El arte de peregrinar de Juan Carlos Coppel

Celaya Brothers Gallery presenta “Peregrino”, primera exposición en solitario del artista mexicano Juan Carlos Coppel.

Por Regina Sienra / Fotografía Miguel Martínez / @miike_mt

La historia de Juan Carlos Coppel está llena de contrastes. Es un agricultor de Sonora. Y un artista. El mundo de lo sembradíos, los tractores y los jornaleros contrasta con los nodos de arte y diseño de las grandes ciudades, pero es en ese choque de mundos donde Coppel ha encontrado una voz y decenas de historias para contar.

Cuando Coppel escuchó el significado etimológico de la palabra “peregrino” –“hombre que camina por el campo”–, sintió una explosión dentro de él. “Es algo que hago todos los días”, dice en entrevista con Gatopardo el sonorense, quien ha estado cerca de la agricultura toda su vida, pero encontró su pasión en el arte contemporáneo.

El artista sonorense Juan Carlos Coppel documenta el lado romántico del campo mexicano.

El artista sonorense Juan Carlos Coppel documenta el lado romántico del campo mexicano.

Peregrino” es la primera exposición en solitario de Coppel. En ella están sus piezas más representativas, como Siete Cerros, una serie de fotografías protagonizadas por los campos en los que Coppel trabaja cada semana. Basándose en un caso particular, Siete Cerros hace una hermosa aproximación del día a día en esta región agrícola. “Es una documentación del lado romántico del campo”, dice Coppel.

Este lado luminoso se contrapone a Quema, cinco fotografías poderosas sobre la polémica práctica de la quema de llantas en temporada invernal. “En enero, cuando en Sonora hay riesgos de helada, las cosechas pueden echarse a perder. Apenas va empezando la cosecha y quedan como cinco meses de trabajo, es el trabajo de la gente, de nosotros”, explica. “Lo que hacen los agricultores es quemar llantas –el humo sube la temperatura en los sembradíos–. Es muy malo para el ambiente. Como lo puedes sentir en las fotografías, se ve algo apocalíptico. No estoy diciendo si está mal o bien, pero esta práctica salva el empleo de los jornaleros”.

Coppel ha encontrado una voz y decenas de historias para contar en el choque de mundos entre su vida como agricultor y como artista visual.

Coppel ha encontrado una voz y decenas de historias para contar en el choque de mundos entre su vida como agricultor y como artista visual.

La fotografía fue el primer acercamiento de Juan Carlos Coppel al mundo del arte contemporáneo, pero en los últimos meses ha decidido aventurarse en el terreno de la instalación y la escultura donde las herramientas de cultivo, animales de la región disecados y hasta partes de tractor son el material principal, acercando aún más lo presentado en el trabajo fotográfico del artista.

Por ejemplo, Coppel cuenta que se necesitan seis colmenas de abejas para polinizar una hectárea. Consciente de que el espectador podría no estar familiarizado con la magnitud, o el proceso, las coloridas colmenas utilizadas por él, en su faceta como agricultor, están justo al centro de la sala.

Por otro lado, “Babel”, una pieza compuesta por el plástico necesario para cubrir una hectárea de sembradíos –y suficiente para cubrir una buena parte de la sala–, es un reconocimiento al trabajo de los jornaleros, quienes ponen el material a mano. También consiste en un llamado a la reflexión sobre las hectáreas que se plantan, pues un mal cálculo o un toque extra de ambición pueden llevar a la ruina.

Así, Coppel logra transmitir la dimensión del campo agrícola a través de algo que luce como una carta de amor, profunda en los detalles y diversa en los ángulos para aproximarse a un tema que le es tan familiar. “Estoy muy emocionado por traerme un poquito de allá para acá. El campo es mi estudio”, concluye.

La fotografía fue el primer acercamiento de Juan Carlos Coppel al mundo del arte contemporáneo.

La fotografía fue el primer acercamiento de Juan Carlos Coppel al mundo del arte contemporáneo.

Peregrino
Hasta el 4 de junio, 2016
Celaya Brothers Gallery
Mérida 241, Roma
celayabrothersgallery.com

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