Sbado 25 de octubre de 2014 
SGUENOS:
NOTAS RELACIONADAS
octubre 2012
Max y Leonora
Amor, arte y guerra en un pueblo francs.
Por Margaret Hooks
La "Novia del viento" y "Loplop, el rey de los pájaros".
El pueblo provenzal de Saint-Martin d'Ardche est rodeado de campos de lavanda y huertos de cerezos, almendros e higueras. Tiene una atractiva plaza central y algunos edificios sobresalientes pero la mayora de los visitantes vienen a disfrutar de las aguas tranquilas, los bancos de arena y asombrosos acantilados de esta parte del ro Ardche. El pueblo no ha cambiado mucho desde que los artistas Leonora Carrington y Max Ernst llegaron en el otoo de 1937. Se haban conocido en Londres unos meses antes y se enamoraron de inmediato un amor loco, un amour fou, que rompa con las convenciones. l era un surrealista alemn de cuarenta y seis aos con reputacin de mujeriego, casado por segunda vez y casi sin un cntimo. Ella era una estudiante de arte inglesa de veinte aos, debutante reciente, con un padre adinerado, severo y dominante.

Despus de pasar unos meses excitantes juntos en Pars decidieron mudarse a Saint-Martin, sobre todo para alejarse de los tentculos de la esposa y para distanciarse de las rias de los eruditos del surrealismo. A principios de 1938 empacaron lo que quedaba de sus pertenencias, las subieron al Ford destartalado de Ernst y condujeron las trescientas cincuenta millas de Pars a Saint-Martin. Se instalaron en una granja en ruinas del siglo XVIII en una ladera en lo alto del pueblo, en una zona conocida como Les Aliberts, con vistas esplndidas de las murallas del pueblo medieval de Aiguze y del majestuoso ro. El terreno se encontraba aislado pero a una distancia caminable del pueblo, aunque fuera por un sendero de cabras que serpenteaba hasta llegar al ro.

Les gustaba tanto el terreno que decidieron comprarlo y, como la casa y las dependencias estaban muy deterioradas, se las vendan a buen precio. Max no tena dinero, entonces Leonora lo compr en tres pagos en efectivo y la escritura se hizo a su nombre. Cuando ms tarde le preguntaron cmo fue que tuvo suficiente dinero, dijo que una parte la obtuvo vendiendo unos cuadros en Pars y lo dems probablemente "estafando" a su madre. Su generosa madre irlandesa, Maurie Carrington, fue a Saint-Martin para conocer la casa; su llegada en limusina con chofer que dejaba estacionada afuera del Htel des Touristes caus conmocin, as como su ropa de alta costura y ostentosas joyas.

Dentro de la tranquilidad que encontraron en su entorno rural, el amor de los artistas floreci y produjeron una cantidad impresionante de obra. Esculpan, pintaban, hacan collages y mosaicos, escriban poesa y hasta tallaron un exquisito juego de ajedrez. Leonora escriba sin cesar en su mquina Remington produciendo cuentos y novelas cortas que Max ilustraba con sus collages. Su arte y su morada empezaron a unirse cuando descubrieron un almacn con viejas herramientas de agricultura: azadas, horquillas, guadaas, etctera, que Max empez a incorporar en esculturas y bajorrelieves hbridos. Siempre sinti una gran necesidad de poner su imprimatur en sus hogares, slo de esa manera senta que habitaba por completo un lugar, con todo y sus lter ego. Pronto aparecieron figuras arremolinadas en las paredes, cabezas de pjaros y bestias surgan de rincones y se asomaban desde las ventanas y una pequea sirena de piedra se deslizaba por el borde de unos escalones de piedra.

Los cuadros de femmes chevaux de Leonora, en colores vivos, surgan de las puertas de varias alacenas y armarios. Esplndidas esculturas de sus icnicas cabezas equinas aparecan encima de las balaustradas y de los muros en ruinas del patio. En una recmara resplandeca un mural circular de aves y plantas y el enorme lienzo melanclico de Max Un momento de calma estaba clavado con tachuelas en la pared del fondo de la veranda. En el piso, en la entrada de esta gran estancia, un murcilago daba la bienvenida a los visitantes con las alas abiertas, un mosaico hecho por los artistas con azulejos de una fbrica local de cermica.

Las gigantescas esculturas que estaba creando Max en los contrafuertes y en el techo de la casa eran de bestias mticas, criaturas hbridas imaginarias como el minotauro, la sirena, la esfinge y el hombre pjaro. Las criaturas parecan surgir de la tierra misma, subiendo por las paredes de la casa para luego aparecer severas contra el cielo, sus extraas cabezas y bocas rugiendo su presencia a gran distancia. Eran una extensin de la casa que la transformaba en varias representaciones antropomrficas de sus dos habitantes: "Loplop, el rey de los pjaros" y su compaera la "Novia del viento".

En manos de los artistas, la morada se convirti en una creacin sorprendente, una colaboracin surrealista tridimensional que pas a ser parte ntegra de la historia y la iconografa del movimiento surrealista. Fue reproducida en fotografas en las publicaciones ms importantes de la poca, y entre 1938 y 1939 fue visitada por los surrealistas ms destacados: Man Ray, Tristan Tzara, Paul luard, Lee Miller, Roland Penrose y Leonor Fini queran ver por s mismos lo que Max y Leonora estaban creando en ese pueblo remoto.

Durante el verano trascendental de 1939, para sus amigos surrealistas, Saint-Martin era una parada obligatoria en el camino al exilio cuando, junto con miles de otras personas, emprendieron la salida de Pars hacia el sur, adelantndose a la tormenta que se avecinaba con la guerra. Estos amigos tenan toda la intencin de retirarse con un rugido y no un maullido, y durante varias semanas, en la poca de calor ms intenso de la Provenza, la casa se convirti en el escenario de la ltima bacanal surrealista en Europa antes de la guerra. El grupo luca disfraces extravagantes, organizaban festines bajo las estrellas, se hacan bromas, inventaban platillos raros, nadaban desnudos en el ro, tomaban fotografas y pintaban retratos los unos de los otros, los gneros se combinaban, todos coqueteaban escandalosamente y de repente se termin. Se termin de forma tpicamente surrealista, como resultado de una discusin sobre a quin s y a quin no haba que incluir.

El viejo amigo de Max, el surrealista eminente Tristan Tzara lleg sin haber sido invitado, y Leonor Fini, quien se opona a su visita, se fue protestando acaloradamente pero slo despus de que al desprevenido Tzara le fue servida una omelette que inclua algunos mechones, y el retrato que estaba pintando de Leonora fue destruido, rajado con su esptula. Con la partida de Fini, el jolgorio se diluy. Pero no slo las festividades del grupo se haban acabado, tambin el mundo tal como lo conocan. En tan slo unas semanas, la vida de Leonora y Max cambi radicalmente, ya que se declar la guerra y aparecieron avisos que anunciaban que todo extranjero enemigo, sobre todo alemanes, sera llevado a campos de internamiento.

Max fue detenido a finales de septiembre y enviado a la prisin de Argentire, un pueblito a un par de horas de distancia, adonde Leonora se fue a vivir para estar cerca de l hasta que lo transfirieron a un campo ms lejano en Aix-en-Provence. All estuvo casi dos meses hasta que los esfuerzos de sus amigos, en particular del poeta Paul luard, lograron que lo soltaran justo antes de Navidad. La pareja estaba extasiada de poder estar unida de nuevo y celebr la ocasin colaborando en un retrato llamado El encuentro. Sin embargo, ahora tenan problemas de dinero, ya que la mensualidad que enviaban los padres de Leonora llegaba con retraso por causa de la guerra y empezaron a frecuentar el bar en el Htel des Touristes porque el dueo, Jean Viano, les abri una cuenta.

Viano, un personaje bufonesco, que no provena de la zona de Ardche, haba sido chef en el restaurante con estrella Michelin Mre Germaine en Chteauneuf-du-Pape, antes de abrir el restaurante del hotel en Saint-Martin. Con su esplndida vista de los acantilados del ro y abundancia de pescado fresco atrajo a muchos de sus adinerados clientes del restaurante Mre Germaine, lo que lo convirti en una figura con cierta influencia en el modesto pueblo de Saint-Martin.

Para 1940, el restaurante ya no era tan rentable, porque la mayora de los clientes haba desaparecido y la guerra empezaba a dejar huella en el pueblo. Los colegas surrealistas haban dejado de visitarlos, y Max y Leonora empezaron a pasar ms tiempo en el bar con Viano y su amante, Berthe Granier, as como con otros residentes locales como Maurice y Rose Marie Lods. Los Lods tambin provenan de otra parte de Francia, pero eran ms sofisticados que Viano y eran dueos de una propiedad muy imponente. Rose Marie, quien tena un pequeo negocio de venta de libros de arte, era ms consciente de la importancia de Ernst como artista. As, los miembros de este pequeo grupo de forneos se hicieron amigos y los Lods escuchaban atentamente a Max cuando contaba ancdotas sobre las aventuras y travesuras que vivi con los surrealistas en Pars.

Sorprendentemente, aunque era veterano de la Primera Guerra Mundial y conoca el horror de estar detenido, Max no hizo ningn plan para su bienestar ni el de Leonora, de slo veintitrs aos, en esta situacin sumamente peligrosa. Ambos seguan viviendo su vida como si nada, atrapados en la burbuja incandescente de la dicha de estar juntos de nuevo en su casa encantada; irse podra significar destruir todo, incluso su valiosa aventura amorosa. Luego, en mayo de 1940, Max fue denunciado ante las autoridades locales como espa alemn por un habitante sordomudo del pueblo, quien asegur haberlo visto enviando seales de luz al enemigo por la noche. La polica francesa lleg y se llev a Max otra vez haciendo caso omiso de los gritos y de las splicas de Leonora. De nuevo sola e incapaz de averiguar adnde se lo haban llevado, qued sumida en un estado de angustia psicolgica y llanto desconsolado, coma y dorma poco y pasaba horas trabajando con frenes en su jardn y viedo.

Convencida de que alimentaba su fuerza sobrehumana, Leonora beba copiosas cantidades de brandy y de vino tinto que Viano le serva y aada a su cuenta que an no haba pagado. Un indicio del nivel de angustia que le causaba estar separada de Max una vez ms se puede ver en una anotacin que hizo en su diario poco despus de su detencin en 1939: "Estoy desesperada y locamente enamorada de Max. Sigo pintando pero slo para no volverme loca. Quiero que nicamente viva para m y conmigo Quiero tenerlo siempre. Quiero estar en el mismo cuerpo que l".

Un par de semanas ms tarde, cuando llegaron algunos de sus amigos de Pars, se preocuparon al ver que haba perdido peso y por su comportamiento angustiado. Le dijeron que se tena que ir inmediatamente de Francia y escapar con ellos a travs de Espaa porque los nazis estaban en camino. Leonora estaba renuente a irse porque quera esperar a que regresara Max, pero la convencieron dicindole que le sera ms til en Espaa, donde le podra conseguir documentos de viaje. Como no le alcanzaba para el viaje, Leonora fue a ver a Viano para pedirle un pequeo prstamo. Al decirle que estaba por irse a Espaa y que necesitaba dinero para el viaje, l le mencion el dinero que ya le deba. Ella le aclar que estaba dejando la casa y sus contenidos y que la cantidad que deba en realidad era muy pequea. Pero Viano insisti, quera que le pagara y se rehus a darle efectivo para el viaje a menos de que le cediera un poder notarial a su amante Berthe Granier. Leonora, presionada, acept y firm una carta poder el 10 de junio.

Se fue al da siguiente, dejando la mayor parte de sus pertenencias, la casa abierta, sus cosas esparcidas por todos lados y el cuento que estaba escribiendo todava en su mquina de escribir. Los libros que estaba consultando quedaron abiertos sobre la mesa y su lbum personal de fotos y cartas yacan sobre el escritorio.

En el camino a la frontera espaola empez a tener violentas alucinaciones de cuerpos golpeados y sangrientos cayndose de los camiones que formaban parte de los convoyes militares que pasaban. Cuando llegaron a Madrid, estaba en pleno brote psictico, que finalmente llev a que la internaran en un asilo psiquitrico en Santander por orden de su padre. Estuvo recluida en esta institucin durante casi seis meses, donde sufri terriblemente por haberle inyectado a la fuerza varias veces tratamientos de Cardiasol, una droga antipsictica con efectos secundarios ms severos que los ocasionados por electroshocks.

A dos semanas de su partida, Granier y Viano fueron a la notara de Saint-Martin para concretar la "compra" de la casa. l "compr" a Granier, quien se la vendi a nombre de Leonora, ya que tena la carta poder de la artista. Con esta maniobra, Viano se adue de la casa y de todo lo que se encontraba en su interior y exterior, incluyendo las pertenencias personales de los artistas: muebles, libros, ropa, cartas, fotografas y ms, as como sus obras de arte y piezas que tenan hechas por otros artistas famosos: pinturas, esculturas, murales, collages, los bajorrelieves y las figuras en las paredes y en el techo. Viano no tena idea de su valor ni de su relevancia cultural, l y Granier consideraban intil la mayor parte de las cosas, "cosas" que tendran que sacar para que sus propias mseras pertenencias tuvieran cabida. Por el momento slo cerraron las puertas con llave y dejaron todo exactamente como lo haban encontrado.

Ms tarde, ese mismo verano, despus de que Francia y Alemania firmaran el armisticio, los alemanes detenidos ya no eran enemigos extranjeros y Max pudo salir del campo, aunque an corra peligro porque la Gestapo lo tena en su lista de artistas "degenerados".  Aun as, estaba desesperado por regresar a Saint-Martin con Leonora, por lo que a finales de agosto lleg al pueblo donde se enter por medio de sus amigos, los Lods, que Leonora haba entrado el pnico y se haba ido a Espaa y que Viano era el actual propietario de su casa y de sus contenidos.

Los Lods lo invitaron a quedarse con ellos y desde su terreno poda ver Les Aliberts y la casa, sola en una colina con las conocidas figuras en el techo y las paredes. Verla tan cerca lo atormentaba sin cesar, y estaba furioso de que Leonora se hubiese dejado engaar y de que hubieran perdido su casa de esa manera. De noche la casa estaba a oscuras, claramente nadie viva ah, por lo que decidi al menos rescatar sus cuadros y los de Leonora. Esper una noche sin luna, pidi prestada la canoa de los Lods, rem por el ro silencioso, se meti en la casa y sali con un gran rollo de lienzos bajo el brazo.

Aunque sus documentos de liberacin le autorizaban a vivir en Saint-Martin, Max casi nunca iba al centro del pueblo por temor a que lo viera algn informante de la Gestapo. Estaba renuente a irse de la zona porque tena la esperanza de que Leonora regresara o por lo menos lo contactara, ya que no tena idea de la terrible suerte que haba sufrido al llegar a Espaa. Tambin quera ver si poda anular la venta de la casa por la suma tan ridculamente baja que Viano haba pagado por ella; bsicamente una cuenta de bar y un prstamo equivalente a unos cuantos cientos de dlares.

Entre tanto, recibi una carta de la coleccionista estadounidense Peggy Guggenheim, que haba conocido en Pars en 1938, dicindole que se encontraba en la lista de artistas europeos que el gobierno de Estados Unidos estaba dispuesto a traer a su pas por medio del Comit Internacional de Rescate, con base en Marsella. Acept la oferta, pero quiso esperar un poco ms a Leonora y le pidi a Guggenheim que mientras tanto le mandara una carta certificada por un notario, declarando que ella haba visto las esculturas de la casa, ya que realmente las haba visto en las fotos de los Cahiers d'Art, y que valan por lo menos ciento setenta y cinco mil francos. Ella lo hizo, y Max present la carta junto con sus propias declaraciones acerca del valor de la casa y su contenido a un abogado local para ver si era factible anular la venta.

Cuando el abogado dio su opinin a Max, a ste le pareci un insulto por su ignorancia y degradante por su arrogancia. Haca referencia a las esculturas que haba creado diciendo que slo eran un trabajo de "decoracin" para la duea de la casa, "mademoiselle Carrington", y declaraba que no tena ningn derecho a ellas ya que formaban parte de las paredes de la casa, que bajo la ley francesa ahora era propiedad del ciudadano francs Jean Viano. Abatido, se fue a Marsella unos das ms tarde, y luego a Lisboa para tomar un vuelo a Estados Unidos. 

En cuanto Max se fue, Viano se mud a la casa. Tena que hacer espacio para sus pertenencias y las de Granier y su pequea hija, y al no tener idea de su valor dej que Lods se llevara toda la obra de los artistas, que inclua pinturas, dibujos, cuadernos y objetos de arte. Luego, junto con Granier, regal la mayora de los dems objetos personales de Leonora y Max. Lo hicieron a cambio de trabajo o favores que les haca la gente, o algunas veces simplemente para deshacerse de las cosas como si al regalar las pertenencias de los artistas a los lugareos de Saint-Martin, como ellos no lo eran, pudieran esparcir el peso de la culpa que cargaban por haberles robado la casa a los artistas. Su indiferencia por el arte, la falta de respeto hacia los derechos de los artistas como creadores o de compasin hacia Max y Leonora como antiguos amigos, es un ejemplo perfecto del comportamiento basado en la xenofobia de la conservadora campia francesa.

En las dcadas que siguieron, la mayora de los habitantes del pueblo prefiri olvidarse de la famosa pareja de artistas que haba vivido entre ellos, algunos porque les ofendan sus costumbres extranjeras escandalosas, otros por la persistente sensacin de que, aunque no directamente responsables de las fechoras contra estos dos forasteros, sin advertirlo se haban vuelto cmplices. Conforme pasaba el tiempo, se referan a Ernst con algo de respeto, pero la existencia de Carrington era casi por completo ignorada. Con excepcin de unos pocos lugareos, si la llegaban a mencionar, por lo general era con desdn, llamndola "la inglesa", o con desprecio, "la loca". 

Pero poco a poco, aun siendo conocidos por su conservadurismo, les ardchois sucumbieron a los beneficios de la celebridad y los artistas se han convertido en parte de la historia y del atractivo del pueblo. Apareci una calle llamada Rue Max Ernst, as como una asociacin local Max Ernst, y luego una versin del mosaico de Ernst y Carrington de un enorme murcilago con las alas abiertas que se encontraba incongruentemente afuera de la entrada de la iglesia principal. Con el transcurso de los aos, la casa no ha perdido su aspecto imponente, aunque ha disminuido un poco debido a las viviendas nuevas que la rodean. El viedo ya no existe, pero los olivos permanecen ah, as como el alto ciprs al lado de la entrada, un solitario centinela plantado por Ernst en 1939.

La propiedad fue vendida en 1956 a una familia de Lyon que la haba alquilado varias veces como casa de verano. Viano se haba muerto unos aos atrs y Gabriel Neyron se la compr a Granier; antes de alquilarla haba sido prcticamente abandonada. Neyron era un ingeniero celoso de su privacidad que la compr por su aislamiento. No le interesaba mucho el arte y no saba casi nada del surrealismo, por lo que no parece probable que se haya enterado de la importancia de las obras de arte que contena la casa ni que las hubiera considerado arte. Su esposa, Nicole, era la hija del dueo de la fbrica Savon Crme, que abri sus puertas cerca del pueblo en 1937, motivo por el que conocan la historia de la casa y la controversia que giraba a su alrededor.

Gabriel Neyron muri en 2010, y durante el invierno de 2011 su hijo acept ensearme la casa. Poda ver que este hombre cincuentn, parsimonioso pero cautelosamente corts, estaba un poco incmodo por esta carga que haba heredado y las obligaciones y las responsabilidades que conlleva. Ingeniero como su padre, tambin prefiere el aislamiento y los lugares remotos y le gusta desaparecer en la naturaleza salvaje de la Patagonia durante varias semanas al ao para ir a pescar.

Los bajorrelieves en el contrafuerte y en las paredes delanteras del Loplop y de su compaera todava son una presencia vibrante, aunque estn un poco desgastados por los aos. La primera habitacin en la que entramos era el almacen donde Max encontr las viejas herramientas que incorpor a sus esculturas. Algunos de los implementos que us para enyesar an estaban colgados de ganchos, as como un juego de palos de golf de Leonora en su bolsa original de piel, en cuya base estn grabadas sus iniciales. Segn el hijo, los palos de golf llevan colgados ah desde que su padre compr la casa.

El cuarto al lado del almacn, que tiene el mosaico del murcilago, estaba cerrado con llave. No fue posible encontrarla, entonces subimos unas escaleras de piedra donde todava se vea claramente en la pared izquierda el mural de un ave de rapia. Del lado derecho, la sirena que se haba deslizado por la orilla de las escaleras en los aos treinta se encontraba todava, pero haba perdido su cabeza. Sin embargo, la cabeza de caballo esculpida por Leonora en lo alto de la escalera en la terraza se encontraba en muy buen estado una yegua intacta con las fosas nasales ensanchadas y la melena al viento. Arriba de las escaleras, dos bajorrelieves, la mujer bho y el cordero fantasma se asoman por encima de nuestra cabeza desde la pared de la veranda.

Entramos por la puerta principal de la casa que da a la cocina. Pasar a esta parte de la casa fue como entrar en un tnel del tiempo. El ambiente vvido y los residuos de la vida cotidiana de los Neyron daban una idea de cmo se debe haber visto la habitacin el da que Leonora dej abruptamente la casa en 1941. El desorden acogedor contrastaba fuertemente con las impresionantes pinturas de las alacenas y puertas que le daban a la habitacin una atmsfera parecida a la de un museo. Las pinturas se vean extraamente frescas a pesar de haber sido pintadas dcadas antes, pero con una ptina de venerabilidad. En una repisa estn expuestas dos paletas usadas, una al lado de la otra, as como un juego de t ingls para nios con rimas curiosas de los aos treinta que perteneci a Leonora.

En la puerta de vidrio de un nicho de pared estaba pintado un esplndido unicornio bermelln y una larga puerta doble de clset se abra para revelar un espectculo de figuras pcaras, mitad caballo, mitad mujer, rubias frondosas y morenas con alas y vestidos de gala de satn rosa: las femmes chevaux de Leonora pintadas en los paneles. En otra habitacin, una delicada escultura esqueltica brillaba en una esquina y de un librero se desbordaban los autores favoritos de una adolescente inglesa con la imaginacin desbocada que adoraba los cuentos de fantasmas, de hadas y de leyendas celtas. Los libros de Leonora permanecan en las retacadas repisas despus de tantos aos, aunque de ninguna manera reflejan los hbitos de lectura de una familia francesa de la pequea burguesa. Sobre la pared haba una buena copia del cuadro El rapto de la novia de Ernst; al parecer el ingeniero al final se volvi aficionado al trabajo de los surrealistas. Pero su admiracin no tena nada de reverente, ya que us un panel pintado por Max como puerta para el bao que aadi a la morada.

Una escalera en espiral lleva a la habitacin principal con un antiguo techo de vigas y al lado de la ventana se encuentra un secreter de hermosa calidad. Hasta unos meses antes, haba contenido cartas a Leonora de su madre, las cartas que haba abandonado en 1941 al huir a Espaa. Los Neyron las guardaron en el secreter por si ella o su familia los llegaran a contactar un da, pero haban pasado ms de cincuenta aos sin noticias. Hasta que un da del ao pasado, una prima segunda de Leonora los contact para ir a Saint-Martin a visitar la casa. "Como haba sido el primer miembro de la familia en venir en todo ese tiempo, le di las cartas", el hijo explic.

Los Neyron tenan una actitud diferente a la de Granier y Viano hacia las pertenencias de Max y Leonora que quedaron en la casa cuando la compraron. Dado que esta joven pareja francesa y sus seis hijos pasaron largos veranos aqu, es casi inconcebible que la presencia de los dueos anteriores hubiera permanecido tan intacta. Claro que hubo accidentes, como el mural de Max en la habitacin de los nios que qued daado y se volvi a pintar la pared. Pero el ingeniero pragmtico y su familia de clase media, en vez de imponer una pesada huella en la casa, optaron por coexistir con dos bohemios de espritu libre cuya vida, radicalmente diferente, se empalm con la suya y siguieron hacindolo. Cmo salir ahora de esto es el dilema al que se enfrentan los herederos de Neyron, cuando la mayora de los actores han desaparecido y la casa y el pueblo se han convertido cada vez ms en un destino de arte.

Haba, sin embargo, algo que faltaba de la casa, de hecho los objetos ms valiosos y polmicos no sobrevivieron. Las esculturas que habitaban el techo y las cornisas haban desaparecido. Las criaturas que eran el punto de enfoque de la mitologa del amour fou de Max y Leonora, los iconos del surrealismo que se podan ver a millas de distancia, que asustaron a los granjeros supersticiosos y escandalizaron a los aldeanos adinerados haban desaparecido. Ya no estaban en la casa, ni en Saint-Martin, de hecho, ya no estaban en Francia. Las estatuas tuvieron un final ignominioso, con algunas languideciendo en las sombras de la bveda del banco suizo, donde primero fueron encerradas en los aos ochenta. Cmo terminaron ah es una mezcla del destino, avaricia, ineptitud y farsa francesa.

Max, quien haba regresado a vivir a Francia de forma permanente en los aos cincuenta, intent convencer a Granier de que lo dejara hacer moldes de sus esculturas para hacer copias, pero ella se neg. En 1954 acababa de ganar el Gran Premio de Pintura, en la Bienal de Venecia, y su trabajo, que desde antes de la guerra no haba sido apreciado, comenzaba a ser reconocido. Consideraba que las esculturas que haba hecho en Saint-Martin eran de sus mejores obras y al poco tiempo busc a Gabriel Neyron para preguntarle si poda sacarles moldes. Al mismo tiempo, Max le pidi a Neyron que le vendiera la casa a un mecenas suyo adinerado con la intencin de convertirla en museo. Neyron rechaz ambas propuestas; probablemente pens que si lo dejaba hacer los moldes lo iba a presionar ms para que vendiera la casa.

Durante los aos sesenta y setenta, comerciantes de arte molestaban sin cesar a Neyron tratando de comprar las esculturas o cualquier otra cosa relacionada con el arte en la casa, pero l se negaba a vender. Sin embargo, despus de la muerte de Max, lleg el dueo de una galera de Lyon para valorar las esculturas. Las valu a un precio tan alto que llev a los herederos de Ernst a dar permiso para que se produjera una serie limitada de bronces de las esculturas. Entonces, Neyron consinti que un escultor hiciera los moldes. Luego, en los aos ochenta, aparentemente siguiendo instrucciones de Jimmy, el hijo de Ernst, las estatuas fueron desprendidas de las paredes y del techo y fueron llevadas a la galera en Lyon, donde intentaron encontrarles compradores. Hubo mucho inters pero no surgi nada concreto y las estatuas estaban en camino a la bveda de un banco suizo cuando la aduana francesa las incaut.

Instituciones gubernamentales y culturales francesas intentaban encontrar una forma para que se quedaran en Francia. Pero mientras las discusiones continuaban, las esculturas empezaron a atravesar la frontera rumbo a Ginebra y a Londres. Mientras que el director de museos en Francia expeda permisos de salida para las estatuas a un comerciante de arte, el Ministerio de Cultura se esforzaba en hacer que las esculturas y la casa de Saint-Martin se declararan patrimonio cultural nacional. Los burcratas descuidaron la comunicacin entre ellos o se rehusaron a tenerla y se orden una investigacin oficial, pero cuando las cosas por fin se calmaron, las esculturas icnicas ya estaban bajo llave en una bveda en Ginebra. Algunas aparecieron en una subasta en junio de 1991; el catlogo las describa como tres grandes esculturas originales de Max Ernst y originarias de Saint-Martin d'Ardche.

Sin embargo, el bajorrelieve no tuvo el mismo triste destino que las dems criaturas. Cuando intentaron quitarlas en los aos ochenta, se salvaron porque un ingeniero decret que, dado que estaban incorporadas al contrafuerte de la casa, quitarlas pondra en peligro la estabilidad de la morada. Entonces, los avatares de Max y Leonora, "El rey de los pjaros" y la "Novia del viento", no pueden ser desprendidas sin que la casa se colapse, y quien habite en ella tendr que convivir con estas representaciones de los artistas que mantienen viva su leyenda.

Max y Leonora se volvieron a encontrar en Lisboa en 1942, de donde ambos huyeron a Nueva York. Max viaj en el lujoso clipper de Pan Am que sobrevol al ms mundano SS Exeter que llevaba a Leonora y un gran rollo de sus cuadros, muchos de los cuales eran los que Max haba "rescatado" de la casa de Saint-Martin. Se vieron a menudo en el transcurso del siguiente ao, pero su amour fou haba terminado; no sobrevivi a los eventos que se haban llevado a cabo en el pueblo. La joven mujer apasionada que haba huido de los nazis en Francia slo para caer en el infierno de un asilo psiquitrico espaol se haba convertido en otra persona. Ya no estaba enamorada de Max Ernst, aunque l an la adoraba y le rog que regresara con l.

Cuando Max regres a Saint-Martin en los aos cincuenta, Leonora tambin se estaba quedando cerca, pero no tena ganas de ir a ese lugar. A pesar de ir a Francia en varias ocasiones a lo largo de su larga vida, nunca regres para ella, la casa y todas las dems pertenencias que haba perdido ah no la perturbaban tanto como su prdida de la razn y la consiguiente desesperacin que sigui atormentndola durante varios aos.

En el invierno de 2011 sali una noticia en la alcalda de Saint-Martin. Deca: "Obra de Leonora Carrington donada a la comunidad". Afirmaba que una obra de arte pblico de Leonora Carrington sera donada al pueblo. Fue Leonora quien result ms despojada por los eventos que ocurrieron en el pueblo; no slo le robaron su casa y trocaron muchas de sus pertenencias, sino que sus dibujos y los manuscritos de sus cuentos fueron considerados prcticamente sin valor. Le empezaron a hacer caso a sus obras slo despus de que todo el material de Ernst fuera seleccionado y vendido. Entonces quizs es alguna forma de retribucin que sea una obra de arte de ella la que tenga el lugar de honor en el centro del pueblo de Saint-Martin d'Ardche. //

2012 Margaret Hooks
Traduccin de Clara Marn


Pag de 5 >>
LO MÁS LEÍDO
Solalinde: defensor de los inmigrantes en su ...
La tienda Opening Ceremony, en Los ngeles, s...
Nuestra seleccin de artistas imprescindibles...
Conversacin con lvaro Enrigue
El 24 de octubre Netflix estrena el documenta...
COMUNIDAD
Copyright © 2010  -  www.gatopardo.com