Portada Eduardo Sarabia

Eduardo Sarabia: Del quetzal a lo ilegal

El artista Eduardo Sarabia presenta su primera exposición individual en el Museo Tamayo: “Serpiente emplumada y otros festejos”.

Por Sandrine Ortega / Fotografía Cortesía Museo Tamayo

El artista Eduardo Sarabia (Los Ángeles, 1976) lleva más de cuatro años detrás de los quetzales de la sierra de Chiapas. No pensaba, cuando empezó, que acabaría por exponer su proyecto en una de las salas del Museo Tamayo, como su primera exhibición en solitario. Serpiente emplumada y otros festejos se inauguró el 30 de julio para mostrar, durante 4 meses, un trabajo de búsqueda de una de las aves más representativas de la nación mexicana y de las ironías políticas de su hallazgo y preservación.

Nacido en un barrio del Este de Los Ángeles en pleno surgimiento de movimientos de minorías en los Estados Unidos, Eduardo Sarabia nunca se sintió parte de la cultura que “le tocaba” por nacionalidad: lo chicano. Más bien, desde su infancia, identificaba rasgos que diferenciaban lo que era la cultura mexicana y la chicana: diferencias en rituales, en creencias y en rutinas basadas en un auge nacionalista interno o en esa defensa que a uno le sale cuando va al extranjero y de repente se convierte en una minoría en la mira de la gran sociedad imperante. El interés de inmersión en su propia cultura se materializó a los 28 años cuando se mudó definitivamente a Guadalajara, ciudad en la que reside desde entonces.

Durante estos años, Eduardo Sarabia ha explorado diferentes caras del imaginario mexicano: la narcocultura, la identidad, el contrabando, la frontera y más temas que en México se convierten en partes esenciales del tejido que mueve los hilos de la vida diaria. Del resultado han surgido sus obras más emblemáticas: jarrones de cerámica de Talavera con motivos mexicanos contemporáneos de rifles, hojas de mariguana y chicas semidesnudas, apoyados sobre contenedores de cartón cubiertos con las etiquetas de “tomates de Sinaloa” o “sal de Colima”. Toda una crítica política que el artista realiza con humor: “Mucha de la obra que hago está dirigida a problemas sociales que estamos viviendo pero con sentido del humor. Hacerlo con humor me da entrada a estos temas que no se hablan, que no se dirigen. Soy muy cuidadoso con eso”, comenta Sarabia, en entrevista con Gatopardo.

Ceiba Sagrada de Eduardo Sarabia

“Ceiba Sagrada 16”, Eduardo Sarabia.

Ahora, los temas norteños han sido intercambiados por el interés del artista hacia la fauna del sur de México, más concretamente, hacia el pájaro quetzal, ave nacional de Guatemala y símbolo tradicional de la mitología perhispánica. Serpiente emplumada y otros festejos resume la búsqueda de Sarabia por el pájaro mitológico y todo lo que hay alrededor de él. El pájaro quetzal, aquel que heredó la vida del dios Quetzalcóatl (una de las leyendas dice que sus plumas surgieron directamente de las llamas de la cabeza divina), se encuentra hoy en peligro de extinción y es objetivo de especulaciones y contrabando por taxidermia y plumaria.

“Este proyecto nace de mis visitas a un chamán de Mérida y de las platicas que surgían de aquellos encuentros. Él tenía un mensaje muy ecológico basado en las culturas antiguas. Toda la atención que se le daba a las aves y a los árboles a través de los mensajes sagrados. Empecé a investigar a Quetzalcóatl, el dios de los dioses, del cual nació toda una mística, una creencia. De ahí, surgieron muchísimos más temas, como por ejemplo, el del penacho de Moctezuma que está en Viena y el expolio del arte. O por ejemplo, el contrabando del animal mismo, que no está en zoológicos pero sí en la biosfera de Chiapas, donde hay que sacar un permiso que tarda muchos años. Así que fui directamente atravesando por Guatemala para verlo en los pueblos de alrededor y allí descubrí que hay gente que tiene alguno enjaulado”, argumenta Sarabia.

El artista logró ver el pájaro de esa manera, además de admirar sus plumas que, en el mercado negro, tienen un valor alrededor de 2 mil dólares. Hoy en día, tanto poseer el pájaro como sus plumas está prohibido pero la demanda genera oferta y a pesar del intento de preservación de las asociaciones, sigue ocurriendo. Una ironía que, como narra Eduardo Sarabia, fue creada hace tiempo por las propias autoridades y su falta de ejemplo: “Mi trabajo es generar un imaginario de las historias que la gente me cuenta y por ejemplo, me contaron una historia sobre la presidencia de Echeverría que según mis investigaciones, cuadra mucho con la realidad. Dicen que para promover un regreso al nacionalismo, el presidente quiso tener un macho y una hembra de quetzales en Los Pinos. Tenía el macho pero no la hembra así que mandó una expedición del gobierno a atraparla. El papá de un señor que me acogió en mi viaje a Chiapas intentó atraparlos con ellos pero no pudieron. Son muy difíciles de atrapar”.

Pluma de quetzal, Eduardo Sarabia

Una vez más el hombre ha sabido hacer de la naturaleza un valor material, un motivo de trueque, una riqueza que de lo comunitario pasa a ser individual y se posee, dejando a los demás sin acceso. Se pierde entonces lo místico y lo sagrado que las comunidades ancestrales veían en esos seres por nuestra ambición desmesurada pero ¿qué pasaría si esa Serpiente Emplumada fuese un partido y luchase de nuevo por sus derechos? Así lo ha pensado Sarabia en esta exhibición en el Tamayo para la que ha desarrollado 16 dibujos con el motivo del árbol de la ceiba (también sagrado) e innumerables aves de fibra de vidrio pintada representando a las 4 aves de las cuales se hizo el penacho de Moctezuma.

“En mi proyecto personal, en el intento de jalar o crear esta mitología nueva quise imaginar que la Serpiente Emplumada fuese un partido político al margen de los que ahora existen. No sé que pasaría exactamente con el partido, si acabaría corrompiéndose o no pero sé que estaría enfocado a estos cambios, que tendría un mensaje pacifista. Habría un regreso a las tradiciones y a los rituales sagrados perdidos. Por eso en la exposición hay referencias a otros partidos políticos, para ver ese contraste”, explica el artista.

Eduardo Sarabia con Serpiente Emplumada y otros festejos vuelve a mostrar que sabe combinar la belleza estética con una aguda crítica política y económica. Ha convertido el Museo Tamayo en una jungla urbana para reflexionar sobre nuestra relación la naturaleza, la apropiación de los bienes naturales y sobre cómo hemos cambiado los rituales en los que lo venerado eran aves y árboles por los que exaltan el dinero y el bien material. Un oasis con pájaros de fibra de vidrio con el que Sarabia realiza una predicción en el tiempo, ya que, si no cambiamos nuestros hábitos y ambiciones, esta será la única manera que tendremos en un futuro de observar a las aves con las que un día se construyó el penacho de uno de los más grandes emperadores aztecas.

Serpiente emplumada y otros festejos
Eduardo Sarabia
Del 30 de julio al 13 de noviembre de 2016
Museo Tamayo
museotamayo.org

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