Venezuela, el país de los dos presidentes
Desconociendo a Maduro, su opositor Juan Guaidó tomó protesta como presidente interino de Venezuela
enero 27, 2019

Juan Guaidó rindió protesta como presidente interino de Venezuela la mañana del miércoles 23 de enero, en un movimiento que podría ser clave para acabar con el chavismo, representado por Nicolás Maduro.

Lo hizo frente miles de personas que habían tomado las calles de Caracas para protestar en contra del segundo mandato de Maduro, a quien consideran ilegítimo y respaldándose en la Constitución Bolivariana, un documento que Maduro y su antecesor Hugo Chávez juraron proteger y hacer cumplir los últimos veinte años.

Sin embargo, la llegada de Juan Guaidó a la presidencia no es algo improvisado. De hecho, el acto político que lo nombró presidente fue sólo uno de los múltiples movimientos estratégicos que el político de 35 años ha hecho y organizado en las últimas semanas.

Juan Guaidó es ingeniero con estudios en gerencia pública y es uno de los opositores políticos y sociales que han surgido en la Venezuela de Maduro. En 2009, participó en la fundación del partido Voluntad Popular, uno de los partidos de oposición más jóvenes e importantes de la nación bolivariana y colaboró junto a Leopoldo López, precandidato presidencial apresado por el gobierno de Maduro en 2014 y puesto en arresto domiciliario hace dos años.

Fue electo diputado en 2015 bajo la fracción de oposición a la Asamblea Nacional, representando al estado de Vargas y tres años después, en 2018, fue elegido jefe de la mayoría opositora. Desde entonces, su papel como un contrapeso del poder ha ido incrementando.

A principios de año, Guaidó se negó a reconocer el segundo mandato presidencial de Nicolás Maduro, argumentando que la elección en la que fue votado no fue imparcial con las fuerzas políticas ajenas al régimen. Días más tarde, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), uno de los brazos policíacos del gobierno, lo arrestó mientras se dirigía a un acto público. Aunque fue liberado esa misma tarde, su detención ya había sido ampliamente criticada por líderes dentro y fuera de Venezuela. Así fue como comenzó a obtener un impulso mediático que lo pondría en los reflectores políticos y sociales.

El 19 de enero, tras haber participado en una serie de asambleas populares en diversas regiones del país, Juan Guaidó se dirigió al pueblo y les ofreció una opción viable para el cambio de régimen. Les planteó emprender un proceso de transición, liderada por él, en su papel de presidente de la Asamblea Nacional, que culminaría con la elección de un nuevo mandatario, respaldado por la mayoría de los electores y las fuerzas políticas del país. Además, ofrecía amnistía a los líderes militares que respaldaran el proyecto de nación y abandonaran las órdenes de Maduro.

Su discurso, proclamado en medio de una de las peores crisis económicas y sociales de Venezuela, fue recibido por la población con beneplácito. Horas más tarde, un grupo de generales afirmó que desacataría las órdenes de Maduro.


 

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Cuatro días después, Juan Guaidó se dirigió a los asistentes de una multitudinaria manifestación. “Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo nacional como el presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación”. La acción está respaldada en el artículo 233 de la Constitución Nacional, el cual faculta al Legislativo a ejercer funciones cuando el cargo de la presidencia está vacante. Maduro anteriormente se había enfrentado a la posibilidad de ser sustituido por la Asamblea Nacional. En consecuencia, la consideró en desacato y redujo su poder.

Al anunció de Juan Guaidó se sumó el respaldo de una importante fracción de los líderes del continente. El primero de ellos fue Donald Trump, quien mostró su apoyo de inmediato y lo reconoció como presidente interino, además animó a otros gobernantes a hacer lo mismo. Le siguieron los mandatarios de Brasil, Canadá, Colombia, Argentina, Perú, Ecuador y Costa Rica, además de la Organización de Estados Americanos (OEA). En respuesta, Maduro ordenó expulsar a todos los diplomáticos estadounidenses.

México, respetando el “principio de no intervención” propuesto por el presidente López Obrador decidió mantener su reconocimiento con el presidente Maduro. Cuba, Rusia y Bolivia también se han mantenido de Nicolás Maduro.

Entre las muestras de apoyo por parte de la comunidad internacional ha habido también algunas críticas, sobre todo de quienes ven la acción como un golpe de Estado.

Entre la incertidumbre y la expectativa, Juan Guaidó dormirá hoy como el presidente interino de una nación en convulsión. Aunque cuenta con una mayoría política y social (al menos el 70% de los venezolanos reprueban el gobierno de Maduro), la situación es aún demasiado convulsa para sacar conclusiones.

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