Primo Levi, memoria del Holocausto
El escritor dedicó su carrera a denunciar las atrocidades del nazismo
julio 31, 2019

Era octubre de 1945, la Segunda Guerra Mundial había terminado y la posibilidad de volver a casa comenzaba a ser una realidad para Primo Levi. Un par de años antes, abrumado por las leyes raciales que se expandían por toda Europa, decidió abandonar su ciudad natal, Turín, al norte de Italia, y junto a otros jóvenes judíos se unió a la resistencia italiana. Pasaron unos meses en las montañas, pero en diciembre de 1943 fueron arrestados por fascistas italianos y enviados a la cárcel de Aosta.

Junto a los demás partisanos, Primo Levi iba a ser ejecutado, pero al declararse judíos fueron entregados a las fuerzas alemanas. En cuestión de semanas, Auschwitz se convirtió en su siguiente destino. Químico de formación, el joven de 24 años logró evadir su condena al exterminio, pues para los nazis resultó más útil mantenerlo trabajando en la fábrica de caucho que tenían en Monowitz. Desde aquel subcampo de concentración, Primo Levi fue testigo de las atrocidades que los nazi cometían y que el mundo ignoraba.

Deshumanizarlo fue lo primero. Primo Levi dejó de ser él para convertirse en “174517” y una marca en tinta azul que llevó en el antebrazo hasta el final de sus días se encargó de recordárselo siempre. En aquel inhóspito lugar fue testigo de las mayores agresiones. El sentimiento de superioridad se había esparcido entre los detenidos y entre ellos también se hacían daño. Pasaban los días y Levi fue registrando en sus memorias cada uno de los horrores que ahí se vivían.

Con el final de la guerra vino la liberación de los campos de concentración. Algunos, como el propio Levi, salieron vivos, aunque nunca se liberaron de sufrido. Los recuerdos de lo visto y experimentado en aquel lugar nunca lo abandonaron. Él tenía la necesidad de contar todo lo que ahí había pasado, pues el mundo tenía que enterarse de las millones de muertes que la guerra había cobrado. A su regreso a Turín, comenzó a contar su historia y a evidenciar a los nazi.

Muchos dudaron de su palabra, otros prefirieron la negación, pero a él nada lo detuvo y encontró en las letras la oportunidad de plasmar lo repugnante de la guerra. “Destruir al hombre es difícil, casi tanto como crearlo: no ha sido fácil, no ha sido breve, pero lo consiguieron, alemanes. Henos aquí, dóciles bajos sus miradas. De nuestra parte, nada deben temer: ni actos de rebeldía, ni palabras de desafío, ni siquiera una mirada que juzgue”, sentenció en su primer libro Si esto es un hombre (1947).

“Cuando estaba en el campo de concentración tenía siempre el mismo sueño: soñaba que regresaba, que volvía con mi familia y les contaba, pero no me escuchaban (…) Era comparable al sueño de Tántalo, en el que éste casi come, llega a acercar el alimento a la boca pero no logra morderlo. Es el sueño de una necesidad primaria, la necesidad de comer y ver. Así era la necesidad de contar”, declaró años después.

A través de un lenguaje crudo pero mesurado y completamente alejado “del lamentoso lenguaje de la víctima, y el iracundo lenguaje del vengador”, Levi tardó dos años en recopilar sus memorias en el campo de concentración. A pesar de ser un texto memorable, dotado de detalles en primera persona, el escritor tardó mucho en encontrar editor, en un contexto en que el mundo intentaba reconstruirse y Si esto es un hombre implicaba conocer detalles para los que nadie estaría preparado. Finalmente lo logró, una pequeña editorial imprimió unos cuantos miles de copias que eventualmente quedaron abandonadas en las librerías.

Pero con los años llegaron más textos y en cada uno de estos fue imprimiendo la oscuridad que trajo consigo el nazismo. A Si esto es un hombre se sumó La tregua (1963) y Los hundidos y los salvados (1986). Sin embargo, fue hasta 1975, año en que publicó El sistema periódico, que su obra cobró la atención merecida y pasó a formar parte de la memoria negra de la humanidad.


También te puede interesar:

El uniforme hace al nazi

Un exguardia nazi de 94 años juzgado por un tribunal de menores

El hombre de las mil muertes

Ver Más