Pepe García, ¿por qué quieres gritar?
Especial patrio
septiembre 13, 2019

México está inmerso en una crisis de muchas caras, y sí, tenemos muchas razones para gritar, pero no precisamente en tono de celebración. Con el pretexto de lo que solemos llamar “mes patrio” decidimos abrir un espacio para el análisis y el debate en torno a los problemas más profundos de nuestro país y atrevernos a plantear estrategias como sociedad civil para solucionarlos.

Se trata de dejar de lado el típico “grito de Independencia” y utilizar la voz, en cambio, para imaginar maneras de enmendar el rumbo.

Estas son las voces de ciudadanos de distintas edades, profesiones e ideologías que decidieron sumarse a esta intención, esperando que no se quede solo en eso.

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¿Cuáles son los tres problemas que más te preocupan de México?

La degradación ambiental, calentamiento global y cambio climático.

A pesar de que estos son problemas globales, y México no es uno de los principales causantes, sí será severamente afectado por las consecuencias, por lo que debe ser ya una prioridad nacional y debemos declarar Estado de emergencia, como recientemente hizo el Congreso de Argentina. Si como humanidad y comunidad internacional no somos capaces de detener las emisiones de gases de efecto invernadero y seguimos contaminando nuestro planeta como hemos hecho hasta hoy, no habrá ninguna lucha ni victoria que valga, pues estamos al borde de la extinción.

Para solucionar este problema, los gobiernos necesitan asumir su responsabilidad histórica y dejar de impulsar una visión de país que no sea respetuosa con el ambiente. Pensar que podemos seguir dependiendo del petróleo y construir refinerías, es explicable por nuestra historia reciente, pero al mismo tiempo es una gran necedad de nuestros gobernantes, que obligadamente deben cambiar de paradigma. Por otra parte, el gobierno, incluyendo a los poderes ejecutivo y legislativo federales, deben impulsar regulaciones mucho más duras en las industrias que tienen el mayor impacto ambiental, como la ganadería, y al mismo tiempo, impulsar políticas públicas ambientales y que aquellas que generen incentivos para cambiar los patrones de consumo de la sociedad.

En pocas palabras, como sociedad civil, necesitamos adoptar un estilo de vida más sano, sustentable, y consciente, lo cual implica cambiar la mentalidad, cultura y hábitos de la población mexicana. Necesitamos entender que debemos sacrificar y renunciar a muchas de las cosas que consideramos que son causa de nuestra felicidad, como nuestro consumo de animales y lácteos, o nuestra compulsión por comprar una gran cantidad de bienes que realmente no son necesarios para vivir, o usar el coche, y un largo etcétera. Necesitamos rebelarnos contra el consumo, debemos cuestionar todo lo que consumimos y entender que este sacrificio es por un bien mayor, como la preservación de nuestro ambiente, nuestro planeta y la salvación de la humanidad y millones de especies que hoy están amenazadas por nuestra ignorancia y negligencia.

La grave desigualdad social derivada del sistema opresivo capitalista y patriarcal.

La causa de gran parte de los problemas que azotan al país, como la falta de productividad, la violencia e inseguridad, e incluso la degradación ambiental, es la terrible desigualdad social en la que estamos sumergidos. Esta desigualdad social se traduce en racismo, pobreza, discriminación contra mujeres, pueblos indígenas, etc., así como en falta de oportunidades para los sectores oprimidos, lo cual identifica plenamente a nuestro México y su sistema capitalista, que por naturaleza genera desigualdad e injusticia social, que además es patriarcal, es decir, que por naturaleza oprime a las mujeres y viola sus derechos fundamentales.

En cuanto a que las mujeres hoy son ciudadanas de segunda, cuyos derechos, en los hechos, no valen igual que los de los hombres, el gobierno debe replantearse todo, debe volver su prioridad central hacer justicia a la mitad de su población que ha vivido oprimida. Para combatir la desigualdad social en general, los gobiernos deben tener una política social que busque mejorar el acceso a derechos y brindar verdaderas oportunidades de desarrollo a los sectores más desfavorecidos y a la gran mayoría de la población que hoy subsiste en pobreza. Esto implica incrementar radicalmente el gasto social, pero también implica un buen diseño e implementación de la política social y los programas de subsidio, un buen ejercicio de recursos públicos, eficiente y transparente, apegado a reglas de operación que mejoren su impacto y eviten la clientelización, contrario a lo que está pasando en este sexenio. También requerimos una reforma fiscal profunda y progresista que reduzca la brecha entre los que más ingresos tienen y el resto de la población, lo cual tampoco ha sucedido en este gobierno. Es necesario repensar el federalismo y el gasto público para generar nuevos incentivos para el desarrollo.

Finalmente, es necesario replantear todo el sistema educativo no sólo para mejorar nuestra capacidad productiva, sino para formar integralmente a ciudadanas y ciudadanos, pero principalmente a personas con habilidades socioemocionales capaces de vincularse con el otro, sentir empatía y respetar a todos los seres vivientes y a nuestra madre naturaleza. Esa es la medida más efectiva en el largo plazo para abatir la pobreza material y moral que hoy nos aqueja.

La pésima alimentación y falta de ejercicio, y su impacto en el sistema de salud pública

Las y los mexicanos tenemos una dieta terrible; ingerimos muchos “alimentos”, que son comida chatarra, similares al veneno, que aumentan notablemente nuestro riesgo de tener obesidad, diabetes y cáncer. Nuestro consumo de grasas saturadas, azúcar, lácteos, así como de otros alimentos nocivos, nos colocan como el primer lugar en obesidad en el mundo, y estamos en estado de emergencia por la epidemia de diabetes.

Para comenzar a atacar este problema es necesario regular la industria de alimentos y a las refresqueras para prohibir o dificultar que esta comida chatarra llegue a la población, como las bebidas azucaradas y gran parte de los alimentos procesados que encontramos en los supermercados. También es necesario que la educación formal incluya educación en materia de alimentación y actividades deportivas, con la misma relevancia que cualquier otra materia.

-Pepe García, servidor público


 

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Este 16 de septiembre, ¿por qué quieres gritar?

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