Casa caracol Jean-Marc Rousseau Ruiz

Casa Caracol: salvarse de uno mismo

El primer largometraje del franco-mexicano Jean-Marc Rousseau Ruiz es una historia sobre la violencia y la necesidad de superar el pasado.

Por Alejandro Maciel

Xilitla es un lugar sereno, rodeado de la húmeda y profunda vegetación de la huasteca potosina. Es el lugar que Sofía elige para sus vacaciones y así evadir, al menos por unos días, su realidad. Dos años antes, su esposo desapareció, sin saber si se trató de un secuestro, una infidelidad o si murió. Como muchas personas en este país, simplemente dejó de estar. En sus vacaciones, Sofía conoce a Nico, el administrador de un pequeño hotel llamado Casa Caracol, quien la invita a quedarse unos días entre casitas con forma de hongos, el sonido del agua y pequeñas fiestas al calor de la fogata.

La historia de Casa Caracol inicia con la tranquilidad de un descanso perfecto. Nico y Sofía se enamoran e incluso él le propone que se vayan a vivir juntos a Estados Unidos. Pero pronto el aire se enrarece: noticias de desaparecidos en el pueblo, gente que muere en balaceras a plena luz del día, ajustes de cuentas y personajes extraños que empiezan a acechar la tranquilidad de Sofía. Descubre que en ese pueblo nadie puede confiar en nadie.

Con esta trama, el director franco-mexicano Jean-Marc Rousseau Ruiz presenta su primer largometraje, que se encuentra en la lista de competencia del XV Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). La cinta cuenta con las actuaciones de Ianis Guerrero y Rosalba García, además de la producción de Francisco Vargas, director de la aclamada cinta El violín.

Casa caracol Jean-Marc Rousseau Ruiz

“Todo partió de que conocí este lugar, que aunque es muy paradisiaco y lleno de magia, también es cierto que está muy alejado de todo, y en estos sitios tan apartados da la sensación de que todo puede suceder, solemos sentirnos vulnerables todo el tiempo”, dijo el director durante la presentación de la cinta.

Aunque la película pareciera una historia más de violencia entre las tantas que ocurren en el país, a sabiendas de la autoridad y naturalizadas por la sociedad, en el fondo es una historia sobre la salvación personal. Sofía, escapando de su realidad y de sí misma, sumida en la depresión y enojada con el esposo ausente. Después, Sofía huyendo del peligro que la envuelve, súbitamente, en una noche de drogas y alcohol. Esta tensión, que a momentos pinta la trama como un thriller, pone al espectador en una situación de ansiedad e incertidumbre, al tiempo que plantea una reflexión sobre la necesidad de hacer un cambio interior.

La realización de la película tomó casi cuatro semanas, alternando locaciones entre la Ciudad de México y Xilitla, en San Luis Potosí. Curiosamente, las instalaciones de Casa Caracol son un hospedaje real muy cerca de las pozas de sir Edward James, uno de los atractivos turísticos de la zona. Para obtener los recursos, se realizó una campaña en Fondeadora.

Casa Caracol compite en la categoría Largometraje Mexicano contra las cintas Cuadros en la oscuridad, de Paula Markovitch; Los adioses, de Natalia Beristáin, Ayer maravilla fui de Gabriel Mariño; Oso Polar, de Marcelo Tobar; Sinvivir, de Anaïs Pareto Onghena, y The Drawer Boy, de Arturo Pérez Torres.

Casa caracol Jean-Marc Rousseau Ruiz

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