La Balsa: Una película sobre uno de los experimentos científicos más controversiales de todos los tiempos

En su más reciente documental, Marcus Lindeen, el artista sueco especialista en documental y teatro, retoma la historia de una balsa con 10 personas que partió hacia México en 1973 en un viaje que duró 101 días. La anécdota parece irreal, pero es verdadera.

La balsa Acali representa uno de los experimentos científicos más controversiales de todos los tiempos. En 1973, el antropólogo mexicano-español Santiago Genovés navegó, junto con una tripulación de cuatro hombres y seis mujeres, desde Las Palmas, España, hasta Cozumel, México, dentro de una balsa cuyas dimensiones no superaban los 13 metros de largo o ancho, en un viaje que duró 101 días. Genovés quería investigar —en un grupo completamente aislado— qué genera violencia y conflicto entre las personas, por lo cual eligió a jóvenes de distintas nacionalidades, tanto de Estados Unidos como de Angola e Israel. El experimento no fue para nada lo esperado.

Marcus Lindeen, artista sueco especialista en documental y teatro, se enteró de esta extraordinaria historia y decidió hacer una película al respecto titulada La balsa, que estrena en México el próximo 21 de febrero por Tonalá Distribución, y se proyecta en el circuito independiente de la Cineteca, del Cine Tonalá y en salas de cine de la UNAM. En el documental, Lindeen relata este experimento y compara el testimonio de Genovés con los de sus participantes. “Me di cuenta de que, cuando empecé la investigación leyendo el libro de Santiago, donde relata conclusiones o reflexiones y después de entrevistar a los participantes, las historias de ambos no coincidían”, comparte el director sueco para Gatopardo. “Esto es muy interesante, porque ahí había un conflicto”.

Marcus Lindeen

Marcus Lindeen es el artista sueco que filmó el documental La balsa, próximo a estrenarse en México. / Cortesía de Cine Tonalá.

La balsa abre con una narración en primera persona, la inconfundible voz de Daniel Giménez Cacho interpretando a Genovés, quien cuenta el raciocinio de la travesía. Pero la cinta se va tornando prácticamente en un thriller, donde un narrador poco confiable trata de sembrar discordia entre su tripulación en nombre de la ciencia, y los resultados generan tensión, animosidad y casi violencia, así como una diversidad de testimonios entre lo agridulce y lo optimista. Esta complejidad le valió a Lindeen el premio mayor en el festival de documentales en Copenhaguen (CPH:DOX), y en México ha tenido un recorrido previo por el FICUNAM y el Foro Internacional de la Cineteca.

Tras una exhaustiva investigación que lo llevó de Suecia a México desde 2013 a 2016, Lindeen encontró uno por uno a los tripulantes de la Acali. De 11 personas, sólo ocho siguen vivas, y una de ellas no pudo participar. Genovés murió en 2013, poco antes de que el director comenzara la investigación, por lo que Giménez Cacho lee extractos de los diarios y el libro publicado por el antropólogo sobre la expedición: The Acali Experiment. “El conflicto no sucedió entre los participantes, sino entre Santiago y ellos. Entre el líder y su grupo”, reflexiona Lindeen. “Para poder representarlo en la película, necesitaba tener una voz, alguien que representara su versión”. Giménez Cacho no sólo tenía la voz, sino que conoció al propio Santiago, y ambos compartían lugar de nacimiento (España), lo cual hizo del actor la opción ideal.

“Trabajamos como si fueran actores y su historia era el material. No añadí nada que no estuviese ahí.”

la balsa documental

Cuatro hombres y seis mujeres participaron en un experimento científico dentro de una balsa que cruzó el océano Atlántico. / Cortesía de Cine Tonalá.

Con los participantes que pudo reunir, Lindeen reprodujo la balsa en un estudio de grabación y reinsertó a los participantes —todos dispuestos a hablar por primera vez en cuatro décadas sobre los sucesos— dentro de esta copia. Tras varias entrevistas individuales, Lindeen formó grupos en los que las pláticas entre los participantes daban pie a recuerdos y reflexiones, desde el racismo experimentado en la balsa, hasta cómo iban al baño. El director puso una serie de temas en la mesa, y posteriormente grabó estas conversaciones. “Les di indicaciones y pedí que hablaran con libertad sobre ciertos temas. Luego volvimos a grabar esas escenas con dirección mía, y les pedí ciertos énfasis o más información sobre algún segmento”, recuerda Lindeen. “Trabajamos como actores, y su historia era el material. No añadí nada que no estuviese ahí, sólo encontramos una manera de abordar su realidad de forma más eficiente y sugestiva”, añade.

A la par de estas entrevistas, Lindeen también incluye el pietaje original que se grabó dentro de la expedición, compuesto íntegramente por ocho horas de película en 16 mm. Este material es la columna vertebral de La balsa, un fiel testimonio de los sucesos y de la absoluta libertad que se vivía en este constreñido espacio.

Al final, La balsa es un nostálgico y agridulce recuento de eventos improbables. La Acali tal vez era una pobre excusa, pero los testimonios lo recuerdan como una oportunidad de cambio y reflexión. Como rememora Fé, mujer estadounidense y protagonista de la cinta: “Lejos de las reglas que impone la sociedad, somos libres de reinventarnos a nosotros mismos y nuestras relaciones con los otros”.

COMPARTE

Recomendaciones Gatopardo

Más historias que podrían interesarte.