruz Roja y las autoridades de la crcel le encomendaron la tarea de trabajar el cantero floral del penal, para que rumiara sus cavilaciones. Cuando en marzo de 1985, despus de 13 aos, obtuvo la libertad definitiva sali de la prisin con la pelela rosada florecida de calndulas.

He ah el segundo momento de su vida en que Pepe se sinti plenamente consciente de qu significa la libertad, segn confes en el viejo silln rojo, en el living donde recibi a Gatopardo. "Fue cuando llegu al barrio y el frente de mi casa estaba lleno de amigos esperndome".

El primero, paradjicamente, fue cuando todava estaba preso: "Venamos de los cuarteles y me llevaron al Penal de Libertad". En Uruguay la crcel ms grande se conoce con ese nombre, porque est situada en la localidad Libertad del departamento de San Jos. "Me tiraron de un helicptero tres o cuatro metros pa' abajo, junto a otros. Sent alegra porque iba a ver a los compaeros que haca tiempazo que no saba nada de ellos. Me llevaron a Libertad. Fue antes que arrancara la dictadura, cuando estbamos en los prolegmenos. Estbamos como te digo una cosa, te digo la otra: una democracia atadita con alambre".

Se fue de la "cana" sabiendo dos cosas: que volvera a militar y que algn da se dedicara a su propia huerta por tiempo completo. Haba anotado en un cuaderno sus ideas para formar una cooperativa de vecinos que trabajen la tierra y que puedan autoabastecerse con lo que produzcan.

La militancia poltica comenz al da siguiente de estar en la calle. Dio su primer discurso en el Club Atltico Platense y para empezar a financiar el movimiento organiz una colecta entre los asistentes. Decidi meterse en el sistema poltico para cambiarlo desde adentro.

As, a instancias de Pepe, los tupamaros instrumentaron las "mateadas": salieron a recorrer los barrios de la capital y el interior para reunirse con los vecinos y conocer sus preocupaciones mientras compartan el mate, una infusin caliente, amarga y bien uruguaya, a base de yerba.

"En asambleas con compaeros que recin salan de la crcel y otros que sobrevivieron calladamente la dictadura decidimos darnos un bao de pueblo. Haba pasado el tiempo y el Uruguay era otro, tenamos que reconocer al pas y el pas nos tena que reconocer a nosotros", cuenta Luca Topolansky.

Pepe estaba delgado, rapado y con la barba crecida. Todava tena aspecto de preso. Empez a estrechar un contacto directo con la gente y a mostrarse como un orador con un discurso rstico pero entendible para el uruguayo comn. El Mujica de hoy, con posibilidades ciertas de ser primer mandatario, hizo de su forma de comunicarse un arte.

El Movimiento de Participacin Popular (MPP), la organizacin poltica que parieron los tupamaros, se integr al Frente Amplio en 1989, luego de un virulento debate intestino.

En 1995, el veterano ex guerrillero ingres al Parlamento como diputado de la Repblica. Cuenta la leyenda que el primer da de trabajo como legislador, Pepe sin traje, con una campera usada y palillos de la ropa en el ruedo de sus pantalones estacion su moto Vespa frente al Palacio Legislativo. Cuando estaba entrando, un guardia se le acerc y le pregunt si pensaba estar mucho tiempo adentro. Mujica le contest: "Si me dejan, cinco aos".

El destino todava le tena reservado un par de sorpresas. Con el gobierno del Frente Amplio, en 2004, fue nombrado ministro de Ganadera, Agricultura y Pesca.

Fernndez Huidobro y Rosencof, hoy reconocidos escritores, tambin se adaptaron al statu quo. El primero es senador por el MPP desde 1999. Rosencof es el director de la divisin de cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo desde 2005. Ambos, en cada una de sus oficinas, tienen el busto de Ral Sendic, el lder de aquel MLN revolucionario.

El columnista poltico Toms Linn no tiene claro cunto hay de genuino y cunto de simulado en el discurso de Mujica, eso de comerse las eses, decir "espetativa" en vez de "expectativa", "pa" en lugar de "para" y hasta conjugar mal los verbos, una forma de hablar que le reditu en empata con el uruguayo de a pie, y el pobre en particular. "Tampoco importa", opina Linn.

"Cuando los polticos descubren que tienen posturas autnticas que seducen a la gente, las transforman en pose porque deben mantenerlas siempre a la vista y eso hace difcil determinar dnde est la frontera. El tema es que Mujica cre una ola', un fenmeno', y ningn argumento racional o fundamentado que pretenda cuestionarlo tendr efecto".

Hasta Fernndez Huidobro la gente le dice ato o lo llama por su segundo apellido lo reconoce: "Siempre fue as, pero al darse cuenta de que su discurso caminaba, lo cultiv No lo iba a cambiar!".

Y vaya si le dio resultado. Mujica es un poltico rara avis, uno de los ms exticos entre los de primera lnea del Cono Sur. El 31 de octubre del ao pasado, cuando celebraba el cuarto aniversario de la histrica victoria de la izquierda, cerr su oratoria en la localidad de Rosario, departamento de Colonia, en un escenario donde antes haba hablado Danilo Astori.

Esa noche, ante tres mil adherentes del Frente Amplio, Astori se baj del estrado y se fue hasta su auto acompaado por un hombre de su agrupacin; en el coche, lo esperaba su mujer, que es tambin su secretaria. En dos minutos lleg al auto y se volvi a Montevideo. A Mujica le llev 15 minutos llegar hasta su coche: fue acosado por decenas de militantes de todas las edades que se le tiraban encima, lo alentaban, le refregaban banderas tricolores por la cabeza, le ponan micrfonos sobre el bigote y no paraban de sacarle fotos con telfonos celulares y cmaras digitales. Fue ovacionado por una multitud que le gritaba: "Pepe presidente!", a un ao de las elecciones nacionales. Y se dio el lujo de no hablar de poltica. En un discurso de Mujica, como el de aquella noche, se pueden distinguir distintos Pepes. Est el viejo sabio que aconseja: "Hay que decirle s a la vida!", "Las mujeres deben resucitar este pas, nada es ms importante que las mujeres. Porque este pas necesita coraje!" o cuando cont esta ancdota imperdible: "En un acto del Che me encontr con una gurisita con un pedo como para cuatrocientos. Me la agarr con las amigas: Qu mierda tienen en la cabeza? Cuando una mujer est en ese estado tienen que darle una mano y llevarla a la casa a dormir. A ustedes les parece que esto es homenajear al Che? Qu va a ser libertad que se estropeen la vida as...!". Tambin se puede ver el poeta: "Cuando me toque mirarme en el espejo de la muerte, quiero estar conforme y haber cumplido conmigo mismo", el antipoeta ("Este pas no vive de poesa, vive de guiso de arroz o porotos"), el filsofo de la vida, el hombre de la calle: "Los que somos de izquierda somos filosficamente distintos. El hombre es el problema, pero es tambin la esperanza. No vinimos a la vida pa' explotar a los dems, pa' chuparle la sangre a otros, vinimos a convivir! [] No dejen que les afanen [roben] la vida. No dejen que se cambien los sentires [sic]".

Ese mismo da, pero antes, durante un almuerzo con productores queseros de Colonia, me confes mientras se tomaba un whisky y se desabrochaba el cinto que no tena "ni idea2 de qu hablara en la noche, pero no ira a resaltar los logros del gobierno que l mismo haba integrado como ministro. "Para eso est Astori", dijo.

Despus de tomar distancia del perfil acadmico de su oponente interno, dijo un par de cosas.
Qu es lo que necesita el pas, Pepe?
Precisa todo. Precisa quien hable muy bien el ingls y tenga buena relacin con los organismos internacionales, y precisa tener buena relacin con la barra de "los astrosos" de Amrica Latina. sa es ma: yo me llevo bien con Chvez, Lula, con Evo, con Correa


Pero tambin hay que llevarse bien con Estados Unidos
Claro! Hay que hacer filo con los de arriba y llevarse bien con los que te dije (y se estir los ojos como achinados), que son los patrones de pasado maana.


Recin comenzaba la carrera. En cada acto a donde fue Pepe en los ltimos 10 meses se repitieron el tumulto, las aglomeraciones que no lo dejaban caminar, las fotitos desde los celulares, los autgrafos. Con la apariencia de un campesino, tiene la popularidad de una estrella de rock o un hroe latino del reggaeton.

El pico de su popularidad lleg a fines de 2004. Para entonces, su pintoresca figura haba provocado un boom editorial con impronta revisionista. Entre 2002 y 2009 se editaron dos biografas sobre l, otro libro que es una larga entrevista dividida en tpicos y dos recopilaciones de sus frases ms ocurrentes, ingeniosas, frvolas y serias. Muy oportunas, las editoriales publicaron libros sobre la historia de los tupamaros, sus sueos frustrados y documentos anquilosados en los sesenta.

En 2005, la moda (eme)pepista lleg al carnaval "ms largo del mundo" (en Uruguay dura todo febrero). La murga "joven"ms exitosa del pas, Agarrate Catalina, le dedic un cupl el ao que Vzquez asumi como presidente. Algunas de sus estrofas decan: "El Pepe tiene una quinta/un perro y un buzo gris/una moto calandraca/y el pelo de un puerco espn/un fusquita sin bocina/y el orgullo de saber/que a los votos colorados, yo solo los dupliqu!'/Pepe Mujica, qu jugador/desde el boliche a senador/sueo de muchos y de otros no/la pesadilla que se cumpli".

Luca Topolansky dice que a Pepe le ha ido bien porque es llano cuando habla, porque con un lenguaje sencillo dice cosas profundas. En buen romance: el pueblo lo entiende porque l es uno de ellos. Es sincero, "agarra el toro por los cuernos" y cuando de algn tema no sabe, lo admite. Por eso, cree Topolansky, se gan la confianza de esa entelequia llamada "la gente".

Mujica dijo alguna vez que "la gente te perdona si te equivocaste de buena fe. Lo que no te perdona es que la jodas y la cagues".

"El discurso de Pepe tiene un componente filosfico", afirma su esposa. Y eso que no lee filosofa, poesa ni ficcin, prefiere la antropologa y la agronoma.

A la izquierda universitaria, urbana y socialista Mujica le mostr que haba un interior rural que contena el ADN oriental: su matriz agroexportadora.

En el ministerio de Ganadera charl de t a t con un pen rural y con el ms encumbrado dirigente de la Asociacin Rural del Uruguay. Por eso, opina Topolansky, puede ser un buen presidente.

Sus hinchas Pepe no tiene simpatizantes, tiene hinchas lo votarn porque confan en que se encargar de repartir mejor la riqueza y la justicia. Cuando fue Ministro de Ganadera forz a los empresarios crnicos para que pusieran en el mercado un corte de asado ms accesible para la poblacin de menos recursos. El corte se llam "el asado del Pepe" y as fue vendido desde los pizarrones de las carniceras. Otros comerciantes siguieron su idea: rebajaron productos y los bautizaron "del Pepe".

Para muchos analistas, fue una tctica populista y la llamaron "pobrismo". El periodista Gustavo Escanlar escribi: "Incomible pero barato. As es el asado del Pepe', lo peor que le pas a la cultura uruguaya en los ltimos 20 aos. Los productos del Pepe promueven el infraconsumo. Establecen el engao del liberalismo de la pobreza': nos hacen libres para consumir cosas de cuarta categora. El barrio, agradecido".

Pobrismo o solidaridad con los ms dbiles, Mujica y su sector, el MPP, crearon a principios de 2006 el Fondo Ral Sendic, una iniciativa de prstamos a proyectos, en su mayora cooperativos. Son cesiones de dinero sin cobrar intereses, sin pedir garantas ni preguntarle el partido poltico, a quienes lo necesiten para salir adelante. El fondo se forma con los excedentes de los salarios de los legisladores, ministros y el intendente capitalino, todos del MPP, que topearon su sueldo en 29 mil pesos a la fecha (1 260 dlares), cuando como senadores ganan 3 500 dlares.

Mujica y Topolansky quisieron predicar con el ejemplo al conformarse con 40% de sus salarios. "Es probable que la enorme cantidad de aos de crcel en los que uno tuvo que vivir con lo mnimo hace que no necesitemos mucho para ser felices, en una sociedad muy consumista, con mucho de superfluo y pseudonecesidades", argument la senadora.

Con los prstamos del "Tupa Bank" pudieron hacer viables ms de un centenar de proyectos de albailera, carpintera, agro, pesca, gastronoma, costurera y servicios varios. El propio Mujica, apelando a la sensibilidad de la izquierda, exhort a otros sectores del Frente Amplio a que lo imitaran. No tuvo eco.

Tres semanas antes de ganar las internas del 28 de junio, Mujica hizo un alto en su agenda repleta de visitas a pueblitos del interior y recorridas por la capital para quedarse una maana en su chacra. Mientras la senadora Topolansky hablaba, el presidenciable lidiaba con el tractor.

La entrevista fue pactada con ella porque los encargados de la campaa del Pepe no encontraban horas disponibles. Los tiempos en su chacra eran intocables, dijeron. Por mail, Topolansky explic qu deba hacer para llegar a la casa, donde piensan seguir viviendo en caso de ser presidente y primera dama: "Tiene que tomar la Ruta 1, pasar los accesos hasta Camino Tomkinson, seguir hasta Camino O'Higgins, que es el nico asfaltado a mano derecha. Por O'Higgins, despus de que pase el tercer repecho va a ver una carnicera, un almacn y una cooperativa de viviendas; el primer camino a la derecha es Camino Colorado. En la esquina hay una garita de mnibus que dice Pepe Presidente".

Un par de ironas deliciosas, pens: el Camino "Colorado" queda a la derecha y en la garita que dice "Pepe Presidente" haba que doblar a la izquierda para llegar a lo de Mujica. Ni que lo hubieran hecho a propsito.

La senadora del MPP cont que conoci a su compaero en la militancia. Ella trabajaba en la agencia financiera Monty, estudiaba en la Facultad de Arquitectura y haca obras sociales. As, recolect fondos para enviar a los trabajadores de caa de azcar de Artigas, en el norte del pas, y se solidariz con la Revolucin Cubana. Cuando en 1969 descubri que la financiera estafaba a sus clientes, opt por quedarse sin empleo y se enrol, con su informacin privilegiada, al MLN. La operacin de los tupamaros fue de un xito rotundo: revelaron la corrupcin reinante, hicieron caer al Ministro de Hacienda y se congraciaron con el pueblo. Ah Luca conoci a Pepe. Con el alias de Ana se puso a trabajar en la interna de la organizacin. Luego fue detenida y enviada a la crcel de mujeres. Se reencontraron en democracia y decidieron continuar juntos. Ambos organizaron las "mateadas", llegaron al Parlamento, pensaron el proyecto de escuela agraria en el fondo de la casa. Por las peripecias de la militancia no hubo tiempo para hijos propios.

El ao pasado un grupo de vazquistas comenzaron una recoleccin de firmas para promover una reforma constitucional que habilitara la reeleccin del presidente actual; Mujica dijo que iba a apoyar la iniciativa, porque le ahorrara dolores de cabeza al partido. "Pero eso no fue posible y empez a cobrar fuerza lo de Pepe, aunque no estaba en los planes", confes Luca.

"La gente empez a presionar y se gener un compromiso. No poda fallarle a esos militantes. Hubo una percepcin de que si no aceptaba, poda dejar un hueco y dejar tirado a un lote de gente. Despus que se ha dicho que s, hay que jugar la partida hasta las ltimas consecuencias", afirm la legisladora.

Mujica se levanta a las 6:30 para cebarle mate a su mujer, y en plena campaa ha descuidado su despacho parlamentario para recorrer el pas y los programas periodsticos. Cuando viaja al interior a ofrecer discursos hasta la noche, intenta dormir una hora de siesta. En tiempos de campaa, slo sigue los diarios para ver qu dicen de l. A medio leer en su mesa de luz tiene un libro sobre antropologa que se llama El mono que llevamos dentro, una investigacin del holands Frans de Waal sobre las especies anteriores al homo sapiens. No usa celular, no tiene tarjeta de crdito, no escribe l mismo en el blog que ahora muestra su imagen retocada por el Photoshop. Garabatea las ideas de sus columnas cibernticas en un cuaderno y los encargados de la comunicacin del MPP lo suben editado a la pgina de internet www.pepetalcuales.com.uy.

El hogar rural no tiene cuadros importantes, muebles Luis XV ni platera importada; es una casita de clase media empobrecida. En un estante petiso tiene unos 70 libros. El diario del Che en Bolivia, Historia de los orientales de Carlos Machado, La rebelin de Tupac Amaru, de Boleslao Lewin, La economa uruguaya de 1880 a 1965, de Carlos Quijano, El Uruguay del Siglo XX, La economa, Patria en el exilio. Exilio en la patria, de Ernesto Kroch, Deuda externa del Tercer Mundo, de Eric Toussaint y El arte tico de vender mejor, de Alberto Tortorella, son algunos de ellos.

El que aparece por la puerta desvencijada de su propio hogar no es el Pepe peinado con gel, un jopo esttico y la cara lisita que se ve en los carteles que promocionan su candidatura. "Al Pepe lo baaron para esa foto!", brome Fernndez Huidobro. "Est tan prolijo Parece que se ba", coment con ms sarcasmo que humor el opositor precandidato colorado Luis Hierro en un acto en el interior.

Si Mario Benedetti fue el abuelito bueno, Jos Mujica es el abuelito grun y cascarrabias, que a muchos les cae simptico y a otros tantos les genera rechazo.

Despus de tantos aos de afirmar que su discurso y su vestimenta no eran impostadas ("Ya conocis mi torpe alio indumentario'", ha dicho, citando a Antonio Machado), Mujica tuvo que reconocer que cedi ante las presiones de los asesores de su campaa y hasta se prob un terno. La foto de Mujica ponindose el saco estuvo en la agenda informativa del pas y hasta fue noticia en el El Nuevo Herald. "Eso s, no me pongo corbata ni que lo pida Mandrake".

Este hombre que termin la secundaria y apenas concurri a algunas clases universitarias de Letras en la Facultad de Humanidades, cita La Ilada para recordar que el discurso ms esperado no era el de Aquiles o el de Agamenn, sino el del anciano Nstor, que por ser aoso era el ms sabio. Sigue ejemplificando con el respeto que se gan Winston Churchill o el general ruso octogenario que plane la estrategia para derrotar a Napolen. "Hay ejemplos a patadas de esos en la historia! Ahora, si usted va a pensar que el presidente tiene que ser un atleta ah estoy jodido".

Jos Mujica puede llegar a ser Presidente de la Repblica Oriental del Uruguay con 74 aos, un pasado como guerrillero, "a panza hecha un mapa", un lenguaje ms propio de un campesino que de un mandatario. Es difcil concebir un coctel ms pintoresco y curioso en la dirigencia poltica de este continente.

Hace rato que Amrica del Sur viene evidenciando cambios profundos que despavilaron a los politlogos. El desfile comenz con un dirigente gremial metalrgico en Brasil, y sigui con mujeres, indios aymaras, curas y simpatizantes de Montoneros. Por si faltaba algo ms excntrico, asumi un negro en Amrica del Norte. En este contexto, si Pepe Mujica se consagra presidente de los uruguayos, podr ser el capitn de la seleccin de "los astrosos".

Segn los analistas polticos, si no logra ganar las elecciones nacionales del 31 de octubre con ms de 50% de los votos, tendr que competir contra el ex presidente blanco Luis Alberto Lacalle neoliberal, fan de las privatizaciones en la segunda vuelta de noviembre.

Fernndez Huidobro revel algo: "Antes de dar luz verde a su candidatura, cuando el Pepe dudaba, me dijo: Mir ato, tengo un pasado a cuestas jodido y un problema por mi edad. No debimos haber colgado los botines cuando gan el Frente hace cinco aos? Ahora nos dicen que tenemos que llegar a la Presidencia Y si perdemos? Vamos a ser los padres de la derrota".

Si as fuera, dejar la actividad poltica para dedicarse a sus flores y hortalizas, como ya anunci en conferencia de prensa. Si pierde, Pepe ser plenamente feliz. Podr ser un chacarero full time. \\

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