¿Cómo surgió la banda fundamentalista Boko Haram?

¿Cómo surgió la banda fundamentalista Boko Haram?

Para comprender mejor el conflicto con la yihad en África, explicamos cómo surgió la banda fundamentalista Boko Haram.

Por Xavier Aldekoa / Fotografía Alfons Rodríguez

La banda fundamentalista Boko Haram, se ha apropiado de los canales del lago Chad. Han hurtado las islas y forzado a sus antiguos habitantes a huir a causa de la violencia impuesta por el grupo yihadista, pero llegaron ahí hace poco. Esta es la historia de Boko Haram.

El lago Chad es la frontera natural entre Nigeria, Camerún, Níger y Chad. Aquí, desde hace ocho años, se vive la violencia causada por la insurgencia del grupo extremista.

En sus inicios, Boko Haram ni siquiera se llamaba así. A principio de siglo, el clérigo radical y fundador de la secta, Mohammed Yusuf, predicaba por las calles de la ciudad nigeriana de Maiduguri. Hablaba de una sociedad basada en un islam estricto y en contra de la desigualdad social. Su enemigo era el estado nigeriano, ineficiente y corrupto; lo acusaba de desatender el norte durante décadas. Rechazaba la educación occidental, y la consideraba pecado y el origen del estado fallido. Basados en ese discurso, se hacían llamar: “Personas comprometidas con la propagación de las enseñanzas del Profeta y la yihad”.

El escondite de Boko Haram, int6

Campamento de refugiados de Dar es Salam, uno de los más grandes con 17 000 refugiados, de los cuales 5 000 son nigerianos.

Su objetivo era nacional: derrocar al gobierno de Nigeria e implantar una versión radical de la sharia o ley islámica. El discurso extremista caló rápido en una población joven y desempleada, lo cual derivó en una revuelta teñida de violencia. Pero no fue hasta el 2009, cuando la policía asesinó a Yusuf mientras estaba detenido –y a cientos de seguidores más–, que el grupo yihadista se convirtió en lo que es ahora. Meses después de la muerte del fundador, Abubakar Shekau tomó el mando. El grupo inició una deriva más sangrienta, con atentados y asesinatos masivos, y utilizó el pánico como arma de control. Desde entonces, un aura de terror le otorga el poder.

El grupo extremista empezó a desplazarse. La insurgencia de Boko Haram en el norte de Nigeria y su expansión a los países vecinos ha provocado 50 mil muertos, miles de secuestros y una huida desesperada. Según las Naciones Unidas, casi dos millones y medio de personas han perdido su hogar. La mayoría se ha ido a buscar protección a campos de desplazados o de refugiados, ciudades o casas de familiares y vecinos, lejos de las zonas rurales, donde la violencia es más dura.

Durante el último año la amenaza yihadista en el Chad continental ha perdido intensidad, pero en las islas del lago se mantiene. Desde mediados del 2015 la presión militar expulsó a la banda de gran parte de los territorios que controlan en el norte nigeriano y los obligó a replegarse en la reserva de Sambisa, en la frontera de Nigeria y Camerún, y en el laberinto de islotes y canales del lago Chad.

El escondite de Boko Haram, int 5

Refugiados en Méléa. Djanafa Ali de 33 años fue secuestrada tras un ataque a la aldea de su madre en las islas de Chad. Fue utilizada como esclava sexual.

Aunque el grupo yihadista perdió buena parte del territorio que llegó a controlar –en 2014 proclamó un califato en una región del norte nigeriano del tamaño de Bélgica– todavía conserva su capacidad mortal. A la táctica de guerra de guerrillas ha añadido el uso de “suicidas” para mantener su poder de desestabilización. Según datos de Unicef y The Long War Journal, Boko Haram, ha realizado más de un centenar de ataques suicidas. Solo en el primer trimestre de este año, 27 niñas han sido enviadas a realizar este acto terrorista. El 80% de los ataques de este tipo son realizados por chicas, pues aprovechan las ropas holgadas que utilizan para esconder los explosivos.

Para los yihadistas todo aquel que no siga su visión radical de la fe es un infiel que debe de ser castigado, y aunque el islam es la religión mayoritaria en el norte de Nigeria y las orillas del lago Chad, solo algunas tribus, como los buduma, combinan la fe en Alá con ritos tradicionales, y los pocos cristianos de la zona huyeron hace años. Pero para Boko Haram no hay diferencia, y elimina a los que no consideran buenos musulmanes.

Boko Haram conoce la situación de pobreza de la región y se aprovecha. En el 2014 la banda radical inició una ola de secuestros masivos a mujeres para ofrecerlas como esposas e incentivar a los hombres a unírseles. Las ofrecen sin necesidad de dote, una cuota tradicional que suele alcanzar los 800 dólares y que, en una situación económica como la de la región evita que los hombres tengan acceso al matrimonio, lo cual a su vez es percibido como una enorme humillación en su familia.

Miles de personas han abandonado las islas en búsqueda de seguridad relativa en la tierra firme, donde hay más presencia militar y las organizaciones humanitarias pueden brindar asistencia. La población de la región se ha triplicado por la ola de recién llegados y no alcanzan los recursos. Según la ONU, más de siete millones de personas necesitan asistencia urgente y la hambruna ya se ha declarado en las regiones nigerianas más castigadas por la presencia de Boko Haram.

La situación del lago Chad ha sido señalada como la crisis humanitaria más olvidada del 2016 por 19 organizaciones de defensa y protección de los derechos humanos.

Para conocer la historia completa, lee la crónica “Los demonios del lago Chad” de Xavier Aldekoa.

Historias relacionadas

Trump guerra aranceles, portada

Actualidad

Crónica de una guerra anunciada

Por Pedro Casas Alatriste

Actualidad

El gabinete cultural de López Obrador

Por Andrés Olascoaga

Actualidad

El PRI anuncia nueva presidenta

Por Carlos Reyna / Inés Pastor