Poco se habla fuera de Colombia de los campesinos, el eslabón más débil de la cadena de tráfico, que siembran y procesan la hoja de coca en laboratorios clandestinos. Los daños a la salud —por la exposición a sustancias tóxicas, sin las cuales sus cultivos no sobrevivirían a plagas ni a suelos poco fértiles— no se han estudiado con rigor. La política antidrogas, en su intento por frenar esta práctica, ha creado un ambiente en el que tomar medidas de salud pública es casi imposible.
En Tabasco —tierra de pantanos, manglares y comunidades a ras del golfo de México—, la explotación de hidrocarburos ha acelerado los peores efectos del cambio climático. Esta industria está detrás del incremento de la temperatura del planeta y del nivel del mar. Aquí, el petróleo arrasa con todo, dejando a su paso arena y agua cargadas de metales pesados. Lo que era una tierra de progreso y desarrollo nacional ahora es el peor augurio, sello de un destino inevitable.
El valor económico de las labores de cuidado es tan grande que se calcula en 6.4 billones de pesos, equivalentes a 27.6% del PIB nacional, según datos del INEGI. Aún así, es un esfuerzo que suele pasar desapercibido y que recae en un 80% en las mujeres.