Parasite, de Bong Joon Ho
Una crítica al clasismo con un humor negro de la más fina e incómoda estirpe
noviembre 1, 2019

En Parasite (Parásitos en México), la más reciente película del director coreano Bong Joon Ho, aparece una criatura malévola que está presente en la mayoría de los países del mundo: la inmensa brecha que separa a los ricos de los pobres, a los empoderados de los desposeídos, a los que tienen, de los que no. Acostumbrado a destruir géneros hasta convertir sus películas en uno nuevo, los trabajos de este director, como Memories of Murder, Okja o The Host, cruzan fronteras y recorren —en cuestión de minutos o hasta en el mismo cuadro— la comedia, la tragedia, el comentario social y en ocasiones, la violencia.

Ganadora de la prestigiosa Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes de 2019, Parasite eleva a un nuevo nivel el tan característico estilo de Bong Joon Ho, donde la ciencia ficción, fantasía y melodrama hacen agudos comentarios sobre la lucha de clases y otros malestares sociales.

Parasite no utiliza elementos irreales o inverosímiles, es una farsa tragicómica intensamente arraigada en la realidad y con humor negro de la más fina e incómoda estirpe. La película relata la historia de la familia Kim, quienes viven humildemente en un sótano maltrecho, donde servicios como el internet son inexistentes, y la familia debe cazar la señal de un hotspot de wifi sobre la taza del baño. 

Todo cambia cuando uno de los integrantes obtiene un empleo con la adinerada familia Park, y lentamente, con engaños y mentiras, el resto de los Kim se involucran en el acaudalado mundo de la clase alta.

Parasite pelicula coreana

Parasite, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, 2019.

Okja y Snowpiercer, los trabajos anteriores del director, están ambientados en una versión distorsionada del mundo contemporáneo, pero Parasite sí ocupa el siglo XXI plenamente (al igual que su cinta de 2009, Mother). 

En Parasite, lo que inicia como una comedia algo patética pasa a ser un tenso thriller donde las risas se vuelven nerviosas. Esta combinación, sin embargo, funciona perfectamente y la película evoluciona de un modo en que las partes graciosas adquieren un siniestro dejo de amargura. Es un trabajo  divertido, satírico y en momentos cómico, pero también es implacablemente pesimista.

Las dicotomías arrancan en el título, pues un parásito se apega a un huésped y se alimenta de éste, no por malicia, sino porque está en su naturaleza. Parasite tiene como protagonistas a una familia más o menos deleznable: hieren y engañan a gente para poder avanzar socialmente. A pesar de ello, la familia Kim tampoco resulta del todo antipática, ya que tienen una dinámica cuyo objetivo primordial es la supervivencia familiar, y entre ellos existe un profundo vínculo afectivo. Los Kim son tan ambivalentes como los Park, la opulenta familia para la que trabajan, quienes lejos de ser los villanos también están rodeados de amor familiar, mientras relucen un paradójico clasismo y dependencia de las clases bajas. Ambos viven uno del otro, y se alimentan entre sí cuando lo necesitan.

Como lo apunta su director, la película es “una comedia sin payasos, y una tragedia sin villanos”. En Parasite no importa tanto quién sea culpable de las situaciones o cómo resolver el problema, sino cómo ambos bandos están envueltos en un sistema que los rebasa pero perpetúan, y del que es prácticamente imposible escapar.

parasite bong

Parasite, séptima cinta de Bong Joon-Ho, realizador coreano.

Fuera de esto Parasite es una película extremadamente divertida. Consciente de su propia exageración, Bong Joon-Ho en ningún momento busca hacerle creer a la audiencia que estas situaciones son reales. Las puntadas cómicas están casi cronometradas para generar un mayor impacto.

Este es un largometraje construido con minucia y atención al detalle, cada corte es preciso y la fotografía ambienta perfectamente los dos mundos: el sótano pobre y la lujosa mansión de los Park.

Song Kang-Ho, actor de cabecera de Bong, que aparece en cuatro de sus siete largometrajes, es ideal para el papel del mezquino pero bien intencionado padre de los Kim, la familia venida a menos.

La historia se desenvuelve entre detalles, vistazos y paralelismos, acentuando las diferencias entre ambas familias: una vive en un sótano, la otra sobre las colinas, ambas reaccionan diferente a fenómenos como la lluvia o la alimentación diaria, y el trato con los hijos también es diametralmente opuesto. A pesar de estar limitada a unos cuantos espacios (casi toda la película se desarrolla en la inmensa mansión de los Park), Parasite es una cinta inmensa y ambiciosa que desdibuja cualquier noción de clase con una precisión quirúrgica.

Despojada de fantasía o criaturas, Bong entregó una cinta que obliga al espectador a observar sus alrededores —ya sean preciosos o destartalados— porque es ahí donde se esconden los monstruos.


 

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