Restaurantes y bares se reinventan en la emergencia en México

Reinventarse y sobrevivir. El ingenio de los restaurantes en la Ciudad de México

Para mantenerse en pie, muchos proyectos de restaurantes y bares han tenido que crear alianzas y apoyo comunitario para que el confinamiento no sea sinónimo de fracaso sino de revolución. Si el consumo local era ya un movimiento que había nacido con fuerza, ahora podría cobrar un impacto mayor.

Hay quienes dicen que no hay como la adversidad para evolucionar. La pandemia del coronavirus ha sido quizás una de las malaventuras más grandes de la economía en la historia reciente, y donde los pequeños negocios han tenido que reinventarse para no quedarse en cuarentena perpetua.

La colaboración ha sido un eje para mantenerse en pie, pero cada proyecto ha diseñado propuestas para que el confinamiento no sea sinónimo de fracaso sino de revolución. El tema de consumo local es un movimiento que llevaba varios años, pero ahora ha cobrado un mayor impacto. Así lo cree Mercedes Bernal, chef del restaurante Meroma, uno de los mejores de la Ciudad de México y donde siempre se han preocupado por las comunidades que los rodean, el orígen de los productos y el impacto que generan.

La pandemia les ha golpeado fuerte; incluso desde antes de que fuera obligatorio, ellos ya habían cerrado, pues las mesas se mantenían vacías y no merecía el riesgo de toda la gente que trabaja ahí. Su forma de darle la vuelta al asunto ha sido a través de gift-cards que se adquieren en su página de internet. La idea es comprar por adelantado y, en cuanto vuelvan a abrirse las puertas, se llenará la mesa de las delicias que ya fueron pagadas. Además, para hacer la iniciativa aún más provocadora, cada compra anticipada tiene un número de folio, con los que harán una rifa con regalos como una cena privada, clases de cocina con Sobremesa o una ronda de cocteles.

Están además preparando una tienda, física como digital, para comprar los productos que le han ganado a Meroma los primeros lugares de la gastronomía local. “Nos enfocamos mucho a producto artesanal, hecho por nosotros, nos divierte empezar desde cero y hacerlo en casa y creo que es algo que ha salido mucho en la cuarentena”, dice Bernal para Gatopardo. “Queremos hacer un poco este concepto de productos muy artesanales al estilo Meroma, con los sabores que siempre usamos”. Estarán a la venta en la planta baja del restaurante, en una tienda en línea y con entregas a domicilio.

Bernal se mantiene creativa, la situación no le parece menor. “Para nosotros estos proyectos son nuestra vida entera, les dedicamos años de trabajo, muchas horas; sacrificas mucho por tener un restaurante de este tipo y de pronto te lo quitan, así de la nada, por algo que está completamente fuera del control de todos. Es duro”.

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