La obra Donde los mundos colapsan, del director Adrián Vázquez

Donde los mundos colapsan

Después de cautivar al teatro mexicano con “Wenses y Lala”, Adrián Vázquez regresa a la dramaturgia con un nuevo éxito en taquilla.

En los primeros meses del 2016, el actor, productor y dramaturgo Adrián Vázquez realizó una hazaña pocas veces vista en los escenarios teatrales mexicanos. Arrastrado por el éxito de Wenses y Lala y con el conocimiento del público gracias a su trabajo con directores como Alejandro Ricaño y Hugo Arrevillaga, Vázquez presentó un ciclo dedicado a recuperar algunos de sus primeros textos e instalarse, por un periodo limitado, en un pequeño teatro de la colonia Condesa.

Dicho ciclo, titulado “Motivos de arte”, exhibía dos monólogos y una curiosa puesta que contaba las obras principales de William Shakespeare entre cascos para ciclistas y vegetales arrojados, que mostraban la personalidad de un autor fresco e interesado por explorar las emociones básicas del ser humano, sus preocupaciones, dolores y, principalmente, la necesidad por contar historias.

Por ejemplo, en el unipersonal Los días de Carlitos, Adrián Vázquez entraba en el uniforme escolar de un pequeño chico que, en los minutos previos a su salida rumbo a la escuela, contaba distintos pasajes de su aún corta vida. Demostraba ahí una gran capacidad escénica a la vez que rompía con las convenciones a las que podría atarlo un escenario. El intérprete guiaba a los espectadores por los relatos típicos de un niño hasta el último acto de la obra, en el que un golpe de realidad invadía la trama.

Lo mismo sucedía con Wenses y Lala, quizá su obra más reconocida, en la que dos personajes, una pareja de campo, rememora su vida deteniéndose en momentos claves que les habían reforzado su identidad y amor mutuo. “Wenses y Lala es una intimidad”, relata el autor en entrevista con Gatopardo, “Es una obra que hacemos con el corazón, sobre dos personajes en una banca compartiendo sus historias y nada más”.

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“Wenses y Lala” recibió 3 galardones en la primera entrega de los Premios Metropolitanos de Teatro – Fotografía: Cortesía de la producción

La obra, que tres años después de su estreno aún se presenta por temporadas en la capital del país, recopilaba las inquietudes e intereses de Vázquez y las exponía ante el público por medio de conversaciones entre dos amantes cuya fuerte relación había trascendido más allá de sus propias vidas. Wenses y Lala, considerada por muchos como una de las mejores piezas originales que se haya estrenado en México en la última década, fue reconocida con los premios a Mejor Obra, Mejor Dramaturgia Mexicana y Mejor Actor en una Obra durante la primera entrega de los Premios Metropolitanos de Teatro (Los Metro), galardón que desde este año se entrega a lo mejor del teatro en la Ciudad de México.

“Aunque los reconocimientos vienen a título personal, siempre he pensado que es un trabajo colectivo el que hacemos y aunque aparezca mi nombre yo siempre intento que se potencialice el trabajo de la compañía, de Los Tristes Tigres”, cuenta el dramaturgo, recalcando la colaboración fraterna que ha realizado con su compañía, con quienes ha presentado piezas como Los que sobran, El hijo de mi padre, Seattle, Algo de un tal Shakespeare, Fractales, de Alejandro Ricaño y El ventrílocuo, de Larry Tremblay.

Ahora, con el peso de la atención del público mainstream sobre sus hombros, Vázquez debuta en el Teatro López Tarso su nueva creación narrativa, Donde los mundos colapsan, una obra sobre dos personajes, una chica norteña y un chico estadounidense, que están destinados a encontrarse en algún momento de sus vidas, aunque este sea el menos esperado. “Es una historia de un amor profundo, no uno romántico, pues a estos personajes no los vemos nunca como pareja, aunque sabemos que están hechos para estar juntos”, apunta el también director.

En el montaje, que se presentará hasta el 28 de octubre, la actriz Silvia Navarro interpreta desde su infancia a Valeria, una chica descuidada cuya madre fumadora siempre parece estar preparándola para una vida llena de insatisfacciones. Del otro lado de la frontera, Richard (encarnado por Osvaldo Benavides) crece bajo la necesidad de sobresalir en un ambiente familiar complicado. Ambos personajes, aún con las limitaciones geográficas y culturales propias de sus condiciones, casi se encontrarán en repetidas ocasiones a lo largo de su vida antes de converger en un momento exacto. Un momento donde sus mundos colapsan, quizá en más de un sentido.

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Vázquez dirige a Silvia Navarro y Osvaldo Benavides en “Donde los mundos colapsan” – Fotografía: Cortesía de la producción

Aunque esta puesta contiene más elementos de los que usualmente ocupa el director, incluyendo un aparato escénico creado por Pepe Valdés y música en vivo compuesta e interpretada por David Ortiz y Ricardo Estrada, mantiene un estilo similar en su construcción dramática con otros de los proyectos emanados de la imaginación del autor. “No me gusta repetirme, me gusta crear y pensar que ya exploré un camino y que quiero explorar otro de una manera distinta”, explica, “Hay algunas cosas que inevitablemente se repiten. Hugo Arrevillaga decía ‘cuando yo voy a casa de mi mamá, cocine lo que cocine, todo tiene el mismo sazón y sé que es de la cocina de mi mamá’. Entonces, aunque haga cosas diferentes, siempre van a tener algo de nuestra espiritualidad”.

Dentro de sus procesos de escritura, Vázquez señala que siempre idea sus historias inspirándose en los actores a los que le gustaría tener en el proyecto, creando así los personajes a la medida y permitiendo que sus afinidades, en cuanto a sus pasiones, dolores, molestias y gustos, añadan un toque de familiaridad con los intérpretes. “Escribí esta obra pensando en Silvia Navarro y Osvaldo Benavides, y tiene que ver con nuestra naturaleza, con qué cosas tenemos en común, lo que nos apasiona, lo que nos duele, lo que nos molesta, lo que nos hace humanos”, menciona el autor, destacando la complicidad que ha formado con Benavides desde la obra Un hombre ajeno, de 2014,  y la relación que ha establecido con Navarro a partir de su pasión por el escenario y su sentido del humor.

Desde su estreno, Donde los mundos colapsan se ha ubicado rápidamente como una de las opciones en cartelera más socorridas por el público teatral mexicano, algo que Adrián Vázquez ve con serenidad, siempre manteniendo los pies sobre la tierra, y con extremo agradecimiento. “Me conmueven las expresiones de gratitud de la gente y ellos no se enteran que el más agradecido soy yo, porque me dejan compartir mi historia, me dan la oportunidad de expresarme y hacer lo que a mí me apasiona”, sentencia.

Donde los mundos colapsan
Hasta el 28 de octubre
Teatro López Tarso
www.lostristestigres.com

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