Una ópera prima destacable
La película paraguaya Las herederas, del director Marcelo Martinessi, fue reconocida con el primer Premio Netflix Ópera Prima.
noviembre 7, 2018

Después de trabajar con cuentos e historias locales en sus primeros cortometrajes, el director paraguayo Marcelo Martinessi se interesó por llevar a la pantalla una historia sobre las múltiples crisis que atravesaba la sociedad de su país, recalcando a su vez la importancia que han tenido las mujeres en el desarrollo y construcción de la nación sudamericana. El resultado sería el drama Las herederas, su primer largometraje, recientemente galardonado con el primer Premio Netflix Ópera Prima.

En la película, presentada en nuestro país como parte del Programa de Diversidad Sexual paralelo al Festival Internacional de Cine de Morelia, Martinessi sigue el día a día de Chela (Ana Brun), una sexagenaria mujer sumida en una profunda depresión motivada por los problemas económicos que enfrenta junto a Chiquita (Margarita Irun), su pareja de muchos años. Cuando Chiquita es llevada a la cárcel, acusada de fraude bancario, Chela se enfrenta a un escenario desolador, aún tiene que lidiar con su depresión, necesita seguir deshaciéndose de todas sus pertenencias valiosas —la mayoría de ellas, heredadas—, y aprender a vivir en solitario. Sin embargo, la aparición de Angy (Ana Ivanova), una mujer independiente a la que conoce gracias a los constantes encuentros de póquer a los que acompaña a su vecina, despierta en la mujer el deseo de reiniciar su vida.

Inspirado en el cine de Rainer Weiner Fassbinder, Todd Haynes y John Cassavetes, Martinessi retrata con sutileza la caída de una figura femenina ante sus dificultades económicas, sociales y sentimentales, algo que había interesado al cineasta desde temprana edad gracias a su cercanía con la importancia de la mujer en el Paraguay de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. “Paraguay es un país muy machista en apariencia, pero realmente es un país en donde las mujeres son las que tejen la fibra interna de la sociedad, siempre son ellas las que nos dan forma y tienen un rol importante”, señaló el cineasta en entrevista telefónica con Gatopardo. “Es un país que pasó por muchas revoluciones civiles, por muchas guerras y siempre las mujeres fueron reconstructoras del país”.

Además, como toda pieza cinematográfica de calidad, el director utiliza su trama para contar una historia más allá de lo que la superficie presenta, realizando un curioso paralelismo entre su personaje principal y el cine paraguayo, una industria que apenas comienza a dar sus primeros pasos. “Nosotros nos criamos en Paraguay sin escuchar nuestro acento en el cine, sin ver paisajes propios y eso hizo que, de alguna manera, al escribir Las herederas yo también quisiera tener un diálogo con todos esos años de oscuridad en los que nos hubo cine”, mencionó el novel cineasta, quien también explica que su película se puede entender como una metáfora de la historia política y la ambición de libertad que perseguía la sociedad paraguaya que hoy comienza a finalmente verse retratada en los medios masivos.

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Ana Brun recibió el Oso de Plata a la Mejor Actriz en el pasado Festival de Cine de Berlín – Fotografía: Festival de Cine de San Sebastián

Curiosamente, el hecho de que Las herederas haya podido realizarse y exhibirse dentro y fuera de las fronteras paraguayas también ha servido como un impulso para la naciente producción cinematográfica en el país, reconocido como una de las naciones más conservadoras de la región. “Hay algo en Paraguay que estuvo muerto, quieto, como entumecido demasiado tiempo y cuando está muy quieto y empieza a moverse hay dolor y creo que, a la par de la sociedad de mi país, el hecho que Las herederas, siendo el tipo de película que es, tenga una visibilidad grande generaba un poco de incomodidad. Entonces nosotros sabíamos que queríamos hacer una película que mirara al futuro y que era necesaria… Sentimos que era importante también tener debates acerca de quienes somos, qué queremos, a dónde vamos como país y creemos que la película consiguió salir de la pantalla de cine y generar debates a nivel social”, comentó el cineasta.

De hecho, durante el homenaje que el Senado paraguayo había programado para recibir a Martinessi y Ana Brun, tras su exitosa presentación en el Festival Internacional de Cine de Berlín —donde la cinta fue reconocida con el Gran Premio del Jurado y el Oso de Plata a Mejor Actriz—,  la senadora derechista Zulma Gómez atacó a los responsables del filme, exhibiendo uno de los capítulos de homofobia más lamentables en la historia legislativa de Paraguay. “No pienso quedarme a saludar a lesbianas… sólo falta que vengan los putos a casarse acá”, exclamó la senadora antes de abandonar el recinto oficial.

“Una senadora de la nación no podía distinguir entre lo que es una actriz y lo que es una persona. Es una persona muy aferrada al pasado que creo que es algo que pasa en muchos países de América Latina y me alegra poder ser parte de esta generación en Paraguay que está queriendo que el país de pasos importantes en muchos sentidos, creo que por eso me alegra que la película haya logrado inscribirse en otros registros fuera de la pantalla”, dijo Martinessi, quien también aclara que desde el principio del planteamiento había considerado tener a una pareja lésbica como protagonista a pesar de las posibles repercusiones que eso podría atraer en ciertos círculos de su país. “En algún momento me imaginé que la pareja de la película podía ser un hombre y una mujer, pero enseguida me di cuenta que, por muchas razones, me interesaba más la naturalidad de una pareja de mucho tiempo de dos mujeres que no estaba orientada solamente a la sexualidad, sino como una historia universal de una pareja que está atravesando por otras crisis, por crisis de amor, por crisis económica, incluso por crisis sociales”, apuntó el cineasta.

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La cinta se ha presentado en los festivales de cine de San Sebastián, Berlín y Guanajuato – Fotografía: Festival de Cine de San Sebastián

Claro que el resultado no hubiera sido el mismo si no se hubiera conformado una complicidad tan evidente como la que el director estableció con Ana Brun, una veterana actriz teatral que había abandonado los escenarios quince años atrás para centrarse en su carrera como abogada. Brun, a quien Martinessi conoció por recomendación de un amigo, acompañó al cineasta durante los primeros borradores de la historia e incluso la selección del elenco faltante. “Cuando me encontré con ella por primera vez fui muy sincero y le dije, ‘es mi primera película, también es tu primera película, hagamos el casting juntos’ y así fue como me acompañó a hacer el casting de Chiquita, de Angy y de Paty, que es la trabajadora doméstica de la casa”, recordó el cineasta.

Sin embargo, la dudas a las que se enfrentaba por el papel que se le había ofrecido asaltaron a la actriz un par de meses antes de iniciar el rodaje. “Tengo una mala noticia, realmente yo no puedo hacer esta película”, contó la intérprete a Martinessi, comentándole que su personaje sería muy cuestionado por los católicos y conservadores de Paraguay, lo que podría afectarle en su trabajo como defensora legal. Al poco tiempo, la actriz llegó con una solución, adoptar su primer nombre y su apellido materno y dar vida a una nueva persona, una que pudiera interpretar a la Chela que el cineasta había escrito en su guion y que también pudiera tener el coraje y la fuerza para defender la película.

Con el éxito a sus espaldas y en espera de colarse entre las nominadas al Oscar a Mejor Película Extranjera, deseo que persiguen las entidades culturales de Paraguay, Las herederas sobresale gracias a la capacidad de sus intérpretes por expresar un proceso transformador en pantalla y la habilidad de su director, quien ha creado una ópera prima destacable.

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Martinessi (centro) acompañado de Ricardo Giraldo, director de Premios Fénix (izquierda) y Diego Avalos, director de originales de Netflix para Latinoamérica y España – Fotografía: Cortesía Netflix

Y ¿Qué es el Premio Netflix?

Otorgado en el marco de la Semana Fénix, el primer Premio Netflix Ópera Prima es un reconocimiento que el servicio de streaming ofreció, junto a Cinema 23 y los Premios de Cine Iberoamericano Fénix, a un director nuevo nuevo que forma parte de los largometrajes de ficción y documental nominados a los Premios Fénix.

“Reconocerlos (a cineastas nóveles) es algo que lleva muchos años en Netflix, que está siempre buscando nuevas voces, tratando de darles esta plataforma de libertad creativa y traerlo a nuestros miembros en 190 países”, destacó Diego Avalos, director de Originales de Netflix para Latinoamérica y España, en entrevista con Gatopardo. “En esta ocasión vimos una nueva oportunidad de darle una plataforma a este nuevo talento que es tan importante para seguir desarrollando la industria y para seguir encontrando nuevas historias y nuevas voces”.

Los directores brasileños Tiago Melo (Azogue Nazaré) y Juliana Antunes (Baronesa), las cineastas argentinas Lola Arias (Teatro de guerra) y Agustina Comedi (El silencio es un cuerpo que cae), el documentalista español Gustavo Salmerón (Muchos hijos, un mono y un castillo), los hermanos cubanos Rodrigo y Sebastián Barriuso (Un traductor) y el realizador paraguayo Marcelo Marinessi compitieron por el premio, siendo este último el reconocido por el comité de votación gracias al drama Las herederas.

“Realmente se me hace una joya de película, es una muy bella película que refleja varios temas sociales y también varios temas humanos. Es una película de amor, de encontrarse y de explorarse a si mismo una vez más” contó Avalos sobre el filme reconocido. “Estamos muy felices de poder reconocer a Marcelo en esta quinta edición de los Premios Fénix como la mejor ópera prima”, sentenció.

Martinessi, seleccionado por un grupo de directores, guionistas y productores nominados en ediciones anteriores de los Premios Fénix y un ejecutivo de contenido de Netflix, recibirá como parte del premio el soporte del equipo de producción de postproducción de Netflix, con acceso a los expertos creativos detrás de las series de Netflix, para planear su próximo proyecto y un apoyo económico de quince mil dólares para la difusión de la película.

“Me alegró mucho que Netflix haga una apuesta como esta para visibilizar una película dentro de los premios Fénix. Estamos muy entusiasmados y realmente, al recibir el premio, no era consciente del enorme impacto que tendría ganarlo, por ejemplo, en mi país ha sido una celebración como ganar un partido de fútbol… Me parece que estamos en un momento interesantísimo en muchos sentidos, no diría de transformar la forma en que vemos o producimos cine, sino que existen muchas posibilidades abiertas, muchas más ventanas y para nosotros el impacto positivo es enorme”, manifestó el paraguayo.

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