Una entrevista con el director Christian Petzold sobre Undine

Christian Petzold: “El amor es lo más político que puedes contar”

Una entrevista con el director de cine alemán Christian Petzold en el marco de FICUNAM, donde se presenta su película Undine, que entre otras cosas, habla de amor.

En los últimos minutos de mi entrevista con Christian Petzold, el gran director alemán me cuenta buenas noticias: acaba de terminar un nuevo guion. Tiene en mente a Paula Beer para protagonizarlo, como lo hizo en sus últimas dos películas, Transit (2018) y Undine (2020). De hecho, esta última se presenta ahora en el Festival Internacional de Cine UNAM, mejor conocido como FICUNAM, que se está realizando en línea hasta el 28 de marzo. Como parte de las actividades el programa, Petzold dio una clase magistral el día 19, donde, al igual que en nuestra conversación por Zoom, tuvo demasiado que decir. Su cinefilia es inagotable y a menudo cita películas y directores —sobre todo a su amigo y mentor Harun Farocki—, pero también libros y datos que aprende en las investigaciones que preceden la escritura de sus películas. Petzold es un director intelectual, como lo sugiere también el enorme librero que veo detrás de él en su departamento en Berlín, pero no es un radical como Farocki. Si bien su filmografía tiende al minimalismo —Transit, situada en Francia durante la ocupación alemana, no contiene un solo elemento que evoque los años cuarenta—, también está poblada por el amor y el melodrama, que la hace atractiva al gran público.

A Petzold no le gusta describirse como un intelectual, pero otros lo calificaban así cuando empezó a trabajar en el cine. “No fui como Robert Altman, que hizo episodios de Bonanza para la televisión”, dice, “ellos aprendían haciendo. Tenían padres [cinematográficos] y maestros, pero yo eso lo encontré en los libros. En el pueblo donde crecí no había cine, como en The Last Picture Show (1971), pero había una biblioteca, y cuando cumplí 15 años fui ahí a leer sobre cine. Por ejemplo, el libro de Lotte Eisner, La pantalla embrujada, lo leí a los 16 o 17. No había visto las películas de las que ella había escrito. Quería verlas, pero tenía que imaginarlas, así que sí tengo muchas estructuras, madres y padres en el cine, pero los encontré en un lugar muy solitario, una biblioteca”.

Farocki, uno de los cineastas más revolucionarios que surgieron en Alemania durante los años sesenta, se convirtió en una influencia más tangible para Petzold cuando llegó a Berlín a principios de los ochenta. Antes de eso lo admiraba profundamente por ser el editor de la revista Filmkritik junto con otro importante cineasta, Hartmut Bitomsky. “[Bitomsky] era el romántico y [Farocki] era el destructor. Tiempo después, cuando jugaba futbol aquí en Berlín, lo conocí con mucha timidez, porque él era como una estrella para mí. Había leído libros y visto películas suyas y luego fue mi profesor en la academia, entonces la relación cambió y fuimos un poco como padre e hijo, pero luego de cinco o seis años, cuando empezamos a colaborar, cambió de nuevo y fue muy gracioso. Durante 20 años nos reímos mucho, porque él siempre interpretaba los papeles femeninos de los diálogos y yo los de hombre: era un matrimonio, más que nada”.

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