Volver a la casa de Barragán
El artista danés Danh Vö intervino la Casa Luis Barragán y transformó los espacios a su uso inicial.
noviembre 30, 2018

La guerra despojó a Danh Vö de su primer hogar en Bà Ria, Vietnam —donde nació en 1975—, y de su segundo hogar, en la isla Phú Quôc, también. Él y su familia huyeron en una balsa pequeña, intentando llegar a Estados Unidos, pues Vietnam ya no era un lugar deseable donde crecer. Pero un barco de la compañía Danish Maersk cambió su destino, los rescató y los llevó a vivir a Dinamarca.

Años después, cuando ya había recorrido gran parte del mundo y había estudiado en Copenhague y Frankfurt, llegó a México y conoció la Casa Luis Barragán. Quedó fascinado. Cada vez que volvía al país, se aseguraba de que la casa del arquitecto, que definió el movimiento moderno nacional, fuera una parada obligada. Después de esas visitas, Vö se atrevió a intervenir el espacio y a jugar con el hogar de alguien más. Así se concibió “Jardín con palomas al vuelo”, intervención auspiciada por Estancia FEMSA.

Dahn Vö, in3

La casa de Luis Barragán terminó de construirse en 1948, aunque durante cuarenta años después estuvo en continua transformación.

Esta propiedad terminó de construirse en 1948, en la calle General Francisco Ramírez. A lo largo de su vida ahí, Barragán cambió continuamente las alturas, puso ventanas, tumbó y levantó muros y reacomodó todo el interior innumerables veces. “La casa siempre fue cambiando durante la vida de Barragán, como un laboratorio y una escultura en constante movimiento”, dijo Eugenia Braniff, la directora artística de Estancia FEMSA.

Barragán vivió en esta casa durante cuarenta años. Su estudio, donde también dio clases, mira hacia el oriente y se levanta como un cuerpo autónomo y no, del resto de la casa. El terreno de 1 162 m2 que ocupa la construcción y el jardín, muestra el estilo moderno —en auge— que alababa las formaciones geométricas, simples, y materiales como el hormigón y el acero.

La obra de Vö, que se ha expuesto en grandes recintos como el Guggenheim de Nueva York, el SMK de Copenhague, o el Centre Pompidou en París —compuesta por objetos ready-made— tiene un aspecto introspectivo, como una suerte de psicoanálisis de lo ajeno. Él considera su pasado como el punto de partida para entender el presente y resaltar la relación entre los elementos que conforman una identidad.

Vö entiende la arquitectura de Barragán como un archivo vivo y usa esa vitalidad inherente, muchas veces olvidada, para explorar la personalidad del que la construyó, la luz y la oscuridad, a fin de indagar en lo más privado. ¿Qué más personal que una casa? Una casa como la que Vö no tuvo en su primer infancia, pero una que marca un hito en las artes.

En “Jardín con palomas al vuelo”, Vö explora la arquitectura y la vida de los objetos y la gente que habitan o han habitado esta casa, y los acomoda para darle un sentido más de hogar. Una de sus intervenciones, y que ha cambiado la manera en la que se recorre el espacio, es la remoción de las alfombras que se habían colocado para que los pasos de los visitantes no maltrataran el piso y los tapetes que Barragán usó. Ahora, los visitantes usan cubrezapatos para poder deambular libremente adentro de la casa, tal como lo hacían el arquitecto y sus visitas.

“El jardín tiene que estar adentro de la casa y la casa adentro del jardín”, decía siempre Barragán a Ana María, la ama de llaves que aún cuida esta propiedad y que se ha encargado durante décadas de hacer arreglos de flores que vienen de lo que crece en el jardín. Al conocer este detalle, Vö le pidió a Ana María colaborar con ella en esta tarea, duplicando el trabajo y llenando los cuartos con este gesto.

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Danh Vö llenó de flores la casa de Barragán, borrando la atmósfera museística a los espacios.

En el camino a través de los cuartos, cuando se llega al ala este, se puede encontrar la intervención menos sutil de Vö. Las velas artesanales que se hacen en Teotitlán del Valle, en el estado de Oaxaca, son un motivo de obsesión para el artista danés. Por lo que en esta ocasión, decidió llenar el lado más frío y oscuro de la Casa Luis Barragán con las velas de tradición milenaria en el sureste del país.

Los gestos sutiles que hace el artista Danh Vö en la casa del arquitecto más famoso de México —las velas, los zapatos quirúrgicos o los arreglos florales— hacen que el recorrido se perciba, por primera vez, como algo personal. Al estar ahí, se pueden sentir los amplios espacios, las alturas escalonadas, los detalles que antes se podían perder con facilidad. Dahn Vö ayuda al visitante a entender los cambios, y a percibir la vida ahí. Este personaje sin hogar volvió a darle vida.

Jardín con palomas al vuelo

Del 5 de noviembre de 2018 al 13 de enero de 2019 Gral. Francisco Ramírez 12-14,
Ampliación Daniel Garza
casaluisbarragan.org/


 

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