El cine termina con Abbas Kiarostami
“No podemos acercarnos a la verdad salvo mintiendo," dijo alguna vez el director iraní.
julio 4, 2019

“El cine empieza con D.W. Griffith y termina con Abbas Kiarostami”, dijo alguna vez el director francés Jean-Luc Godard. En ese caso, el cine habría terminado el 4 de julio de 2016 en París, Francia. 

Dos años después, en junio de este año, días antes del que hubiera sido otro cumpleaños de su padre, Ahmad Kiarostami publicó lo siguiente en su cuenta de twitter: “El 22 de junio todos los cines de Teherán mostrarán un cortometraje de Abbas Kiarostami antes de cualquier función, para celebrar su cumpleaños 79.”

De ese tamaño es el legado que dejó el cineasta más importante que ha visto nacer la nación persa.

Este sensible personaje se consagró como un artista a través de sus sutiles retratos de la realidad iraní, mismos que se han reinterpretado y expandido con el paso de los años. Pocas figuras cinematográficas han dejado la estela de Abbas Kiarostami. 

El panorama cinematográfico de Irán es variado. Hay thrillers rápidos y emocionantes, así como pausados melodramas donde los personajes y sus decisiones son los ejes centrales de la trama. En muchos casos, el cine iraní es de una feroz protesta y crítica al régimen autoritario que se vive, como sucede en las películas de Jafar Panahi. No obstante, el cine de Abbas Kiarostami es singular en este aspecto, pues se resiste a entrar en una categoría específica y está abiertamente entregado al espectador y sus interpretaciones. Kiarostami jamás ofreció explicaciones sobre sus películas, prefería que vinieran del espectador.

Abbas Kiarostami

Abbas Kiarostami

Abbas Kiarostami comenzó en las artes visuales. La pintura y el diseño gráfico lo llevaron a hacer títulos para comerciales y eventualmente, películas. La primera fue Qeysar, una pieza seminal para el cine iraní, donde temas de venganza nunca antes explorados en la cinematografía persa ahora eran frontales. No obstante, Kiarostami se mantuvo alejado de las producciones de género y sus primeros cortos y largometrajes son de un estilo cercano al neorrealismo.

Eran historias sencillas, retratos de niños o jóvenes con alguna meta muy particular. En El Pan y el Callejón, un niño no puede llegar a su casa porque un perro —que lo atemoriza— bloquea su camino; para El Pasajero, otro niño hace  lo posible por entrar a un partido de fútbol; mientras que Vestido de Novia, un grupo de chicos se mete en problemas al arruinar un vestido para una boda. Los inicios de su carrera destacan por un anclaje muy específico al mundo infantil, donde los niños, sus amistades, profesores y ambiente escolar son el paisaje que adorna estas historias. 

A Kiarostami le atraía la naturalidad de la vida cotidiana, y los niños proveían ese nicho con sus pequeños conflictos. El realizador jamás trato temas abiertamente políticos en estas narrativas, para él la apertura interpretativa era primordial, pero tampoco era ciego ante lo que sucedía en la sociedad iraní, y sus retratos se enfocan en las personas menos afortunadas, en la profunda brecha de clase que aún marca Irán.

¿Dónde está la casa de mi amigo? de Abbas Kiarostami

¿Dónde está la casa de mi amigo? de Abbas Kiarostami

Esto es más evidente en la película que lo catapultó al panorama internacional, ¿Dónde está la casa de mi amigo? El largometraje es un sencillo cuento sobre un niño que debe devolverle su tarea a un compañero, de otro modo será expulsado. Al no saber su dirección, el protagonista deberá buscar la casa y hacer la entrega. Despojado de cinismo, este largometraje es un relato sobre responsabilidad y amistad que a primera vista es simple, pero está plagado de complejidad en su retrato de la sociedad iraní y el panorama rural de ese país. En vez de hacer un trabajo abiertamente sobre este contexto, Kiarostami decidió dejar que el espectador averigüe qué es lo que está pasando ahí. Ese fue su último trabajo con niños 

A partir de ahí, su atención se concentró en diluir las barreras entre la realidad y la ficción, para hacer híbridos emotivos y personales que también dicen mucho sobre la sociedad persa. Close-Up es el primero de estos, una película que sigue un ingenuo crimen envuelto en capas de realidad y farsa.  En alguna entrevista Kiarostami declaró lo siguiente: “No podemos acercarnos a la verdad salvo mintiendo”. Close-Up opera bajo esta premisa, donde lo visto en pantalla es —en gran mayoría— falso pero la historia y las sensaciones son muy reales. 

Close Up de Abbas Kiarostami

Close Up de Abbas Kiarostami

Los siguientes trabajos de Kiarostami también son experimentos que tampoco aclaran su nivel ficticio. A través de los olivos y La vida y nada más, revisan la realización de uno de sus largometrajes (¿Dónde está la casa de mi amigo?) envuelto en historias inventadas y personajes falsos, con el terremoto de 1990 en Teherán de fondo. Por su parte, El Sabor de las Cerezas, quizá su cinta más celebrada, termina con un montaje de Kiarostami y su equipo mientras filmaban la película. 

En vez de contar una desgarradora historia sobre el régimen contemporáneo, estas historias abarcan la cotidianidad de las personas reales, y es a través de sus vidas que se leen destellos de la realidad del país en el que habitan. En 10, por ejemplo, Kiarostami jamás saca la cámara del interior de un auto, y el espectador queda atrapado con las conversaciones entre la conductora y una multitud de pasajeros. Con cada plática, el director desmenuza un aspecto de la sociedad iraní, sin guiar al espectador en ningún sentido. Kiarostami era un realizador empático, no sólo con sus sujetos, sino también con su audiencia: no condesciende y tampoco concede, es franco y abierto como una libreta en blanco para rellenar.

10 de Abbas Kiarostami.

Aunque al final de su carrera, con películas como Copia Fiel y Like Someone in Love, el director salió de Irán, Abbas Kiarostami siguió en la misma línea. Buscaba poner al espectador en sus zapatos, llevarlos a estados anímicos equivalentes. Sus películas hacen que el espectador atraviese sensaciones desde el punto de vista de personajes con perspectiva limitada, como todos. Abbas Kiarostami hizo toda una carrera a partir de historias contadas por gente común.  


 

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