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Maduro suspende referendo revocatorio en Venezuela

El gobierno de Maduro hace todo lo posible por esquivar una confrontación popular después de suspender el referendo revocatorio de su mandato.

Por Marcela Vargas

ACTUALIZACIÓN / Noviembre 3, 2016.

A pesar de que la MUD desistió por ahora de la moción para llevar a juicio político a Nicolás Maduro y de que suspendió la marcha multitudinaria programada para el 3 de noviembre, parte de la oposición venezolana se muestra reacia al diálogo. El partido Voluntad Popular, de Leopoldo López, está a la cabeza de este rechazo. El día de hoy inicia una tregua de 10 días entre la oposición y el gobierno de Nicolás Maduro, tras la cual, de acuerdo con el ex candidato presidencial Henrique Capriles, deberá haber señales claras sobre la liberación de presos políticos y la situación electoral. Por el lado del oficialismo, el gobierno advirtió que no tolerará condicionamientos ni amenazas en el camino del diálogo.

El movimiento estudiantil venezolano convocó a una marcha en Caracas rumbo a la casa de gobierno, sin embargo se desviaron hacia la Nunciatura. Esto se dio en medio de un importante operativo de seguridad.

ACTUALIZACIÓN / Octubre 31, 2016.

La noche del 30 de octubre, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, se reunió en Caracas con líderes de la oposición venezolana –miembros de la Mesa de Unidad Democrática– para dar inicio a una serie de conversaciones que buscan restablecer la paz y estabilidad social en ese país. A partir de esta conversaciones, se estableció la creación de cuatro grupos de trabajo para encontrar soluciones a la difícil situación que atraviesa Venezuela. Las mesas se moverán en torno a los temas: “Paz, respeto al Estado de derecho y a la soberanía nacional”; “Verdad, justicia, derechos humanos, reparación de víctimas y reconciliación”; “Económico-social”; y “Generación de confianza y cronograma electoral”.

En este inicio del proceso de diálogo estuvieron presentes observadores internacionales, entre ellos representantes del Vaticano y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), además de José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente de España. Las mesas de trabajo contarán con la guía de otros ex presidentes iberoamericanos, como Martín Torrijos (Panamá) y Leonel Fernández (República Dominicana). Cabe destacar que en el proceso de diálogo no participa el partido Voluntad Popular, cuyo fundador es Leopoldo López, preso desde febrero de 2014.

Por ahora, la MUD no ha desistido de sus acciones legales contra el gobierno de Maduro, ni de su propuesta de llevar a la oposición a las calles el próximo 3 de noviembre.

El próximo encuentro está programado para el 11 de noviembre.

* * *

El 20 de octubre, el Consejo Nacional Electoral (CNE) –que está bajo el poder oficialista– suspendió hasta nueva orden el referendo revocatorio a Nicolás Maduro tras órdenes de juzgados de distintos estados. Miembros del oficialismo habían denunciado fraude en la validación de firmas argumentando que éstas incluían a personas fallecidas y menores de edad. Los tribunales de Aragua, Carabobo, Bolívar y Apure confirmaron esto.

El proceso que tuvo la Mesa de Unidad Democrática (MUD) para llegar acá no había sido sencillo. El CNE les exigió, primero, validar el 1% de las firmas de cada uno de los estados, por lo que los electores tuvieron que confirmar que podían votar. El siguiente paso era recolectar el 20% del registro electoral para convocar el referendo, a lo que el Consejo Nacional pidió que fuese el 20% en cada región a pesar de que el presidente es elegido por una circunscripción nacional.

Un manifestante porta una bandera venezolana en el barrio de Altamira, en Caracas, Venezuela, el 1 de septiembre de 2016. Foto: Wil Riera para Bloomberg, vía Getty Images.

Un manifestante porta una bandera venezolana en el barrio de Altamira, en Caracas, Venezuela, el 1 de septiembre de 2016. Foto: Wil Riera para Bloomberg, vía Getty Images.

Cuando la oposición estaba preparándose para la recolección, conocieron la noticia. Henrique Capriles, gobernador del Estado Miranda y uno de los líderes en contra el gobierno de Maduro, catalogó la situación como un “golpe de Estado contra los venezolanos”. Al mismo tiempo, el presidente salía a una gira por países petroleros en Asia Central y Oriente Próximo sin pedirle permiso al Parlamento. En respuesta a esto, la Asamblea Nacional (AN) inició un procedimiento para investigar el abandono del cargo y acusarlo de la “ruptura democrática” del país al no permitir que se haga el referéndum. Sin embargo, no podrían revocarlo puesto que en la Constitución de Venezuela no existe el juicio político o destitución. Solo puede suceder con un referendo popular.

La MUD convocó a una marcha el 26 de octubre a la que se le llamó la “Toma de Venezuela”, en la que cientos de miles de personas marcharon para protestar por la suspensión del referendo. El Vaticano también intervino al mandar a Emil Paul Tscherrig como enviado especial para realizar una reunión entre ambas partes el 30 de octubre en Isla Margarita, pero esto generó divisiones puesto que algunos miembros de la MUD confirmaron la invitación, mientras otros decían que se enteraron por televisión. El presidente sí confirmó su asistencia diciendo que iría así “llueve, truene o relampaguee”.

Y cuando la oposición citó a una huelga el viernes 28 de octubre, Maduro anunció un aumento del 40% en el salario mínimo, siendo la cuarta vez que sube en el año, sin importar que Venezuela tenga la inflación más alta del mundo. Según el Fondo Monetario Internacional, para este año llegaría a un 475%. La violencia y la falta de productos básicos son también el diario de vivir de los venezolanos, que han tenido que pasar la frontera con Colombia en las aperturas parciales para encontrar comida y medicina, entre otros.

El país continúa en estado de excepción, con lo que Maduro puede tomar decisiones económicas y políticas sin la aprobación de la Asamblea Nacional. Esta medida ha llevado a que el Congreso venezolano a perder poder y capacidad de decisión. Y para no seguir perdiendo, el gobierno aplazó las elecciones regionales para el próximo año. Maduro dijo en su programa de televisión “la prioridad de Venezuela no es hacer elecciones, es recuperar la economía y atender al pueblo”. De esta forma, el presidente se aferra en el poder con maromas políticas sin escuchar a las miles de personas que salen a la calle.

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