Italia en el umbral de la apertura - Gatopardo

Italia en el umbral de la apertura. Las adversidades que enfrenta el país en la nueva realidad

Italia fue uno de los países europeos más afectados por la pandemia y estuvo más de tres meses en cuarentena. Aunque con un metro de distancia y la mascarilla puesta, vive un plan de reapertura casi total de su economía. Entre opositores y epidemiólogos, estas son las adversidades a las que se enfrenta la península itálica en la nueva normalidad.

El virus de la peste llegó desde oriente a Italia, en 1347, probablemente transportado por un barco de comerciantes. Como en el caso de la pandemia del coronavirus, la península italiana fue la primera en Europa en ser afectada por la plaga y adoptar estrictas medidas de contención. De hecho, la palabra “cuarentena” proviene de esos años y se refiere al periodo de 40 días de aislamiento que los médicos venecianos imponían a las tropas de los barcos, para prevenir la difusión de “enfermedades exóticas”. Aunque en ese entonces no se entendía de virus ni bacterias, los responsables de la salud pública de Venecia emitieron un decreto que imponía la cuarentena a todas personas que manifestaban síntomas de la peste. Desde entonces, el protocolo veneciano se adoptó como modelo epidemiológico; y casi setecientos años después, alrededor de 2 billones de seres humanos estamos nuevamente en cuarentena.

Desde febrero de 2020, cuando la región de Milán se colocó en el centro del panorama mediático por la Covid-19, el virus se impuso rápidamente como una prioridad sanitaria a nivel global. Las imágenes dramáticas de las calles desiertas de las ciudades italianas introdujeron un escenario que se volvió cotidiano, convirtiendo a Italia nuevamente en un laboratorio biopolítico de la pandemia.

La primera lección que aprendimos de la península itálica es que la crisis sanitaria está intrínsecamente vinculada a una crisis económica y laboral. La cuarentena y las medidas de distanciamiento social que se han adoptado en todo el mundo, a través del cierre parcial de la economía, han profundizado las desigualdades económicas y sociales que ya precedían a la pandemia. El término “trabajadora o trabajador esencial”, introducido por el gobierno italiano, ha entrado en el nuevo vocabulario pandémico internacional; subraya la vulnerabilidad de quienes ofrecen servicios de relevancia crítica para el funcionamiento de la economía, arriesgando sus vidas sin protecciones sociales y acceso a los derechos laborales.

Según el Fondo Monetario Internacional, Italia se encontraba en una recesión incluso antes del virus, con un fuerte gap económico entre el norte  —más próspero— y el sur del país, con una deuda pública que representa el 135% del Producto Interno Bruto (P.I.B.) del país: ¿cuál será su futuro post Covid-19?

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