La jugada maestra
La jugada maestra de Elba Esther Gordillo se hizo en 2006, cuando los votos del sindicato que ofreció a Felipe Calderón lo hicieron presidente.
Por Alberto Aguirre M.
agosto 8, 2018

Elba Esther Gordillo parece haber construido un poder autónomo dentro del Estado mexicano: maneja un presupuesto anual de 500 millones de dólares y comanda el sindicato más grande de América Latina. Durante los pasados 20 años ha utilizado este poder para negociar con todos los presidentes. Pero su jugada maestra la hizo en 2006, cuando los votos del sindicato que ofreció a Felipe Calderón lo hicieron presidente. Alberto Aguirre cuenta cómo se ejecutó esta transacción y hace un retrato del personaje político más poderoso de México. 

Empezaba a lloviznar en el sur de Ciudad de México y terminaba la reunión del “equipo de contienda” que había acompañado al candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón Hinojosa, durante los seis meses de la campaña presidencial. El abanderado del PAN tenía prisa y quería llegar a su casa para ver el silbato de arranque del partido en el que Brasil y Francia se disputaban el pase a la semifinales del Mundial de Futbol en Alemania. Quizá por eso, el reporte de Rafael Giménez, uno de sus estrategas mediáticos, congeló los ánimos en el salón de juntas donde se encontraba reunido el equipo de campaña: en la última encuesta que medía las preferencias de la competencia electoral, si bien quedaba registrada la caída del candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador mantenía su calidad de puntero. El desaliento no pudo ser mayor: las elecciones presidencial se celebrarían al día siguiente.

Elba Esther Gordillo libre, int5

Elba Esther con Carlos Salinas de Gortari, 1990.

Mientras su jefe se relajaba con la transmisión televisa de la Copa del Mundo, la plana mayor de la campaña, encabezada por Juan Camilo Mouriño –un empresario de 35 años, originario de España, que se ha convertido en el principal consejero de Calderón–, se concentró en un restaurante de comida mexicana. Franceses y brasileros empataban sin goles al medio tiempo cuando Giménez se incorporó a la mesa en la que, además de Mouriño, actual jefe de la Oficina de la Presidencia, estaban siete de los colaboradores más cercanos a Calderón, entre ellos Javier Lozano, secretario del Trabajo, y Artiro Sarukhán, embajador ante el gobierno de Estados Unidos. Giménez traía bajo el brazo la actualización de su encuesta: López Obrador aventajaba a Calderón por 1.4 puntos. Para evitar una reacción de pánico en cadena, Giménez sólo mostró el reporte a Mouriño y trató de serenarlo, explicando que entre quienes habían asegurado que acudirían a las urnas, el panista obtenía una ventaja de 2 puntos sobre el perredista.

Esa sensación de alivio se evaporó cuando Giménez escuchó el reporte de Ulises Beltrán, uno de los encuestadores más confiables por haber estado a cargo de los sondeos de opinión pública durante las administraciones de los ex presidentes Carlos Salinas y Ernesto Zedillo: el candidato del PAN estaba tres puntos porcentuales por debajo del oponente. A punto de terminar el partido, Mouriño abandonó el restaurante y enfiló hacia su departamento, en el barrio de Polanco.

En cuanto cruzó la puerta, recibió una llamada de Calderón, quien le contó que acababa de hablar con Elba Esther Gordillo. La líder del sindicato de maestros le había ofrecido medio millón de votos. Poco después, al departamento de Mouriño, llegaron los dos hombres mas cercanos a la dirigente magisterial: Miguel Ángel Jiménez, presidente del Partido Nueva Alianza (Panal), el partido que Gordillo había creado para estas elecciones, y Fernando González, esposo de una de sus dos hijas. Acompañados por un par de botellas de buen escocés, llamaron a cada uno de los 58 secretarios secciónales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) para indicarles cómo debería ser el voto de los maestros afiliados: Calderón por la presidencia y los candidatos del Panal para el resto de las posiciones en disputa. Terminaron con la tarea a las tres de la mañana.

Esa llamada telefónica entre la lideresa del sindicato nacional de maestros y el candidato derechista selló el pacto que sus colaboradores comenzaron a tejer tres meses antes de las votaciones del domingo 2 de julio de 2006. Los maestros le dieron los votos suficientes a Calderón para imponerse a López Obrador por una mínima diferencia (238 mil votos) y de paso obtuvieron el registro definitivo de un partido político nacional.

Elba Esther Gordillo libre, int2

Elba Esther con Ernesto Zedillo Ponce de León, 1994 / Procesofoto.

Raymundo Riva Palacio, columnista del diario El Universal, interpretó así la jugada de Gordillo: “Ella simplemente fue consistente con su fama de la política más pragmática de México. Leyó a tiempo qué pasaría en las urnas y buscó negociar con el puntero (Lopez Obrador), sin éxito. De ella se puede pensar cualquier cosa, menos que permanecerá cruzada de brazos. Es astuta por naturaleza”.

El suyo es un poder casi autónomo, pues lo mismo es una fuerza electoral que un efectivo instrumento de presión y cabildeo: un poder con una base financiera independiente que además controla el futuro de la educación en México. Es también un poder que ha sobrevivido la corriente democratizadora del país. El lento proceso de transición a la democracia de México ha acabado con muchos de los poderes del pasado: un presidente casi omnipotente, un partido único y una corrupción rampante. De manera que si bien los sindicatos siguen siendo un corto de corrupción, muchos de los líderes fuertes, nacidos al amparo del PRI, han desparecido. La Maestra, en cambio, ha tenido el instinto de sobrevivir y la capacidad de hacerse cada vez más fuerte. “Es la mujer más influyente de México –dijo Roy Campos, director ejecutivo de una de las empresas de encuestas más importantes del país–. A excepción de Cuauhtémoc Cardenas y el Subcomandante Marcos, es la única personalidad que ha mantenido su lugar dentro de la política en México en los últimos cinco sexenios”.

***

También te puede interesar:

¿De qué absolvieron a Elba Esther Gordillo?

El AMLO de ayer

Elba Esther no será candidata plurinominal de Morena

***

Después de las elecciones, como hace siempre que enfrenta un entorno adverso, Elba Esther prácticamente desapareció de la escena pública. Mientras la clase política se debatía entre la exigencia de un recuento, promovida por el candidato perdedor y el débil cierre del presidente saliente, Vicente Fox, ella se refugió en San Diego, California, donde tiene un residencia en el lujoso fraccionamiento de Coronado Cays.

En febrero de este año reapareció en la casa presidencial, donde el presidente Calderón le festejó su cumpleaños número 62. Ese día usó un vestido de lino grueso, rojo, unos zapatos con tacones altos y una peluca pelirroja. También reanudó sus habituales reuniones con periodistas. A una de éstas, efectuada una semana después de su encuentro con Calderón, se presentó con maquillaje discreto, vestimenta sobria y una sola condición: respetar el off the record; a las preguntas indiscretas, no impuso limitaciones y respondió sin reservas, con ganas. Ahí se mostró convencida de haber salvado a los mexicanos del “delirio populista” de López Obrador y de “las mentiras” del candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo. Cuando se le hizo ver que, al menos en teoría, debió haber trabajado para sumar el mayor número de votos posibles a Roberto Campa Cifrián, nominado por el Panal a la Presidencia, no oculto su enorme pragmatismo: “El magisterio tiene un poder social y, en esa medida, es garante de la gobernabilidad del país –dijo–. El país se había polarizado, lo que estaba en juego era el futuro del país y desde el año 2000, la alianza del SNTE va más allá de partidismos: es con el Estado mexicano. La decisión de apoyar a Calderón fue la correcta”.

Elba Esther Gordillo libre, int3

Elba Esther con Vicente Fox Quesada, 2000 / Fotografía de Juan Manuel Villaseñor vía AP.

***

Derrotada por su propio partido, Gordillo renunció a su cargo legislativo y se impuso un auto exilio de dos años, que transcurrieron entre San Diego y Buenos Aires. Aunque desapareció de escena, no dejó de haber política. Sentó las bases para la creación de su partido, el Panal, integrado por sindicalistas del magisterio y disidentes del PRI. Quiso evitar el nombramiento de Roberto Madrazo como candidato del PRI a la Presidencia para las elecciones de 2006, pero falló. Intentó inclinar también la selección del candidato del PAN hacia Santiago Creel, el favorito de Fox y su esposa, pero se impuso Felipe Calderón. Buscó entonces al candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, que encabezaba las preferencias electorales. El líder izquierdista ya había rechazado aliarse con La Maestra en 2000, cuando ésta le ofreció apoyo para la elección de jefe de Gobierno del Distrito Federal. Aún así la dirigente sindical entró en contacto con su viejo amigo Manuel Camacho y le pidió una audiencia privada de cinco minutos con López Obrador. “Andrés Manuel siempre se mostró reacio a esa negociación –dice Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas y otro de los cercanos al aspirante presidencial– Pero hizo una consulta para ver qué opinábamos y todos rechazamos la idea. Él tenía la convicción de que hubieran sido los cinco minutos más caros de su carrera política”.

Gordillo comenzó entonces a buscar acercamientos con Calderón, el candidato que aparecía segundo en la carrera por la Presidencia. Además del medio millón de votos, el día de las elecciones La Maestra desplegó un regimiento de maestros que se presentó a las mesas de votación y representó al PAN en los estados donde tenía delegados. Cuando estaban por cerrar las casillas, Gordillo contactó a cuatro gobernadores del PRI para que sus huestes promovieran el voto a favor de Calderón.

Pocos días después de los comicios, mientras convocaba a multitudinarias manifestaciones para protestar por el presunto fraude electoral en su contra, López Obrador divulgó la grabación de una llamada telefónica entre Gordillo y uno de estos gobernadores en la que lo urgía a reconocer al candidato del PAN como presidente electo. El día en que los magistrados del Tribunal Electoral declararon ganador a Felipe Calderón, López Obrador concedió una entrevista a Jean-Michel Caroit, reportero del diario francés Le Monde en la que explicó las razones de su derrota: “Hubo una serie de factores: los gobernadores del PRI, del PAN, el uso el dinero de los programas sociales del gobierno federal, las presiones de los empresarios… pero la verdadera delincuencia electoral, lo que llamamos “mapaches” en México, fue operado por los gobernadores y por Elba Esther”. Días después, el PRI decretó la expulsión de La Maestra, luego de que quedara plenamente acreditado que trabajó a favor de cándidos distintos a los suyos.

Elba Esther Gordillo libre, int4

Elba Esther con Felipe Calderón Hinojosa, 2006 / Fotografía de Eduardo Verdugo vía AP

***

Quizá nunca se sabrá qué ofreció el gobierno de Calderón a cambio de los votos de los maestros, pero actualmente hay cargos muy visibles que le pertenecen a la gente de Gordillo, especialmente la silla del subsecretario de Educación Básica, donde está sentado su yerno, quien fue motivo de un pequeño escándalo cuando el diario El Universal reveló que no había terminado su doctorado por no aprobar un seminario básico de investigación. También el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) sigue en manos del clan de Gordillo, así como la Lotería Nacional, el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SEP) encargada del Distrito Federal.

Durante aquella reunión informal con el grupo de periodistas, La Maestra habló de estos nombramientos y se definió como una soñadora. Sin embargo, tiene anhelos frustrados: despeñes de una militancia de tres décadas fue expulsada del PRI, sin llegar a ser su dirigente nacional. Y al paso de los sexenios los pleitos y las afecciones, ya se resignó a que nunca podrá ser presidenta de México. Pero dadas las circunstancias actuales, tal vez nunca lo necesite para ejercer el poder.

*Reportaje completo publicado originalmente en agosto del 2007, en el número 82 de Gatopardo. 

Gatopardo Recomienda

Ver Más