Once caras del cine latinoamericano
Una guía para conocer su obra y trayectoria.
junio 11, 2019

El cine latinoamericano, que siempre ha luchado para ganar público con las producciones europeas y sobre todo de Hollywood, se ha abierto camino en los últimos años. Estos 11 directores latinoamericanos están entre los grandes responsables de ese despunte.

Arturo Ripstein

Arturo Ripstein

Ripstein, nacido el 13 de diciembre de 1944 en la Ciudad de México, se interesó profundamente en el oficio de hacer cine a los 15 años, cuando su padre lo llevó a ver Nazarín, película de 1959. De su extensa filmografía, que lo ha mantenido activo desde 1965, se pueden destacar las cintas El castillo de la pureza (1972), escrita en colaboración con José Emilio PachecoEl lugar sin límites (1977), basada en la novela homónima de José DonosoCadena perpetua (1979), adaptación de Vicente Leñero a la novela de Luis SpotaPrincipio y fin(1993), adaptación de la novela del egipcio Naguib Mahfouz; y Profundo carmesí (1996), protagonizada por Regina Orozco y Daniel Giménez Cacho. Además, Ripstein puede ostentarse como el único cineasta que ha ganado el Festival de Cine de San Sebastián (en 1993 con Principio y fin; y 2000 con La perdición de los hombres).

Tomás Gutiérrez Alea

Tomás Gutiérrez Alea

En 1994, el cineasta Tomás Gutiérrez Alea atravesó por uno de los momentos más afortunados a los que se podría enfrentar cualquier realizador en el mundo. Su película Fresa y chocolate conquistó los festivales de cine de La Habana, reconocido por premiar a lo mejor del “Nuevo Cine Latinoamericano”; Gramado, uno de los más importantes de Brasil; y Berlín, donde recibió el Premio Especial del Jurado y el premio Teddy a la Mejor Película. Además, la compañía Miramax —en ese entonces liderada por el todopoderoso productor estadounidense Harvey Weinstein— compró los derechos de exhibición de la cinta en Norteamérica y consiguió que fuera seleccionada para proyectarse en el Festival de Cine de Sundance y nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera. Sin embargo, a pesar del gran alcance que había tenido su película (la penúltima que el director cubano logró filmar), el éxito no era solamente suyo, sino uno más de la Revolución Cubana, el movimiento ideológico y político que había encumbrado a una serie de jóvenes directores latinoamericanos, incluido Gutiérrez Alea. Lo que pasó después, puedes leerlo aquí.

Lucrecia Martel

Lucrecia Martel

Es una de las directoras latinoamericanas más prestigiosas de su generación. Se dio a conocer con La Ciénaga, en 2001, una película que fue aclamada por la crítica en todo el mundo. A través de su trabajo en el cine, ha capturado su  manera de cuestionar la realidad. Su más reciente película, Zama, está basada en la novela del escritor Antonio Di Benedetto. La cinta es protagonizada por el mexicano Daniel Giménez Cacho. El rodaje, además de tomarle años, estuvo repleto de dificultades épicas. Martel es una artista que no se conforma y que busca romper las reglas establecidas en cada una de sus películas. La directora argentina fue elegida como presidenta del jurado de la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia. Lucrecia Martel ha encontrado en el cine una forma de cuestionar la realidad. En esta entrevista, la directora habla sobre su búsqueda constante por romper las reglas.

Guillermo del Toro

Guillermo del Toro

Este mexicano, nacido en Guadalajara en 1964, ha construido en más de 20 años de carrera cinematográfica un universo poblado por hadas, monstruos, princesas y fantasmas. Su película más reciente, La forma del agua, sorprendió al llevarse el León de Oro a Mejor Película en la 73ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia y el premio Oscar a Mejor Película.  El trabajo de Guillermo del Toro, enmarcado en los géneros fantásticos, nunca ha estado lejos de las críticas al poder y a la autoridad —en El espinazo del diablo y El laberinto del fauno hay comentarios contra el franquismo durante la Guerra Civil española—. Pero La forma del agua es quizá su afirmación política más directa hasta ahora, en un entorno hostil donde grupos fascistas recuperan el poder en distintas partes del mundo, Donald Trump es presidente de los Estados Unidos y hay un incremento global de sentimientos racistas, homofóbicos y nacionalistas. “Es un antídoto contra el cinismo”, dice el director en esta entrevista. 

Alejandro González Iñárritu

Alejandro González Iñarritu

Alejandro González Iñárritu tiene fama de obsesivo y perfeccionista. Para la creación de The Revenant, el director se adentró en el momento histórico en el que se desarrolla la trama y lo que éste significaba no sólo para Estados Unidos, sino en una perspectiva global. Nuevamente, la pulsión de cruzar historias. De acuerdo con la revista Hollywood Reporter, el rodaje de The Revenant sufrió retrasos en varias ocasiones. La culpa sería de Emmanuel “El Chivo” Lubezki, el fotógrafo mancuerna de Iñárritu y ganador del Oscar dos veces consecutivas (Gravity, 2 014; Birdman, 2015), empeñado en filmar únicamente con luz natural, lo cual se sumó a la insistencia de Iñárritu para grabar todas las secuencias en orden cronológico. Las condiciones climáticas canadienses, la temporada del año con sus días cortos, y la dificultad para trasladarse en terrenos inhóspitos, agregaron dificultad a una producción que desde el inicio se adivinaba complicada. Pero esa es sólo una de las películas que han colocado a Iñárritu como uno de los directores más importantes de Latinoamérica, conoce el resto de su historia aquí. 

Alfonso Cuarón

Alfonso Cuarón

Cinéfilo desde la infancia, Alfonso Cuarón abandonó sus estudios en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM (CUEC) en los ochenta. El chico que le decía a su madre que saldría con amigos sólo para poder ver películas, parecía haber olvidado la idea de dedicarse al séptimo arte. Su primer hijo, el ahora cineasta Jonás Cuarón, acababa de nacer y la crisis económica y cultural que golpeaba al México de los años ochenta había sepultado la industria cinematográfica nacional. Sin embargo, su historia dio la vuelta y Cuarón fue uno de los primeros nombres que lograron un espacio dentro de la competitiva industria de los Estados Unidos. “El cine mexicano está pasando por un periodo increíble. También el cine latinoamericano. En términos de su presencia en el mundo, su relevancia y su influencia en la cultura cinematográfica es incuestionable,” dice el director de Gravity en esta entrevista. 

Michel Franco

Michel Franco

La predilección de Michel Franco por contar historias sobre mujeres quedó patente desde su primer largometraje, Daniel y Ana (2009), y ha continuado como eje de su filmografía —con la peculiar excepción de Chronic, escrita originalmente con una mujer como protagonista, pero cuyo guion modificó a solicitud del actor británico Tim Roth—. Cineastas como Woody Allen e Ingmar Bergman le han servido de inspiración para centrar sus tramas en protagonistas complejas y multidimensionales. “Me interesan mucho más las mujeres que los hombres,” explica Franco en entrevista durante la presentación a medios de Las hijas de Abril. “Me parecen más inteligentes, emocionales. No vemos tantos personajes [femeninos] interesantes en el cine. Históricamente hay muchísimos, pero de pronto como que ponen a las mujeres a hacer los personajes secundarios: la esposa de, la hija de…, y los hombres suelen cargar las películas”. Conoce más de uno de los directores latinoamericanos más interesantes del momento en este perfil de Marcela Vargas. 

Amat Escalante

Amat Escalante

Ambientada en Guanajuato, La región salvaje cuenta la historia de Alejandra, una joven madre y ama de casa que vive con miedo a la violencia de su marido, Ángel, y también la de su hermano Fabián, enfermero en un hospital local. Las “provincianas” vidas de estos personajes son alteradas con la llegada de Verónica, quien los convencerá de descubrir, en una aislada cabaña, nuevas experiencias sobre el sexo y el amor a través de un encuentro con una criatura extraterrestre con múltiples tentáculos. El contexto local se torna relevante cuando en ciertas regiones, como la de la cinta, se sigue alimentando la hipocresía, la homofobia, el machismo y la violencia contra las mujeres. Es ahí donde Escalante no deja de lado sus observaciones de carácter social que distinguen a su filmografía.

En entrevista para Gatopardo, el cineasta compartió cómo nació la idea de su más reciente película: “Viene de algunas historias, ideas e imágenes con el tema de la represión violenta hacia la mujer, la discriminación de género y de preferencia sexual. Por ahí es que nace. Visualmente, hay una imagen, que es la de un hombre en un río, inconsciente, y de ahí se desarrolla hacia los lados de la historia”, explica Escalante, para quien el cine tiene una responsabilidad social en participar y aportar a este tipo de conversaciones.

Carlos Reygadas

Carlos Reygadas

De las características principales del cine de Carlos Reygadas, director mexicano que en ocasiones ha sido llamado “genio” y “pretencioso” dentro de una misma oración, son los paralelismos que establece entre la historia de los personajes y su vida. Mediante este recurso explora minuciosamente el comportamiento de la sociedad mexicana, en estratos sociales en los que difícilmente se interesa la industria comercial de nuestro país. Por ejemplo, en Post Tenebras Lux —cinta por la que recibió el premio a Mejor Dirección en el Festival de Cine de Cannes—, Reygadas presenta a una familia que, acostumbrada a la urbanidad, llega a asentarse en Tepoztlán (donde el autor capitalino vive y tiene sus estudios), hecho con el cual desarrolla una reflexión personal sobre la diferencia de clases en las zonas rurales. En Luz silenciosa muestra la importancia de la religión y el peso del conservadurismo en una comunidad menonita de Chihuahua, donde un hombre se debate entre la culpa y el deseo, debido a una relación extramarital que mantiene con otra mujer de la agrupación. Conoce más del director en este texto de Andrés Olascoaga. 

Alonso Ruiz Palacios

Alonso Ruiz Palacios

Para él, el mundo del cine nunca ha dejado de ser un juego, serio y caro, pero juego al fin: “Me eduqué en la ficción del teatro a partir del juego, y eso fue lo que me llamó para llevarlo a la pantalla y jugar con las formas”. Así fue como el aprendiz de Ludwik Margules, y primer mexicano en obtener el título de Bachelor of Arts in Acting de la Royal Academy of Dramatic Arts de Londres, dejó atrás los textos de Woody Allen y Tom Stoppard para experimentar con sus propias ideas. En su primera cinta, Güeros, realizó un melancólico roadtrip en blanco y negro por la Ciudad de México, mientras que en Museo, su segundo largometraje, exploró la amistad de dos jóvenes ninis que en la Navidad de 1985 robaron el Museo Nacional de Antropología; ambas cintas reconocidas en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Para su tercera producción, el cineasta romperá las barreras que separan al cine dramático del documental. Con Una película de policías (título provisional), el director se introducirá en las entrañas de la policía capitalina para explorar, mediante la mezcla de métodos documentales y de ficción, la crisis de impunidad en el país.

David Pablos

David Pablos

Si tuviera que ocupar una palabra para describir qué lo ha llevado a involucrarse en el cine, esa palabra sería “calor”. “Un sentimiento que describo así, una emoción, y cuando siento eso, es innegable que quiero hacer tal proyecto. Porque si parte de la entraña, tendrá la fuerza necesaria para todo”, explica. Estudió en el CCC y su primera película, La vida después, formó parte de la sección Horizontes del Festival Internacional de Cine de Venecia en 2013. La atención se postraría en él tras el estreno de Las elegidas, un estudio sobre la trata de personas en Tijuana, que tuvo dos vidas: cuando llegó a los cines en 2015; y cuando estrenó en Netflix, convirtiéndose en una de las primeras producciones mexicanas que conquistaron la plataforma. Actualmente Pablos, otro de los directores latinoamericanos más interesantes del momento, prepara El baile de los 41, en la que, a través de uno de los escándalos más famosos del porfiriato, realiza un retrato de la vida homosexual en México y analiza cómo, a pesar de los avances, el estigma sigue siendo el mismo.


 

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