Vacheron Constantin, tradición relojera

Recorrimos la manufactura de la célebre casa suiza Vacheron Constantin, tradición relojera que trasciende generaciones.

Por Luz Arredondo

Ginebra es símbolo de alta relojería y Vacheron Constantin tiene una larga tradición en esta disciplina. Desde 1755, ha sido una de las manufacturas más prestigiosas y ha creado el mayor número de relojes con complicaciones en la historia. Plan-les-Ouates, muy cerca de Ginebra, es el lugar donde se encuentra su sede. Se podría suponer que visitarla sería un viaje al pasado pero, al contrario, se puede vislumbrar el futuro a través de un edificio muy moderno con una arquitectura impecable de Bernard Tschumi. En este lugar trabajan más de quinientas personas haciendo realidad los proyectos más complicados en alta relojería que ostentan el sello de la cruz de malta.

Lucy Abt nos recibe. Es una de las alumnas más talentosas de Vacheron y la encargada de darnos un curso introductorio a la relojería para entender mejor este arte. Empieza con los básicos: las diferencias entre un reloj mecánico y un eléctrico. En cada reloj, dice, “hay un corazón que late. Me gusta hacer la comparación de los relojes con las personas porque es muy clara: ambos necesitan energía y maneras de distribuirla para poder vivir”.

Lucy empezó su carrera a los diecisiete años en Vacheron, y está por cumplir diez años en la empresa. Es una de las relojeras más dotadas que trabaja en complicaciones, que es uno de los niveles máximos de complejidad en creación de piezas. Para muchos relojeros llegar a ese nivel de maestría toma más de 15 años, y otros nunca llegan.

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Esta manufactura tiene una gran tradición en transmitir el conocimiento, así que su programa de aprendices, que dura entre tres y cuatro años, es muy serio y respetado. La tradición relojera suiza no sobreviviría si no fuera por programas como éste en el que los maestros enseñan todo el savoir-faire.

Después de tomar una clase teórica, empezamos la práctica: armar y desarmar un mecanismo muy simple. Parecería una tarea básica, pero se requiere de un gran nivel de paciencia, buen pulso y disciplina.

Vacheron Constantin crea todos sus movimientos, lo que implica que cada parte del mecanismo de cada reloj se produce, diseña, ensambla y registra en casa. Todos los relojes de la marca creados desde 1755 se pueden reparar en esta manufactura, así que son objetos que perduran. La magia de los relojes que están hechos con este nivel de perfección es que se pueden heredar de generación en generación, y su valor se mantiene en el tiempo.

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Uno de los grandes aciertos de la marca es que cuenta con un área de creación de proyectos para clientes donde es posible desde personalizar una carátula hasta crear la pieza más complicada del mundo, como la que se presentó hace unos años en el Salón de Alta Relojería de Ginebra, solicitada por un coleccionista. El contar con todo el talento en casa permite crear piezas de ensueño.

Los relojeros empiezan su día muy temprano. Desde las siete de la mañana comienzan a trabajar en los diferentes departamentos de la empresa y terminan como a las cuatro de la tarde, cuando aún hay luz de día. Vacheron desarrolló unas mesas de trabajo que permiten que cada relojero las ajuste a su altura y personalice el ángulo en que colocará sus brazos para poder trabajar en las piezas. La luz y los microscopios son importantísimos para poder revisar cada detalle de las piezas que son casi imperceptibles para el ojo humano. “Cada mecanismo lo trabaja completo un relojero, de principio a fin. Es una muestra de respeto al trabajo de cada maestro”, menciona Lucy durante la visita.

Cada pieza Vacheron Constantin se numera y registra. Para las que tienen sonería, que es un mecanismo que indica las horas, los minutos y segundos a través de campanadas, se graba el sonido que emite para poder restaurarla en su momento y que mantenga su voz al paso de los años. Las piezas de esta manufactura tienen el sello de calidad Poinçon de Genève, que es una distinción que pocos pueden alcanzan y certifica la precisión en los procesos de creación y que todo es desarrollado en esta región.

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Esta manufactura cuenta con un área de Métiers d’art con expertos en técnicas artesanales como el grabado, el montaje de piedras preciosas y el esmaltado. Dependiendo del diseño de las carátulas, se aplican estas técnicas para poder lograr resultados extraordinarios que requieren de mucha destreza del artista por el reducido tamaño de la superficie en la que se aplican.

Después de descubrir los secretos de esta manufactura, se puede decir que la alta relojería de Vacheron Constantin es un arte en continuo movimiento y que se perfila al futuro con talento y pasión por hacer bien lo que más les gusta: crear piezas de tiempo con vida eterna.

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