Lunes 24 de noviembre de 2014 
SGUENOS:
GALERÍAS RELACIONADAS
Pueblo Mgico o pueblo trgico
POR DANIEL AGUILAR
NOTAS RELACIONADAS
BLOGS RELACIONADOS
Abril 2011
La Batalla de Ciudad Mier (parte II)
sta es la historia de un pueblo de la frontera con Estados Unidos arrasado, en silencio, por la guerra de Tamaulipas.
(Continuacin de "La Batalla de Ciudad Mier (parte I)")
Por Diego Enrique Osorno / Fotos de Daniel Aguilar
Ciudad Mier es la línea divisoria entre dos grupos en guerra.
1 1
Un par de aos despus de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Mxico, Estados Unidos y Canad se intensificaron los trabajos de explotacin de gas de la Cuenca de Burgos, al permitirse de forma parcial la participacin de empresas privadas. No es poca cosa la infraestructura gasera que ha sido levantada en la zona desde entonces, aunque la guerra la ha puesto en un segundo plano: hay 127 estaciones de recoleccin, 28 de trasiego y 10 de entrega, as como 108 ductos de gas hmedo y 114 tuberas de gas seco con una longitud total de 2 789 kilmetros. En su conjunto, colocadas en lnea recta, la totalidad de las instalaciones equivaldra a la distancia en carretera del Distrito Federal a Arizona. Aun as, la red de explotacin todava es muy limitada para la riqueza que hay en la regin. En el vecino estado de Texas, por ejemplo, hay 90 mil pozos explorados y 10 mil produciendo, mientras que en Tamaulipas existen 11 mil explorados y solamente 1 900 produciendo, de los cuales, la mitad par sus actividades a causa de la guerra.


Ciudad Mier y los dems poblados de la zona de guerra se localizan en una de las principales regiones energticas del pas. Hace unos aos, luego de que se anunci una fuerte inversin de Pemex en el rea y de que se prometi un esquema de privatizacin parcial, la Frontera Chica empez a ser conocida como un nuevo El Dorado. La expectativa de una explotacin masiva del gas gener un boom econmico: empresas y trabajadores emigraron a los pueblos de la regin, provocando que aumentaran todos los precios, desde los tacos de carne asada hasta el de la hectrea de tierra.

Sin embargo, en 2010 el panorama cambi radicalmente: la guerra ahuyent a pueblos enteros, hizo que bajara el precio de los predios, y en lugar de bonanza lleg la miseria y con ella la regin comenz a ser identificada como una tierra inhspita.

En medio de la guerra, una cuadrilla de trabajadores estaba dando mantenimiento a la estacin de compresin de gas de Pemex llamada Gigante 1, construida en un tramo de Nueva Ciudad Guerrero, municipio vecino de Ciudad Mier. De repente apareci un grupo de hombres armados y les advirti que se fueran de ah. Los tcnicos obedecieron y reportaron a sus superiores lo que les haba pasado ese 16 de mayo de 2010. No trabajaban directamente para la empresa paraestatal Pemex, sino para Delta, una de las compaas subcontratadas.

Junto con la estadounidense Halliburton, compaas como Delta llegaron hace tiempo a la zona, atradas por la promesa de bonanza que dejara la explotacin de la Cuenca de Burgos, en la que Pemex calculaba en 2003 que se invertiran veinte mil millones de dlares durante los aos siguientes.

Los jefes de la cuadrilla descreyeron el relato de los trabajadores y les ordenaron regresar la semana siguiente a la estacin de compresin, si no seran despedidos. As lo hicieron y, cuando apenas tenan unas horas de haber vuelto a la estacin Gigante I, apareci uno de los grupos en guerra y, sin ms, se llev a cinco de los trabajadores que estaban ah. No hubo resistencia alguna. Los dems empleados alcanzaron a correr y esconderse. A la fecha nada se sabe del paradero o destino del mecnico Anselmo Snchez Saldvar, de los ayudantes de mecnico, Martn Franco y Martn Ziga, del instrumentista de mquinas de compresin, Sal Garca Ayala, y del operador de plantas de compresin, Christopher Cadena Garca. Rancheros que vivan en los alrededores de las instalaciones de la Cuenca de Burgos, como Gerardo Garca, Csar Garca y Adn de la Cruz Santiago, tambin fueron secuestrados y, al igual que los trabajadores de Pemex, siguen desaparecidos al da de hoy. El nmero de personas desaparecidas cerca de las estaciones de Pemex es mayor, casi tan grande como el miedo a denunciarlas.

Tal y como lo comentan algunos conocedores de la regin, suena a teora de la conspiracin suponer que en medio de la lucha de intereses que se disputan el estado de Tamaulipas se encuentren tambin ciertas compaas petroleras de Texas. Sin embargo, cabe recordar que adems del negocio de la guerra, Afganistn e Irak representaron muy buenas inversiones en cuanto a energa se refiere para las mismas empresas estadounidenses que hoy y desde hace tiempo tienen los ojos puestos en la Cuenca de Burgos.

Tambin suena a teora de la conspiracin ese afn de justificar todos los males de la zona como el resultado de un enfrentamiento entre un crtel y otro, ignorando los intereses polticos y econmicos que existen en la Frontera Chica, intereses que, de algn modo, quedaron en medio de la disputa por el control del trfico de drogas a Estados Unidos.

Conspiracin o no, nada se sabe con certeza sobre lo que pasar con el tesoro nacional que hay bajo el teatro de la guerra en Tamaulipas.

12
En una situacin de guerra, negarse a prestar testimonio es una de las maneras que los testigos tienen de salvar sus vidas. Fingir ignorancia es una forma de sobrevivir. Y en esta guerra, los bandos en pugna exigen un silencio a su favor.


Por lo general las revueltas buscan hacer visible algo. Lo de Tamaulipas es otra cosa: lo contrario.

Te cuentan que hace poco estuvo por aqu la televisora Al Jazeera, y que lo que decan los periodistas enviados era que nunca haban estado en un terreno tan fangoso, donde el riesgo y el desconcierto lo dominaran todo. Los de Al Jazeera, que en los aos recientes han estado en las lneas de fuego de los principales conflictos blicos del planeta, no pudieron recorrer la carretera de La Riberea. Ni los funcionarios locales ni los militares les dieron mnimas garantas de que saldran vivos si lo intentaban. Optaron por hacer un reportaje sobre la forma en que los sheriffs fronterizos texanos viven el drama tamaulipeco.

Qu ms? Nadie sabe cmo cubrir lo que sucede aqu. Por mucho, la tarea ms difcil del periodismo la tienen tus colegas locales. En los peridicos de Tamaulipas lo que debe callarse supera a lo que se puede contar. Enciendes la radio del coche. Hay canciones de Rigo Tovar o de Cuco Snchez, o comentarios sobre los resultados del torneo de futbol nacional, pero no se informa de las cinco personas asesinadas hace unas horas en el centro de Reynosa ni, tampoco, de los ataques con lanzagranadas en un ejido de Camargo. Te preguntas: cmo va a documentarse cincuenta aos despus, lo que hoy sucede en Tamaulipas si no existe registro alguno al da siguiente?

Sabes que el silencio que hoy existe en Tamaulipas no se gener de forma espontnea. Para funcionar, el silencio requiere de un sofisticado aparato de represin. Necesita de fosas clandestinas, de gobernantes ilegtimos, del monopolio de los cuernos de chivo, de la degradacin econmica, de policas corruptos y de una sociedad civil aletargada. "Quien se impone mediante el ruido debe hacer un mayor esfuerzo para mantener su hegemona que quien lo hace a travs del silencio". Kapuscinski deca eso y deca tambin que por tal motivo, la palabra "silencio" casi siempre aparece asociada con palabras como "sepulcro" (silencio sepulcral) o "mazmorras" (el silencio de las mazmorras).

No se trata de asociaciones gratuitas.

Sabes que a Pepino lo mataron sin que nadie hiciera nada y en silencio. Uno de los hombres que oy todo y que lo vio al da siguiente colgado antes de entrar a misa te cont que desde entonces no ha podido dormir bien. Ese hombre ha entrado ya al laberinto negro de los insomnios que producen todas las guerras.

La batalla de Ciudad Mier, de todo Tamaulipas, es sobre todo una batalla contra el silencio.

13
El 2 de noviembre de 2010, cuando los Zetas lanzaron una contraofensiva para recuperar el control de Ciudad Mier, Matilde Gonzlez Puente estaba en la sala de su casa viendo la telenovela de las cuatro de la tarde. Al escuchar los primeros balazos se levant de la silla para ir a cerrar primero la puerta principal y luego la del patio. Los balazos se siguieron oyendo e implor: "Virgen, lbreme!", mientras lamentaba en sus adentros que hubiera gente con una piedra en lugar de corazn. Despus dos balas pasaron cerca de ella y se estrellaron al lado de un viejo ropero, dejando un par de hoyos. Matilde Gonzlez se apresur a entrar a una pequea bodega dentro de la casa, donde haba un colchn, el cual se coloc encima para tratar de sentir menos miedo y calmar el temblor de su artritis. A sus ochenta y dos aos, Matilde no haba podido abandonar el pueblo como la enorme mayora lo haba hecho ya. Uno de sus hijos vive en Monterrey y sus dos hijas en Estados Unidos, una en California y la otra en Texas. "Vivo de milagro, por pura cosa de diosito", me dijo el da que la conoc. Matilde naci el 18 de diciembre de 1928, cuando no tenan mucho de haber menguado las batallas revolucionarias en Mxico y estaba en pleno auge la lucha cristera. Fue una de las pocas personas que nunca abandonaron Ciudad Mier, y me dijo que ya estaba resignada a morir como naci: en medio de la guerra. Crea que lo sucedido al pueblo tena una explicacin divina y que los responsables recibirn algn da lo que merecen: "Dios slo espera el momento indicado".


Pasaron varias horas hasta que amain la tormenta de plvora ocurrida ese Da de Muertos que Matilde Gonzlez pas encerrada. Toda la noche hubo humo saliendo de la esquina norte del pueblo, y en las calles del acceso a Reynosa quedaron los esqueletos de tres camionetas calcinados y un camin recolector de basura volteado tras ser improvisado como barricada. En algunas paredes aparecieron pintas de grafiti con mensajes como: "Su plaza Ja ja ja", "Slganle Golfas, ya llegamos" y "Pnganse vergas porque ya llegamos los zetas a quedarnos".

Otro hombre, de ojos color avellana, Gregorio Olivo Salinas, nacido por los mismos aos que Matilde Gonzlez, tambin estuvo cuando sucedi la batalla del Da de Muertos. Mientras platicbamos, a varias semanas de los sucesos, unos albailes trabajaban en Hidalgo, una de las calles principales donde haba fachadas de casas que tenan las paredes negras por el fuego y otras que guardaban todava tantos impactos de bala en el concreto que parecan estar enfermas de sarampin.

Cuntos balazos se habrn disparado ese da? pregunt.
Aqu? Millones de cartuchos que se recogan ah. Hasta para venderlos por kilo, pero no se mataba tanto porque todos estaban bien escondidos, arriba de las casas.


Le haba tocado a usted una cosa as?
Fui jefe de la polica vario tiempo, tres etapas. Pero no, haba otras cosas duras, nada cmo esto.


Cmo qu?
La (polica) federal era la que andaba aqu encargada de ese asunto. Yo estuve del 86 para atrs y ya despus arregl mi pasaporte y me fui a trabajar para all (seala en direccin a unos mezquites detrs de los cuales est el ro Bravo).


Gregorio Olivo empez a fastidiarse de la conversacin. Se mova de un lado a otro y se tocaba el ala izquierda del sombrero vaquero que llevaba puesto.

Ojal que se mejore la situacin de Ciudad Mier le dije.
Ojal, qu ms quisiramos porque pues apenas se est arrimando la gente al pueblo. Aqu estaba antes solo, solo. En esta calle nada ms yo me qued. Ahora bueno, pues ya comienza a haber familias.


Y usted por qu no se fue?
A dnde me voy? Al cabo lo que no te pasa de joven, de viejo no te escapas. [Risas]. Yo no tena a dnde correr.


14
En este instante, la nica compaa que sientes en la solitaria carretera por la que vas es la de unas cruces monumentales ubicadas en el kilmetro 35. Son del tamao de una casa de tres pisos y estn a la entrada de un cementerio.


Unos kilmetros ms adelante aparece, en el carril de sentido contrario, el nico vehculo con el que te has topado en media hora de recorrido. Es una vieja pick-up conducida por un hombre de bigote y camisa celeste, quien enciende y apaga las luces un par de veces justo cuando su coche est frente a ti. Quiere decirte algo. En cualquier otra carretera pensaras que te avisa que tienes una llanta ponchada, o que ms adelante te vas a topar con un accidente o con un tramo en mal estado, pero en esta carretera lo que se viene a la mente es que adelante hay un enfrentamiento o un retn de alguno de los grupos de la guerra. Sigues la marcha y lo que encuentras es una obra en construccin que parece abandonada, por lo que debes salir de la carretera unos metros y andar entre la tierra antes de retomar el camino de asfalto. Solares yermos, arbustos verdigrises, corrales vacos, tristes nopales, bodegas de alimento para vacas derrumbndose: el paisaje de un campo agonizante va quedando atrs.

Poco antes de entrar a Ciudad Mier, en el municipio contiguo de General Trevio, ves a tu costado izquierdo un rancho donde hay algo de vida y una imagen que parece un espejismo: avestruces y ponis compartiendo cautiverio entre los mezquites retorcidos de troncos gruesos y follaje abundante que les regalan sombra. Ms adelante, asomndose por el valle, adviertes unas columnas de humo negro, denso y brumoso. Otra vez se activa discretamente una alarma dentro de ti.

As se recorre esta carretera, bajo tensin.

El coche contina su marcha. Pasas a un lado de la humareda y te das cuenta de que fue causada por basura quemada. La siguiente imagen con la que te topas es la de pequeos montculos con costales llenos de tierra y tambos atiborrados de rocas en ambos lados de la carretera, trincheras que por el momento no dan refugio a nadie.

Has llegado al sitio que andabas buscando: Bienvenido a Ciudad Mier.

15
El C.D.G. inici la ofensiva contra los Zetas divulgando un canto de batalla con ritmo de hip-hop. Un rapero fronterizo cuyo nombre artstico es Sr. Corts grab la cancin de propaganda. Se llama "El reto" y busca explicar el porqu del inicio de la guerra en febrero de 2010. Dice as:


 Recuerda ciudadano: no todo es violencia, por eso el CDG, tambin en eso piensa. Respeto a tu familia, no te metas conmigo, insisto y te recuerdo: yo no soy el enemigo.

 Esto va de parte de CDG, esto es un llamado, as es que escuchen bien: el pleito no es contigo, ni con el gobierno, pero si nos buscas, arders en el infierno. El que mata a mujeres y nios es un cobarde. Hay que ir de frente, porque as es el jale. Confunden la valenta con la felona, cuando en verdad, es pura cobarda. Los que se creen valientes, all ellos con su fama, mienten y quitan la vida a gente inocente. Los invito: topn de frente. Ya saben: escojan el puente, la hora, el da para desaparecerlos como los dinosaurios, extinguirlos en masa con la metraca, taca-taca-taca.

 Pa que el pueblo sepa que el CDG respeta, en todo el planeta, pa que se den cuenta que aqu va la vuelta, pa los que secuestran.

 Y con el gobierno evitamos la friccin, pero si as lo quieren nos damos un tocn. Es por eso que con ellos evitamos balaceras, para que as gente inocente no se muera. Pueblo no confundan al crtel con cobardes; si el CDG no mata ms que a los cobardes.

 Ya lo saben, acabemos con la escoria. Y protejamos bien nuestras colonias. As es que los retamos a que se la fleten al estilo bravo, lderes enfrente, no manden achichincles para que los mate, amrrense las bolas, bola de cobardes.

 Matamoros, Reynosa y Laredo, todo Tamaulipas, tambin el mundo entero, en el entrenamiento el crtel no escatima, por eso en Tamaulipas, el CDG domina. Fltense cabrones, nos damos un tocn, y donde ustedes quieran, les damos un juntn. Maten pero el hambre, y djense de pedos, y por si necesitan, yo les presto mi dedo.

 Esto es un reto.

A su vez, los Zetas, poco despus de iniciados los ataques, enviaron a los buzones de los correos electrnicos de funcionarios locales, periodistas y empresarios, el siguiente escrito, explicando su posicin ante la guerra:

 Este es un comunicado oficial de parte de La Compaa.

 Sabemos que en todas las ciudades estn molestos con todo lo que est pasando, y estn hartos de ver cmo esto no se termina, pero aqu esta la realidad de lo que queran saber:

 A nosotros nos tachan de secuestradores, extorsionadores, asesinos y dems, pero les recuerdo que nosotros, antes de que iniciara todo esto, estbamos a las rdenes del Crtel del Golfo (CDG), y por lo cual recibamos rdenes. Ahora que ellos nos declararon la guerra, an as nos culpan de quemar casas, de matar gente inocente y dems, como si ellos no hicieran eso.

 Se tachan de finos, estudiados y buena gente, que hasta roban tiendas de ropa para vestir bien. Queman casas porque creen que as nos iremos para siempre, matan a gente inocente para echarnos la culpa de eso y que toda la ciudad se ponga en contra de nosotros, y ellos queden bien. Ponen comunicados en diferentes medios para tapar el sol con un dedo.

 Nosotros no necesitamos andar diciendo a la gente que nos apoye, ni mucho menos reclutamos alumnos de secundarias como ellos lo hacen. Nosotros somos gente preparada para combate y no necesitamos de gente que no sabe ni manejar una arma.

 Ellos nos declararon la guerra y ahora no la ven llegar porque estn situados en territorios donde no se pueden mover para ningn lado y por eso necesitan de sus alianzas con otros crteles para defenderse, pero no saben que sus aliados los terminarn exterminando primero a ellos.

 As que espero que les quede claro la realidad de quin recluta gente no preparada, de quin asesina gente inocente para culparnos a nosotros, de quin arma sicosis en la ciudad para que la ciudadana crea que con ellos las extorsiones, secuestros y asesinatos terminarn, de quines publican miles de "comunicados" y pagan mucho dinero para que sus videos sean publicados.

 Somos lo que somos pero estamos conscientes de nuestras acciones y antes de realizarlas, le aadimos inteligencia.

 Slo nos resta decirles que no salgan de sus casas si no tienen nada a que salir, y ante cualquier evento en la calle, traten de resguardarse, pero tengan por seguro que nosotros s tenemos entrenamiento, no como ellos, que no saben actuar ante una situacin as. Con esto no les estamos pidiendo que nos apoyen ni que anden poniendo gente, solo que no se metan con nosotros y que nos dejen trabajar. Al final de esto, saldr victorioso quien tenga ms poder y ms estrategia para poder realizar su trabajo.

 Estamos conscientes de que perderemos gente, pero ellos perdern todo. Nosotros podemos realizar nuestro trabajo sin necesitar el apoyo de la poblacin inocente.

 Atentamente: La compaa Z.

16
La primera vez que viniste a Ciudad Mier despus de que pas la parte ms intensa de la guerra que desplaz a casi todos los habitantes del pueblo fue con Santos, un experimentado camargrafo de Multimedios Monterrey, que, junto con el periodista Daniel Aguirre, entr antes que nadie a la zona para corroborar la dispora provocada por los enfrentamientos del 2 de noviembre. Las noticias sobre lo sucedido ese da aparecieron con tibieza en los diarios nacionales, donde no hay nunca el espacio suficiente para recoger todo el caudal de la violencia nacional.


Si ests all, en ese raro oasis de paz en el que se convirti hoy el Distrito Federal, puedes abrir el peridico casi cualquier maana del ao y leer que ayer en (aqu puedes poner Ciudad Mier, o Guasave o Fresnillo...) han sido ejecutados (aqu puedes poner cinco o diez o cincuenta) sicarios en (una crcel, un rancho o tal plaza principal) y que... Tras empezar a leer la noticia te dars cuenta de que es la misma que leste hace unos das, y la semana pasada tambin, y el ao anterior, y mejor dars la vuelta a la pgina para enterarte de otra cosa ms novedosa. Masacres de jvenes, crmenes contra nios, asesinatos de alcaldes y las desapariciones de periodistas ocurren tan lejos de la capital del pas, y son ya tantos que se olvidan al da siguiente.

Santos te contaba que cuando lleg a Ciudad Mier, tras los enfrentamientos del 2 de noviembre, l y su compaero iban con chaleco antibalas y casco, acompaados por soldados. Estaban conscientes de que si les pasaba algo, habra lamentaciones pblicas y condenas por parte de los polticos unos das, pero que despus sus muertes acabaran perdidas en la montaa de estadsticas.

Cuando t y l viajaban hacia Ciudad Mier, Santos te contaba que la otra ocasin estuvo poco tiempo en el pueblo, pero que alcanz a grabar muchos esqueletos de camionetas calcinadas y casas llenas de hoyos. Los soldados que lo escoltaban le daban tres minutos para grabar en cada parada. Le advirtieron que poda haber francotiradores, emboscadas o asaltos imprevistos, pero por suerte no hubo nada de aquello. Santos te hablaba de lo que para l significa reportear en esta zona, y de repente hizo una lista en su mente con los nombres de periodistas desaparecidos o asesinados que l conoci.

El da del viaje con Santos la mayor parte de la carretera estaba recubierta por neblina. Gotas de lluvia ligera perlaban el cristal del coche, pero de cualquier forma se podan ver los llanos dorados de la orilla del camino. Santos y t suspendieron la conversacin abruptamente en la gasolinera de Cerralvo, donde un grupo de veinte soldados, en dos camionetas, montaba guardia, con los dedos muy cerca del gatillo, listos para el combate.
La situacin los devolvi a la realidad del camino: hasta para ir a cargar combustible haba que hacerlo preparado para la guerra.


17
Alberto Gonzlez nunca haba tenido ningn cargo de eleccin popular hasta que fue electo alcalde de Ciudad de Mier a media guerra. La disputa no obsequi saldo blanco a la clase poltica local: una semana antes de los comicios celebrados el 4 de julio, fue asesinado el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la gubernatura, Rodolfo Torre Cant, quien prcticamente tena ganadas las votaciones. Alberto Gonzlez, un hombre de pelo cano y lentes de profesor de Biologa, era el supervisor escolar de la zona comprendida por Ciudad Mier. En 2010 acept ser el aspirante priista a la alcalda de un pueblo que nunca ha sido gobernado por otro partido que no sea el PRI. Para las elecciones del 4 de julio de 2010, Ciudad Mier ya estaba semivaco debido a los enfrentamientos. Ochenta por ciento del padrn registrado no vot; de los 6 009 electores empadronados, apenas acudieron a las urnas 1 486 y, de esos, 1 210 eligieron al candidato priista. Slo cincuenta y cuatro habitantes votaron por el aspirante del Partido Accin Nacional (PAN).


A principios de 2011, Alberto asumi el cargo de presidente municipal. Una de las primeras cosas que hizo su administracin fue organizar cuadrillas de albailes que remozaran los impactos de bala miles de ellos que haba, principalmente, en las casas del casco y en los monumentos de las tres principales entradas al pueblo. Por esos das acompa al alcalde en un recorrido a bordo de su camioneta. Fuera de las calles principales, el panorama lo componan casas abandonadas, calles tristes, sin personas ni perros, y comercios cerrados con los neones apagados.

Justo cuando el nuevo presidente municipal me explicaba que ya haban remozado la mayor parte del pueblo, pasamos a un lado del Hotel El General, la construccin favorita de los francotiradores, la cual se vea todava muy daada.

Bueno dijo el alcalde antes de que yo comentara algo, en esta parte, pues el edificio fue destruido y fue quemado y ahora presenta como quiera otra cara, pero bueno, se siguen llevando a cabo obras de reconstruccin.

El edificio ms afectado por la batalla de Ciudad Mier fue la comandancia municipal, cuya construccin era atacada constantemente, pese a que desde el inicio de la guerra ya no haba policas dentro de ella. Durante el ltimo enfrentamiento que se registr, el cual incluy un ataque con lanzagranadas, ocurri algo curioso: el edificio se incendi y de la fachada principal cay material de estuco que estaba sobrepuesto en la pared. La fachada original, con arcos, columnas y un guila republicana en el centro, qued as a la vista, dndole un aire histrico y ms solemne al edificio en ruinas, cuya antigedad era de casi ciento treinta aos.

Le cont despus el hallazgo de este "tesoro" en medio de la guerra al escritor tamaulipeco Martn Solares, quien me dijo que para l la cada de la fachada de la comandancia de Ciudad Mier era la metfora perfecta de lo que pasaba en el pas: las balas estaban haciendo que cayera el barniz de la realidad que durante muchos aos haba sido ocultada superficialmente, y que ahora se estaba desmoronando porque no aguantaba un balazo ms.

Entr con el alcalde al viejo edificio y me top con trozos de cables y las paredes ennegrecidas. En un escritorio haba una televisin, un telfono, una taza y una lmpara de mano achicharrados; estaban ah tambin los papeles y plsticos que alimentaron el fuego.

Vio la pelcula El Infierno? pregunt de repente al alcalde.
No la he visto, pero ya me han dicho que lo de Mier es algo parecido contest con cierto fastidio.


Por qu quiso ser alcalde de Ciudad Mier en un momento as?
Estamos muy motivados porque la gente tambin est muy motivada, est muy entusiasmada precisamente por recuperar esto, y eso te hace ms fcil la situacin. Adems, el ambiente que vive Mier, yo creo que no es exclusivo de Mier, es nacional... Pero bueno, vuelvo a repetir, me siento contento porque me siento respaldado por la gente y tambin tenemos el respaldo de otras dependencias: Pemex, por ejemplo, que ha estado muy atento para ayudarnos en la reconstruccin de nuestro querido Ciudad Mier.


18

sta es la tercera vez que viajas a Ciudad Mier en lo que va del ao. Ahora lo haces con dos colegas de Monterrey y con Daniel Aguilar, un fotgrafo con el que te han tocado algunas balaceras en Oaxaca y en otros sitios de la atribulada geografa nacional. Pero no hablan de eso durante el viaje. Platican de estos paisajes fronterizos, usados varias veces por Tarantino y Robert Rodriguez para filmar sus pelculas, de lo bonita que es la colonia Condesa all en la ciudad de Mxico, del grupo musical Intocable, de lo caro que es el equipo fotogrfico, y de cosas as.

19
El domingo 6 de marzo de 2011, Ciudad Mier cumpli 258 aos de haber sido fundada. Si la celebracin del aniversario anterior se haba cancelado debido a la guerra, ahora un grupo de pobladores, junto con el flamante alcalde, Alberto Gonzlez, haban decidido organizar los habituales festejos para devolverle la vida al pueblo. Ese domingo al medioda, bajo el resguardo de sesenta soldados, por la plaza principal caminaron duquesas, princesas y reinas, con grabaciones de msica del piano de Ral Di Blassio de fondo.


Aunque todava se perciba el cataclismo de la guerra en algunos edificios, decenas de los pobladores exiliados en Texas y en Monterrey regresaron momentneamente a Ciudad Mier. Una jovencita preparatoriana con vestido color merengue y peinado de saln fue nombrada reina Emily I, recibi una corona y un cetro y su primera actividad como reina del pueblo fue decretar que Ciudad Mier deba seguir mantenindose unida pese a la difcil situacin.

Tras la coronacin, frente a la comandancia municipal ya algo restaurada fue colocado un arriate con carbn encendido para asar en unas cruces de acero 258 pollos, uno por cada aniversario del poblado.

Por qu festejar con pollos asados? pregunt a Diego Trevio, el secretario particular del alcalde.
Porque era para lo que haba, pero para el otro ao vamos a asar cabritos! contest emocionado al ver que ms de quinientas personas se encontraban en la plazoleta que meses atrs haba atestiguado horrores que no vena al caso recordar en ese momento.


La fiesta por el 258 aniversario de Ciudad Mier slo incluy el primer cuadro de la ciudad. Fuera de ah el panorama sigue siendo desolador. Un fraccionamiento de casas Geo construido en 2003 est completamente abandonado, sin vida alguna. El resto de las calles y la devastacin del paisaje advierten que quiz por ahora lo que hay slo es un periodo de entreguerra.

Por la tarde, el cura ofici una misa en la que implor por la paz del pueblo. Los fieles oraron junto con l: "Seor, aydanos a combatir el miedo y la inseguridad, consuela el dolor de quienes sufren, da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan, toca el corazn de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte".

El alcalde Alberto Gonzlez era quiz la persona ms eufrica esa tarde, mas no por la fiesta. Unos das antes recibi una llamada telefnica de Julin de la Garza, uno de los directivos de Pemex encargados del proyecto de la Cuenca de Burgos. La cita entre ambos ya haba ocurrido, y el funcionario petrolero le haba informado que le entregaran a su administracin una buena cantidad de recursos econmicos para sacar adelante a Ciudad Mier; le confirm tambin que en la primavera se reactivara la explotacin de varios pozos de la Cuenca de Burgos, y que la compaa texana Halliburton estaba muy interesada en afianzar su presencia en este 2011.

La esperanza del alcalde era tan grande, que calculaba que dentro de unos meses Ciudad Mier podra volver a tener policas.

20
Antes de irse de Ciudad Mier van al entronque con la carretera La Riberea, donde un enorme monumento con forma de campana recibi miles de impactos de bala y cerca del cual absolutamente nadie se atreve a vivir. Daniel Aguilar quiere hacer unas fotografas del sitio, que en realidad es un cntaro monumental que alude a la leyenda de la creacin del poblado. Mientras Daniel hace sus fotos, uno de tus colegas grita: "Ya vali madre!", y seala al horizonte de la carretera. Volteas y ves una camioneta blanca pick-up de modelo reciente, luego otra igual atrs, y despus otra, y otra... "Son ellos?", pregunta. T callas. Ninguno sabe qu hacer. Se quedan de piedra. El convoy se va acercando, hasta que pasa a un lado de ustedes y alcanzas a ver que las camionetas tienen en el costado un pequeo logotipo de Pemex. Son once y pasan de largo. T vuelves a respirar. \\


Pag de 11 >>
LO MÁS LEÍDO
Los ms exclusivos lanzamientos de relojera ...

sta es la historia del Jota Erre. Quiso ser ...
Cmo explicarle a una nia lo que est pasan...
El Equipo Argentino de Antropologa Forense n...
COMUNIDAD
Copyright © 2010  -  www.gatopardo.com