Land: Una película sobre la amarga realidad de la reserva indígena de Pine Ridge.

En esta reserva indígena en Dakota del Sur, 80 por ciento de los habitantes están desempleados y la esperanza de vida ronda los 50 años de edad, la cifra más baja del hemisferio occidental después de Haití.

La reserva indígena de Pine Ridge, en el estado de Dakota del Sur, Estados Unidos, arroja una serie de datos perturbadores: 80% de los habitantes están desempleados; 49% vive en estado de pobreza y los índices de obesidad, diabetes y problemas cardiacos son de proporciones epidémicas. Entre las estadísticas pesimistas, sobresale que la esperanza de vida es de 48 años para los hombres y 52 para mujeres, la cifra más baja del hemisferio occidental después de Haití.

“Para mí era una locura que en el que consideramos el país más poderoso y rico del mundo, haya ciudadanos a quienes se les deje vivir de esa forma”, expresó para Gatopardo Babak Jalali, director anglo-iraní de Land: tierra de nadie, película que encara estos datos a través de la ficción, y a pesar de esto se encuentra 100% ligada a la realidad de las reservas nativo americanas de Estados Unidos. Jalali sabe de lo que habla cuando dice que la mayor parte del mundo no conoce la situación de estas reservas, e incluso dentro de su propio país, los estadounidenses son ciegos ante ellas. “De entrada, ningún distribuidor estadounidense quiere tocar esta película” afirma Jalali, quien estrenó Land en la Berlinale de 2018. “Sabíamos, incluso desde antes de filmar, que esta película no recibiría mucho apoyo en Estados Unidos, no por mi nacionalidad iraní, sino por el tema en cuestión”.

Filmada en su totalidad en Tecate, Baja California, por haber encontrado ahí mayores facilidades de producción, Land es la historia de dos pueblos en disputa, el indígena estadounidense y el blanco, los cuales—al menos en un futuro cercano— tienen pocas posibilidades de reconciliación. La historia se centra en la familia Yellow Eagle y su reacción ante una trágica noticia: la misteriosa muerte del hijo menor, quien realizaba su servicio militar en Afganistán. La noticia desencadena nuevos problemas para la familia, desde conflictos con habitantes blancos, malentendidos con los militares y peleas al interior de la familia. En un mundo donde las narrativas sobre los pueblos indígenas norteamericanos están plagadas de estereotipos, Land se opone a ello y ofrece una visión respaldada por una sólida investigación y repleta de personajes complejos, donde cada cualidad antipática se compensa con algo vulnerable y viceversa.

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El director Babak Jalali junto con la actriz Wilma Pelly en el set de Land: Tierra de Nadie / Cortesía: Piano

Compuesto por una combinación de actores e intérpretes no profesionales, Jalali pasó casi siete años entre investigación y casting para consolidar propiamente su relato. “Creo que la empatía es importante, y muchos de los actores tenían conectaron con los personajes por las experiencias que tuvieron en sus vidas o a través de familiares”, dice el director.

Otra estadística perturbadora: en la reserva Pine Ridge, alrededor del 85% de las familias tienen problemas relacionados al alcoholismo, mientras que el 90% de los crímenes están relacionados al consumo de alcohol. Todo esto a pesar de que al interior de la reserva está prohibida su venta.  Jalali puso este problema al centro de su película. En la primera escena, un hombre en pleno estupor etílico se moja los pantalones, una primera pista de los problemas que su alcoholismo provoca en la comunidad.

Otros problemas sociales, como las relaciones de racismo y exclusión, que siempre han tenido con la población blanca de alrededor, así como la opresión que sufren por el ala militar de Estados Unidos, afectan el desarrollo de los personajes y se vuelven puntos centrales de la trama. 

A pesar de la profunda investigación que le dedicó al tema, Jalali aún se cuestiona la decisión de apropiarse esta historia. “Lo dije desde el principio y también lo digo ahora: honestamente no sé si tenía el derecho de hacer esta película […]. No sé si como iraní crecido en Inglaterra esta es mi historia por contar”. El director nació en la región de Gorgán, cerca de la frontera con Turkmenistán, en una comunidad relativamente aislada. “Si algún francés hiciera una película sobre las personas de mi hogar yo lo cuestionaría”, afirma. 

“Para mí era una locura que en el que consideramos el país más poderoso y rico del mundo, haya ciudadanos a quienes se les deje vivir de esa forma”.

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Babak Jalali con Agnés Godard, cinefotógrafa de Land: Tierra de Nadie. / Cortesía: Piano.

A pesar de no ser nativo americano, ni siquiera estadounidense, Jalali recibió apoyo de estas comunidades indígenas. “Para muchas personas fue confuso tenerme ahí,  pero la gran mayoría defendió la película. Decidieron que mientras se contara su historia, no importaba tanto quién lo hiciera”.

“La realidad de esta tierra árida se captura mejor a través de la lentitud. Ahí no sucede mucho y sería falso contar una historia rápida o llena de acción”, dice el director. En Land el diálogo es limitado y gran parte de la historia se cuenta a través de la contemplación. “Quería mostrarlo todo a través de imágenes, con tan poco diálogo, como fuera posible”, y a pesar de que hay escenas violentas, están contextualizadas en un ambiente desolado y una tierra sin mucho espacio para la amabilidad. A través de la cinematografía de Agnés Godard, quien decidió restringir el cuadro para centrarse en los personajes y sus espacios inmediatos, Land cuenta la amarga historia de un pueblo en constante lucha por defender su tierra.

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