Ya sea por tendencia o responsabilidad, las mascarillas llegaron para quedarse

Entre tendencia, prevención y responsabilidad, las mascarillas llegaron para quedarse

Desde mediados de marzo, la venta de cubre bocas se ha disparado. Ya sea con diseños sencillos o estampados con monogramas de marcas internacionales, es innegable que es la tendencia más fuerte de 2020.

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Desde que se declaró la emergencia sanitaria por la Covid-19, el uso de cubre bocas se ha vuelto un tema de debate internacional. Algunos países los han institucionalizado en lugares públicos, mientras que otros solo los recomiendan cuando no es posible practicar la “sana distancia”. Antes utilizados exclusivamente por pacientes y doctores, se han vuelto extremadamente populares, y aunque haya escépticos sobre su eficacia para combatir el contagio, son una herramienta importante de prevención y responsabilidad.

Su uso no es algo nuevo, en países asiáticos es una práctica generalizada desde hace varios años e incluso su aplicación como accesorio se ha vuelto una tendencia en el mundo de la moda. Según un texto escrito por Huang Wei, investigadora de la biblioteca de Shanghai, el uso de las mascarillas en la vida pública existe desde la epidemia de meningitis que atacó Shanghai en 1929, cuando los doctores las instituyeron como una medida de protección y se decidió publicitarlas como un accesorio en boga. Ya sea por tendencia o necesidad, la realidad es que en el mundo contemporáneo su uso es una práctica a la que nos tendremos que acostumbrar tarde o temprano.

Con el brote de la Covid-19, múltiples marcas alrededor del mundo han aprovechado para lanzar al mercado sus propios diseños. En redes sociales celebridades usan mascarillas de marcas como Gucci o Fendi —que sobrepasan los $100 euros—, mientras que otros cientos de personas publicitan diseños propios en cuentas personales.

En México, varias marcas han decidido empezarlas a producir, algunas como un producto temporal, otras como un accesorio que vino para quedarse. Scappino, por ejemplo, ha encaminado sus esfuerzos a utilizar los recursos que ya tienen. Hechos con remanentes de telas, sus cubre bocas de algodón lavable tienen el objetivo de mantener el ritmo de producción, ofrecer oportunidades de trabajo en tiempos difíciles y generar un círculo sustentable que mantenga el equilibrio de la empresa.

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