Volver a casa en tiempos de Covid-19 - Gatopardo

Volver a casa en tiempos del Covid-19

Entre fronteras cerradas y vuelos cancelados, miles de mexicanos vieron convertidos sus viajes en una carrera a contrarreloj por regresar a casa. Estos son los testimonios de quienes tuvieron que desplazarse en medio de la pandemia.

La gente se desplaza por una infinidad de razones: negocios, estudios, vacaciones, familia y un largo etcétera, de modo que viajar se ha convertido en un pilar de estos tiempos. Según la Organización Mundial de Turismo (OMT), 1.4 millones de llegadas de turistas internacionales se registraron en el mundo al cierre de 2018. Pero la crisis desatada por Covid-19 rompió los esquemas y plantea un desafío importante a corto plazo. Hace unos días mientras España e Italia cerraban sus fronteras, y Estados Unidos cancelaba sus vuelos provenientes de Europa, muchos vieron sus viajes que planearon con mucho tiempo ahora convertidos en un correr a contrarreloj por volver a casa. Miles se quedaron sin vuelos, sin hoteles y sin vacaciones; y la palabra “repatriar” se convirtió en una de las más frecuentes en medios y redes sociales, junto a “pandemia” y “coronavirus“.

Aurelia Cortés, escritora, traductora y maestra de inglés, tenía un viaje planeado por parte de su empresa de trabajo, que se dedica a dar clases intensivas de español. La empresa tenía planeado que ella estuviera un mes en Barcelona para que diera clases a extranjeros. Dos días antes de su vuelo, la empresa decidió cancelar el curso pero los vuelos estaban pagados.

“Tuve la genial idea de tomármelo como un mes para escribir porque estoy terminando un libro. Me fui con las precauciones que nos dieron en el trabajo que eran súper leves. Lávense las manos, usen gel antibacterial, que nos lleváramos tapabocas. Estuve en Barcelona desde el 3 de marzo y todo estaba normal, hasta fui a la marcha del 8 con una multitud de mujeres. No había para nada este estado de alerta. Por ahí del 12, de un día para otro empezaron a cerrar todo. Un día estaba en la biblioteca trabajando y al otro las escuelas y los negocios estaban cerrando. Entré en pánico y no sabía si iba a poder regresar”, dice Cortés, quien volvió a casa en un vuelo de Emirates.

“Hablé a la embajada y me dijeron que en México aún no habían tomado medidas. Yo tenía un vuelo de Iberia y ellos decidieron no contestar a menos de que tu vuelo partiera en las próximas 48 horas. Era una cosa absurda y angustiante, por lo menos para los que íbamos en la misma reservación porque era inamovible. Yo no sabía si me iba a quedar atrapada, si iban a cerrar fronteras no de México sino de España… Luego supe que era un derecho humano que te dejaran regresar a tu país”, explicó Cortés. “Había contratado un seguro de salud, pero me dijeron que no podían sacarme a menos de que fuera de vida o muerte”.

“No me dejaron entrar a Ecuador. Regresé a Cali el 18 de marzo y me dijeron que, si tenía menos de 14 días en el país, tenía que quedarme dentro de mi habitación porque nos podían detener y deportar”.

En estos momentos, la mayoría de las personas se percata de las letras pequeñas de las que normalmente hace caso omiso. Seguros de vuelo, de salud y de compra han salvado a más de uno en esta situación. “Me quedé en casa de familiares de familiares ya en las afueras de Barcelona. Un día estaba con una amiga hablando en la calle y llegó una patrulla a gritarnos que teníamos que tener un metro de distancia. Nos preguntaban a dónde íbamos y teníamos que comprobar que habíamos salido al súper”, relata Aurelia. Ella tuvo que comprar un boleto por su cuenta y encontró que la aerolínea Emirates tenía el precio más justo y las políticas más humanas. “Llegué a ver vuelos en cien mil pesos solo de ida”, dice sorprendida, ahora haciendo la cuarentena en casa.

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Mariana Torres estaba viajando por Europa. Su vuelo de regreso estaba programado para el 31 de marzo desde Barcelona. “Estábamos en Budapest y comenzaron a cerrar las fronteras de los países a los que queríamos ir, como Praga. Evaluamos la situación y decidimos volver a España exactamente hace 14 días [el 14 de marzo], el día que Pedro Sánchez decidió cerrar fronteras por la pandemia de Covid-19. Perdí varios vuelos, otros los cancelaron. Llegando a Barcelona yo sabía que tenía que esperar 17 días para salir. A la semana del confinamiento, Sánchez dió un segundo aviso, cerraba fronteras completamente. Nadie entra, nadie sale, ni de ciudades, estados y país. Ahí empezó mi miedo”, comenta Torres, desde el departamento de uno de sus primos en la ciudad española.

Hubo quienes acortaron su viaje para volver a casa. Alexia Raptis estaba en la misma situación, pero ella decidió regresar lo más pronto. Raptis, quien se encontraba en Francia, fue apoyada por su aerolínea, Air France, que le dio la posibilidad de cambiar su vuelo a una semana antes de lo estipulado. “Regresé a Francia el 16 de marzo, fuimos al aeropuerto y queríamos ir a la ventanilla de Air France pero ya era muy tarde. Decidimos irnos a un hotel cerca y regresar en la mañana. Nos levantamos como a las seis de la mañana, y nos pusimos a buscar la ventanilla porque el aeropuerto es enorme. La encontramos e hicimos una fila enorme. Nos dieron boletos para ese mismo día, pero no tenía asiento. El vuelo salía a las once y media y ya eran las diez, así que tuvimos que correr por las maletas para alcanzarlo. Al final no hubo asiento para nosotros pero nos compensaron con una noche de hotel, dinero y comida; hasta nos dieron un asiento en primera clase”, explicó Raptis, quien también está haciendo cuarentena en casa.

“Un día estaba con una amiga en la calle y llegó una patrulla a gritarnos que teníamos que tener un metro de distancia. Nos preguntaban a dónde íbamos y teníamos que comprobar que habíamos salido al súper.”

Tanto Aeroméxico como Air France tienen políticas para no cobrar los cambios de vuelo por esta situación. “Habíamos mandado un mensaje a la embajada, a un número que tienen disponible. No nos contestaron a tiempo, pero a mi novio le han estado mandando mensajes cada dos días para ver si está bien y si no ha tenido síntomas desde que llegamos”.

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Emmanuel Rodríguez, un profesor de preparatoria en Dallas, tenía un viaje planeado a Sudamérica. Su viaje comenzó el 15 de marzo, cuando entró a Colombia con su pasaporte mexicano. “Llegué a las siete de la mañana a Colombia. Y ya estaban checando a personas que tenían nacionalidad americana, italiana, española, asiática o iraní. Yo entré como mexicano y sólo me tomaron la temperatura. Para el medio día, ya no estaban dejando pasar a las personas de las nacionalidades que menciono. Mi plan era irme a Ecuador, tenía que volar al sur de Colombia y bajar hasta llegar a Quito. Me informaron que mi vuelo de Quito a Bogotá, el regreso, se había cancelado y ya llegando a la frontera ni siquiera me dejaron entrar a Ecuador. Me dijeron que podía entrar pero ya no salir. Me regresé a Cali el 18 de marzo y me dijeron que si tenía menos de 14 días en el país me tenía que quedar dentro de mi habitación porque nos podían detener y deportar”, explica Rodríguez.

“Llegué a Bogotá y ya era cuarentena obligada. Solo podías salir para cosas esenciales, y solo podías ir al aeropuerto por medio de una plataforma y no podían haber más de dos personas por auto. Mi vuelo se suponía que salía el domingo a las cinco de la tarde. Me lo cambiaron de horario varias veces y terminé saliendo a las 8 de la mañana del domingo”, dice Rodríguez, quien viajaba por Interjet.

“Nadie entra, nadie sale, ni de ciudades, estados ni país. Ahí empezó mi miedo”.

Después del 23 de marzo, la Secretaría de Relaciones (SRE) exteriores exhortó a los mexicanos que se encontraran de viaje a que los contactaran para que pudieran acomodar un vuelo comunitario que los pudiera traer de regreso a casa. Las embajadas pusieron a disposición links y teléfonos por medio de sus redes sociales. De acuerdo a un artículo en su página oficial, del 19 de marzo, reiteraron que se evitara todo viaje internacional que no fuera estrictamente esencial:

“Las solicitudes se han concentrado en Europa y América Latina, así como en puntos de tránsito y sitios turísticos en Medio Oriente y el norte de África. Se ha contado con el apoyo de diversos gobiernos, así como de aerolíneas y compañías de transporte, dentro de sus posibilidades de acción. Producto de esta coordinación, se ha gestionado directamente el regreso al país de más de mil personas y se ha facilitado el tránsito de muchos más países como China, República de Corea, Japón, Tailandia, Vietnam, Singapur, Perú, Guatemala, Honduras, Ecuador, El Salvador, Venezuela, Colombia, Alemania, Azerbaiyán, España, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Italia, Marruecos, Reino Unido y Rusia. De la misma forma se busca la viabilidad de repatriar connacionales que se encuentran en otros países”.

El pasado 30 de marzo, México aplazó el tiempo de cuarentena hasta el 30 de abril. Todas las actividades que se han calificado como no esenciales están pausadas, incluyendo el turismo. La OMT ya prevé que las cifras llegadas de turistas internacionales se reducirán entre un 20% y 30% en el mundo este 2020. México sigue teniendo las fronteras abiertas, para muchos el regresar a casa seguirá siendo la actividad más esencial de todas.

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