Arte, oxígeno, futuro. La resiliencia del arte latinoamericano

Arte, oxígeno, futuro. La resiliencia del arte latinoamericano

Una mirada a las acciones, los debates y las iniciativas de colectivos y artistas que denuncian la importancia de la cultura para la igualdad y democracia en América Latina. Sin arte, no hay respuestas a los tiempos de crisis que enfrentamos.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Parece natural pensar que, en medio de una emergencia de salud sin precedentes, todos los recursos económicos tengan que redirigirse para atender la crisis y salvar vidas. El problema es normalizar la idea de que la cultura es un gasto prescindible y que su desaparición es solo un pequeño daño colateral que tenemos que aprender a sobrellevar con resignación. El trasfondo de los recortes es mucho más complejo y está modelado por una limitada visión de la sociedad que, sin duda, va a tener graves consecuencias en las vías de construcción de ciudadanía en el corto y mediano plazo.

El avance acelerado de la Covid-19, entre febrero y marzo de este año, no solo significó la imposición de cuarentenas nacionales, la cancelación de vuelos y un estricto control de fronteras, sino también el cierre indefinido de museos, centros culturales e instituciones artísticas. La consecuencia inmediata fue que muchos trabajadores culturales, artistas y educadores vieron afectada su única fuente de ingreso en un escenario donde el arte era ya una profesión precarizada. En América Latina, muchos trabajadores culturales no cuentan con derechos sociales ni hay una legislación adecuada que los ampare. Y, así como era evidente que la pandemia afectaría gravemente el ámbito cultural, también lo era que los gobiernos no iban a considerar a este sector prioritario en los programas de apoyo que implementaron. Dicho y hecho.

Al cierre intempestivo de museos en marzo le siguió un proceso gradual de reajuste de presupuestos impulsado por alarmas que advertían la llegada de la mayor recesión económica en el último siglo. En mayo, los cálculos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presagiaban un saldo de 11.5 millones de nuevos desempleados y casi 30 millones más de pobres como resultado del declive abrupto en la actividad económica. En este escenario, surgen varias preguntas sobre las serias dificultades que van a atravesar los trabajadores culturales para sobrevivir: ¿Cuál es el futuro del arte contemporáneo luego de la pandemia? y ¿cómo está siendo transformado en estos pocos meses?

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