La llama de Dora Barrancos. Una pionera feminista en Argentina - Gatopardo

La llama de Dora Barrancos. Una pionera feminista en Argentina

Durante diez años dirigió el primer instituto de estudios de género creado en su país, donde investigó sobre la historia invisibilizada de las mujeres. Hoy asesora al presidente Alberto Fernández y es una de las voces cruciales de la legalización del aborto en Argentina. Entre la academia y la política, Dora Barrancos se ha convertido en un emblema de los movimientos en pro de las mujeres.

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El techo de la casa, pintado de azul eléctrico, se distingue a lo lejos. Aparece como un faro entre pastizales. La construcción es rústica y está situada a dos cuadras de una ruta angosta, paralela a los acantilados, al borde de un abismo que se disuelve en el mar. Es una tarde ventosa de enero y Dora Barrancos, de 80 años, cabello corto teñido de negro azabache, saluda con el codo y da la bienvenida con pequeños alaridos agudos. Avanza por la galería con paso lento y tembloroso, aferrada a su bastón, hasta llegar a una reposera.

—Desde el 30 de diciembre —dice apenas se sienta— estamos todas como sometidas a una… concatenación intelectiva y emotiva.

Doce días antes, el 30 de diciembre de 2020, Dora Barrancos fue una de las 10 personas que pudieron sentarse en el palco del Senado de la Nación mientras se discutía la legalización del aborto en Argentina. Esa noche, en las inmediaciones del Congreso, miles de personas seguían la transmisión del debate parlamentario —que comenzó a las cuatro de la tarde y se extendió por más de 12 horas— a través de pantallas gigantes apostadas en las calles. La concentración, que ocupaba más de cinco cuadras, estaba partida en dos. En medio de la multitud había un inmenso pasillo vacío, demarcado por vallas. De un lado, con ropa, pañuelos, barbijos, banderas y globos verdes, con los rostros y cuerpos cubiertos de glitter, estaban quienes apoyaban el proyecto. Del otro, aquéllos que se oponían: llevaban pañuelos y barbijos azul celeste, cruces católicas, carteles que decían “Salvemos las dos vidas” y un muñeco gigante hecho con papel maché que representaba a un feto humano.

Dora encabezó una marcha de más de 200 mil mujeres. Lo hizo junto a Nelly Minyersky, Martha Rosemberg y Nina Brugo, otras tres pioneras de la lucha por el aborto legal en la Argentina, todas de más de 75 años.

—El aborto era la última cantera de resistencia que preservaba la Iglesia después del matrimonio igualitario —dice Dora y adelanta su cuerpo en la reposera—. Era la retaguardia más estratégica.

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