Héctor Abad Faciolince: Confesiones de un escritor - Gatopardo

Héctor Abad Faciolince: Confesiones de un escritor

Héctor Abad Faciolince, reconocido escritor y periodista colombiano, le da rienda suelta a sus pensamientos más sombríos en Lo que fue presente (Diarios 1985–2006), publicado por Alfaguara. Sin tapujos, escribe sobre la tristeza, el amor, el sexo y las mujeres que conoció.

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“Me he tomado tres brandis para dormir bien y para olvidar que mañana no tengo dinero ni para el periódico”, escribió a mano Héctor Abad Faciolince en sus diarios de 1987, cuando tenía 29 años de edad. En ese entonces, un aspirante a escritor enfrentaba una crisis económica y profesional al no encontrar trabajo, creer que era un fracaso para las letras y se enfrentaba a la realidad de ser un padre primerizo. “No vale la pena que yo escriba. Éste es el diario de una persona que escribe que ha resuelto no escribir nada”, apuntó en estas líneas que hoy se leen más que nada como una paradoja. Porque treinta y cinco años después, con más de once libros publicados, dos reconocimientos al Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y un premio a Mejor Novela Extranjera del Año en China por su libro Angosta, el colombiano se ha convertido en un escritor y periodista venerado, de voz imperdible.

Héctor Abad Faciolince nació en Medellín, Colombia, en 1958. A finales de los setenta, estudió poesía y narrativa en México y filosofía y periodismo en Colombia; al inicio de los ochenta, se graduó en Letras Modernas por la Universidad de Turín. Entre sus novelas más importantes destacan Basura (2000, Debolsillo), por el que obtuvo el Primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y El olvido que seremos (2006, Alfaguara), novela de no ficción. Ahora sus diarios son publicados por primera vez en Lo que fue presente (Diarios 1985–2006), a través de Alfaguara.

A sus 27 años escribió que se autodenominaba como un periodista part-time, un profesorucho de español fracasado, suicida inminente, desgraciado, escritor sin éxito pero convencido o escritor exitoso pero sin convicción. En esos primeros escritos, las confesiones de sus diarios dibujan a un hombre lleno de miedos, deseos sexuales, amor y culpas. “Quisiera creer que los diarios van mejorando la escritura a medida que pasa el tiempo. Después ya empiezo a mirar más al mundo, a contar las historias de lo que veo y no tanto sólo de lo que siento”, dice Abad Faciolince, a sus 61 años en entrevista con Gatopardo, en su más reciente visita a la Ciudad de México.

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