La desigualdad en el sistema de salud. El reto de México ante la Covid-19

La desigualdad en el sistema de salud. El reto de México ante la Covid-19

La enfermedad y la muerte no son equitativas en México. Ante un complejo y fragmentado sistema de salud pública, los más pobres son los más vulnerables frente a la pandemia. Con base en un ejercicio de datos abiertos y según el desarrollo social de los municipios, ¿qué está pasando en las zonas más rezagadas del país? ¿Y cómo se está distribuyendo el impacto entre los territorios?

En la nueva etapa de la pandemia de Covid-19, el sistema de salud de México (que incluye a clínicas y hospitales públicos como privados) tendrá que atender a miles que requerirán de diversos cuidados médicos. Nuestro sistema de salud pública es capaz de salvar muchas vidas, y miles de mexicanos han logrado escapar de una muerte prematura gracias a ella. Una intervención oportuna de una enfermera o un médico, el uso de conocimiento técnico para escoger un medicamento adecuado, un diagnóstico certero de un padecimiento, o el seguimiento de protocolos específicos de higiene y cuidado (o hasta el puro hecho de seguir procesos administrativos y de captura y análisis de información eficientes), hacen la diferencia entre la vida y la muerte de un paciente.

Los más pobres, sin embargo, son siempre los más vulnerables, pues sus condiciones de salud preexistentes son por lo general más frágiles. A eso se suman retos como la accesibilidad a los servicios de salud, que suelen ser el obstáculo más importante para un paciente pobre; sobre todo si vive en un sitio remoto o tiene un empleo muy precario (gastar en transporte público o perder ingresos de un día, para hacer cola por un turno en una clínica, es un lujo que muchos pobres no se pueden dar). La restricción extrema del presupuesto de los hogares más pobres hace que, con frecuencia, estos pacientes sólo busquen atención médica de emergencia cuando su estado de salud se ha deteriorado considerablemente.

Los pobres han estado siempre más vulnerables a enfermarse y morir de infecciones transmisibles como dengue, padecimientos gastrointestinales o enfermedades respiratorias. A esto se suma ahora la Covid-19. Los pobres también tienden a sufrir de muchas enfermedades no transmisibles, incluyendo diabetes, hipertensión y cirrosis; condiciones médicas que son un factor de comorbilidad para esta nueva enfermedad. Estos pacientes muchas veces mueren prematuramente, sin que siquiera se registre la causa porque nunca recibieron atención médica. Esto también es un problema en la actual crisis, donde muchas muertes no han sido registradas. La enfermedad crónica puede ser parte de la realidad cotidiana de un paciente pobre por años, reduciendo su calidad de vida. Cuando muere, sobre todo si es de edad avanzada, los familiares y muchas veces los propios pacientes piensan que éste era un desenlace inevitable. En México, la enfermedad y la muerte no son nada equitativas.

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