Las cadenas de suministro ponen en riesgo los juguetes de Navidad

El covid podría volver a robarse la Navidad

La pandemia también ha ocasionado una crisis profunda en el comercio marítimo y en las cadenas de suministro. Sin poder operar a plena capacidad, con un déficit de trabajadores y costos mucho más elevados, el intercambio mundial no puede recuperarse.

Entre agosto y noviembre, un periodo que se conoce como peak season, la mayoría de los importadores y exportadores hace grandes pedidos con el objetivo de renovar sus inventarios para atender la demanda de productos que inicia con el regreso a clases y se mantiene hasta diciembre. Esta vez los medios estadounidenses, desde el Washington Post hasta Fox, han advertido que los juguetes de Navidad corren peligro por la crisis en las cadenas de suministro que provocó la pandemia de covid-19 desde 2020.

Aunque ya ha pasado año y medio desde el inicio de la pandemia, el traslado de mercancías sigue siendo lento y existe el riesgo de que los juguetes de Navidad provenientes de Asia no lleguen a tiempo a las tiendas y los aparadores de todo el mundo debido a esta crisis en las cadenas de suministro. Pero ¿qué quiere decir ese término? Significa que existen problemas en todas las actividades y traslados necesarios para que un producto llegue a los consumidores, lo que supone mover materiales por todos los continentes, principalmente, en barco.

“Entre 80 y 85% de los productos y materias primas se mueven por mar”, explica Misael Daniel Reyes, gerente de comercio exterior de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM). “El resto, 15% o 20%, se mueve por vías terrestres o aéreas”.

Ocho de cada diez juguetes que se venden en México provienen de China. Por eso, la crisis portuaria de aquel país pone en jaque a los comerciantes y su venta de juguetes de Navidad. “Como no somos una actividad de primera necesidad, ¡ni de segunda!, pues esto se cierra”, cuenta Alexa sobre las consecuencias que sigue provocando el covid en la Juguetería de Remate, una tienda en la colonia de Valle, en la Ciudad de México, donde ella atiende tanto a clientes mayoristas como al público en general. “Entonces llegan los gastos de luz, de renta, de los juguetes y te quedas en un aprieto”, dice con preocupación. “Tuvimos que reducir el personal a una sola persona, en lugar de las tres o cuatro que siempre éramos”.

Fotografía de Daniel Becerril / REUTERS

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