Roberto Bolaño, el inmortal - Gatopardo

Roberto Bolaño, el inmortal

La historia detrás de “El espíritu de la ciencia–ficción”, la última novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño.

Cuando Roberto Bolaño visitó a Nicanor Parra en su casa de Las Cruces, en 1998, las primeras palabras que el poeta le dirigió fueron en lengua inglesa. Era la bienvenida con la que los campesinos de Dinamarca reciben al príncipe Hamlet. Aquel día, Nicanor Parra y Roberto Bolaño hablaron de la vejez; de los fantasmas y la locura de Shakespeare; de los accidentes de coches; de Nueva York y de los amigos muertos; de los poetas y la nueva narrativa chilena; de México; de los Mapuches; de Pinochet. En un momento de la visita, Parra condujo a Bolaño hasta la terraza, desde la que se veía el océano y, al otro lado de la bahía, un bosque.

—¿Ves ese bosque? —preguntó Parra.

—Sí, lo veo —dijo Bolaño.

—¿Cuál bosque ves, el que está arriba o el que está abajo?, ¿el de la derecha o la izquierda?

Bolaño no advertía nada especial, excepto algo parecido a un paisaje lunar. Tras 25 años de exilio, hasta los troncos de los árboles chilenos debieron parecerle irreconocibles. Nicanor Parra insistió. Le sugirió que mirara el bosque de la izquierda.

—¿La ves? —inquirió. Bolaño vio algo que parecía un arañazo, una carretera o un camino vecinal y, algo más arriba, un bosque. Parra le pidió que mirara de nuevo un claro de árboles, algo más arriba.

—Es la tumba de Vicente Huidobro —dijo. Luego, Nicanor Parra le dio la espalda y caminó de vuelta al salón.

Bolaño se quedó un rato en la terraza de aquella casa situada en lo alto de una colina. Permaneció contemplando esa mancha blanca y diminuta bajo la que se pudrían los huesos de Vicente Huidobro. “Una tumba tan visible como a Huidobro le hubiera gustado”, escribió el chileno sobre un sepulcro que le resultó tan insignificante como su dueño. Roberto Bolaño murió seis años después de aquella visita. Nicanor Parra sigue con vida. Metáfora rara y torcida para el encuentro de dos escritores que marcarían un antes y un después en la literatura de su país y la del resto del mundo hispanohablante.

Roberto Bolaño, interior 1

Roberto Bolaño escribió “El espíritu de la ciencia-ficción” a los 27 años. El manuscrito, encontrado en varias libretas, estuvo en el cajòn durante años. Fotografía: Revista Paula/Pin Campaña.

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