Jesusa Rodríguez, uniendo mundos
La senadora encontró en la política un escenario para llevar al debate la lucha de las minorías.
noviembre 20, 2019

Con la victoria de AMLO en 2018, Laura María de Jesús Rodríguez Ramírez recibió la invitación de formar parte del Senado mexicano. A pesar de ser militante desde 2005, la actriz, activista, cantante y directora de teatro, mejor conocida como Jesusa Rodríguez, dudó de participar en la tribuna política; pero comprendió que si realmente quería ver el cambio que llevaba años pidiendo en el país, éste era el momento. Tenía de frente la oportunidad de legislar por las mujeres, el maíz, los animales, las plantas y todas aquellas luchas sociales en las que había concentrado sus esfuerzos.

Su presencia en el recinto no tardó en generar controversia. Sus polémicas declaraciones en torno a la marihuana, el aborto y el veganismo la llevaron a ser desacreditada. Su capacidad y cordura para ser parte de la Cámara fue puesta en duda. Sin embargo, para Jesusa no fueron extrañas las agresiones que recibió, pues se reconoce como un “bicho raro” en el Senado. “Es normal que así sea, vengo de otro mundo, con otros objetivos y con otras formas de acercarme al trabajo colectivo. Pero es importante comprender que a mí el arte sin sentido social nunca me ha interesado”, revela.

Un sinnúmero de puestas en escena inspiradas en el activismo político caracterizan su trayectoria. Su esposa, la también actriz Liliana Felipe, la ha acompañado en muchas de ellas. Su formación actoral comenzó a principios de los setenta bajo la tutela del director Julio Castillo. Pero, desilusionada, cuenta que se percató de que desde el teatro, por más que se esforzaba en denunciar injusticias sociales como la llegada del maíz transgénico a México, “aquello no movía un ápice de las políticas públicas, desde ahí nunca logré que el gobierno nos escuchara ni que se modificara la ley”.

Ahora, la historia es diferente desde su curul. El pasado 24 de septiembre, la Cámara avaló el dictamen para crear la Ley Federal para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, una iniciativa promovida por Jesusa y la senadora Ana Lilia Rivera. Reconoce que a pesar de que la Cámara Alta es “un mundo conflictivo e inútilmente agresivo”, donde en ocasiones se siente abrumada, ha logrado coincidir con personas junto a quienes ha podido dar batalla sobre la normalización de temas que por años el gobierno convirtió en tabú. 

La sociedad “ha estado gobernada por la derecha que, aunque tenía apariencia de democracia, en México nunca la ha habido. El PRI y el PAN se volcaron a enriquecer a pequeños grupos que se sintieron dueños del poder y eso les dio libertad de postular la idea de que el país es conservador”, asegura la senadora. De ahí, responsabiliza, viene el hecho de que no se quiera llevar a debate los temas sobre las drogas o el aborto, prevaleciendo una posición “retrógrada” y prohibicionista.

Lo que viene ahora, propone, es atacar la prohibición. “Quizá no de forma radical porque ésta es una sociedad que debe ir asimilando, pero sí empezar por hablar de los temas. Y si de eso depende aguantar que me llamen ‘senadora marihuana’ todo el día, no me importa, eso no tiene estigma”.

*Fotografía de portada: Diego Berruecos


 

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