Tiempo, luz y aforismos
Una exposición que cuestiona y analiza la relación entre los objetos y percepción humana.
febrero 28, 2019

Julius Heinemann nació en Munich en 1984, pero su ciudad favorita es la capital de México. Hay algo en la luz y en lo distinta que es de Alemania, que hace que su atmósfera le resulte atractiva. 

“Soy muy consciente de las situaciones lumínicas y es algo con lo que me siento muy relacionado, pero desde el principio encontré aquí algo que me fascina”, dice el alemán, parado en el borde de un espacio lleno de luz: su más reciente exposición, Dinge und Undinge (o las formas de las cosas).

El nombre es muy sugestivo. Para los analfabetas del alemán, la primera parte, que significa “Cosas y Absurdos”, sugerirá quizá sólo una relación entre dos palabras extranjeras, mientras lo que guardan los paréntesis invita a enfrentarse a las piezas con una mirada incisiva. Aunque parecen ser objetos tradicionales, han cambiado de significado y se han vuelto elementos suspendidos de definición. 

Julius Heinemann, Untitled (Still Life) (I), 2019, Acrylic, spray paint, graphite and crayon on linen.

“El interés central de mi trabajo es la percepción; nuestra percepción como humanos, la subjetividad, cómo nos relacionamos como el mundo. Y creo que eso es básicamente lo que compartimos, nuestros filtros al mundo”, dice Heinemann para Gatopardo. “Veo cómo el objeto se relaciona con el sujeto y cómo lo percibimos en un ambiente, cómo construimos la realidad”.

La galería Proyectos Monclova, que alberga la exposición, tiene una especie de galerón que se adapta con cada proyecto. Para Dinge und Undinge (o las formas de las cosas) hubo que desvestirlo. Se abrieron los paneles que permiten que entre la luz y el espacio quedó completamente blanco. En las paredes hay lienzos y algunas instalaciones de madera. El artista también intervino el lugar con nuevos muros que cambian la disposición del espacio y por ende el recorrido tanto físico como visual. “Hay un diálogo entre las pinturas, la arquitectura, la luz, los objetos y el observador”, dice el artista.

Julius Heinemann empezó a estudiar arte en 2008, en la Folkwang University of Arts, en Essen, Alemania. En 2011 entró a HGB Leipzig, con el profesor Peter Piller, que se ha especializado en proyectos fotográficos y en 2013 entró al Royal College of Art, en Londres, donde estudió bajo el ala de Richard Wentworth, reconocido principalmente por sus esculturas y fotografías.


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La carrera del propio Heinemann también comenzó por la fotografía. Su fascinación por la luz, por supuesto, lo llevó primero ahí, pero también le interesaba la percepción del tiempo a través del accionar de un obturador. También hizo escultura y después experimentó con lo audiovisual e instalaciones de sonido, “se volvió bastante conceptual. Estaba tratando de encontrar formas de acercarme al tema de estar presente, y después leí un ensayo sobre niños dibujando en la época prelingual”, contó el artista. La idea de que los niños se estuvieran manifestando a sí mismos en tiempo presente le pareció extraordinaria, y comenzó a hacerlo él mismo. A través del dibujo cuestionaba “cómo puedes estar presente, cuál es la relación de eso con dejar una marca, y cómo te puedes relacionar con esa marca”.

Su experimentación sobre la relación entre humanos y objetos lo llevó a la pintura, donde encontró un medio muy genuino para cuestionar alteraciones. “La pintura tiene una larga relación con la cultura occidental y ha moldeado nuestra manera de ver el mundo”, dice. “Lo que me gusta de la pintura es que está prácticamente donde sea: pintamos paredes, cambiamos superficies de todas partes, y al mismo tiempo, es parte de nuestro discurso cultural”.

Dinge und Undinge (o las formas de las cosas) sigue siendo parte de sus experimentos, aunque ahora externalizados. Ya no se trata de cómo él percibe las cosas y del tiempo presente en el que lo está haciendo, sino de la percepción de los visitantes. “Me pongo a mí como ejemplo, pero al final lo que realmente me da curiosidad es cómo la gente se relaciona con el mundo, pero también con las cosas que yo hice”.

Julius Heinemann, Proyectos Monclova

Julius Heinemann, The Object, 2019, Acrylic, spray paint, graphite and crayon on linen.

La disposición de los lienzos en la exposición no es uniforme, y se mezclan con esculturas e instalaciones. Entre los objetos que forman parte de la muestra, hay algunos que encontró y otros que creo él mismo. Las paredes dialogan de cerca con las pinturas y en ocasiones llegan a mi mimetizarse. “Para mí las pinturas son como aforismos y por eso me gusta tanto hacer exposiciones: son situaciones en que los aforismos se relacionan entre ellos y se generan experiencias espaciales”, declara.

Esta es la cuarta exposición que Heinemman hace en México. La primera fue New Proposals en 2014, durante Zona Maco, en Nusser & Baumgart; la siguiente fue ese mismo año, O lo uno o lo otro, en Basurto 804, un proyecto de Polina Stroganova, directora de Proyectos Monclova, que lo invitó nuevamente en 2016 a presentar Prisma.

Además, en en el marco de la exposición, el artista presentará el libro Chronos & Kairos, en el que a través del dibujo investiga sobre la efimeridad de las cosas, aún cuando trabajaba sobre un material permanente. Cronos es el dios griego del tiempo y Kairós es el que representa a un lapso indeterminado en que algo importante sucede.

Dinge und Undinge (o las formas de las cosas)

21/03/2019 – 27/04/2019

Proyectos Monclova
Colima 55 Roma Norte
Ciudad de México 06700

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