Recortes a la prevención y atención de VIH
Según especialistas, gran parte de la población vulnerable no tiene acceso a una atención de calidad
diciembre 2, 2019

De 2015 a 2020 se redujo un 17 por ciento el presupuesto de programas para la prevención y el control de enfermedades de la Secretaría de Salud en México, entre ellos el de Prevención y atención de VIH/SIDA e infecciones de transmisión sexual (ITS), de acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

El presupuesto para los programas de prevención y control de enfermedades en general pasó de 6 mil 303 millones de pesos, a 6 mil 40 millones de pesos para el 2020. Por su parte, el recorte para el programa de Prevención y atención de VIH/SIDA y otras ITS pasó de 451 millones de pesos a 416 millones de pesos. Esta iniciativa gubernamental se enfoca en acciones de detección y vinculación a tratamiento de antirretrovirales, de acuerdo con documentos de transparencia presupuestaria a la que tuvo acceso el CIEP.

El presupuesto para prevención en gasto total en salud, que incluye principalmente los servicios del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y SSA permaneció en 2.8 por ciento frente a 2018 y 2017.

El que no haya una disminución considerable es un tanto engañoso, en primer lugar porque incumple con los estándares internacionales para sistemas de salud, debido a que el presupuesto aprobado para 2020 no se vincula con las variables demográficas ni a las epidemiológicas, de acuerdo con Judith Senyacen Méndez Méndez, coordinadora de salud y finanzas públicas del CIEP.

“De 2010 a 2020 pasamos de destinar 3 puntos del PIB a destinar 2 puntos y medio a este rubro, pero sin contemplar una población que va creciendo y que la OMS sugiere que, al menos, deberían destinarse 6 puntos del PIB de cada país a la salud”, explica Senyacen Méndez en entrevista con Gatopardo.

Y aunque los sistemas de salud del IMSS y el ISSSTE presentan aumentos en sus recursos -gracias su financiamiento por cuotas y afiliación- la Secretaría de Salud, que cubre a la población sin acceso a seguridad social, es la gran perdedora y esa población está ante una mayor vulnerabilidad por los recortes anuales.

El CIEP destaca que, por cada dólar estadounidense invertido en aumentar las medidas contra las enfermedades no transmisibles en los países con ingresos bajos y medianos bajos, se obtendría un beneficio para la sociedad de aproximadamente siete dólares derivado de un aumento del empleo, productividad y esperanza de vida, según la OMS

Prevención sin presupuesto

Tras los recortes a organizaciones de la sociedad civil, la estrategias de prevención actualmente recaen solo en el gobierno y esos programas han bajado la guardia en varios aspectos según Alaín Pinzón, defensor de Derechos Humanos y miembro del Consejo Ciudadano para VIH e ITS de la Ciudad de México.

“Antes teníamos un modelo en el que las organizaciones y la sociedad civil tenían una participación activa por el financiamiento recibían. El gobierno necesita ayuda, porque no podrá solo. Debe escuchar propuestas y sobre todo trabajar en equipo”, dice Pinzón en entrevista.

Su mayor preocupación es que los programas de prevención dejen de lado a las personas que ya tienen un diagnóstico. “No se puede dejar de lado la prevención, tampoco la atención, ni la canalización, ni el tratamiento de personas viviendo con VIH y que dependen de los servicios de salud”, indica el activista.

Pinzón no ve en planes a largo plazo ni cambios en las estrategias para las nuevas generaciones o la población joven, un sector muy vulnerable a contagiarse por falta de información.

Una de las prioridades que deben atender los programas de prevención es la educación básica para erradicar prejuicios y patrones de desinformación, pide Kenya Cuevas, activista defensora de los derechos de la comunidad LGTBI y portadora de VIH.

“Muchas de las personas que buscan atenderse, son personas heterosexuales que tienen familia o hijos y se va haciendo una cadena de transmisión. Tenemos que llegar a estas poblaciones clave, en las que sabemos que hay un foco rojo”, explica en entrevista.

Otro factor que debe atender el sector salud es la sensibilización del personal en las clínicas y hacer más campañas de información. “Sin atención humana de calidad, no se puede generar más confianza entre los sectores vulnerables a contraer VIH, como las amas de casa, y no se acercan a conocer más”, dice Kenya Cuevas.

Salud mental y gasto privado

Por otro lado, la falta atención psicológica y emocional es un rubro en el que, quienes están diagnosticados, invierten de su propio bolsillo o simplemente no lo hacen.

“Está el tema de la discriminación, pero también necesitamos programas de salud mental, contención y acompañamiento. Hacen falta psicólogos preparados y muchas veces la estigmatización está tan interiorizada, que algunas personas dejan el tratamiento y por eso viven en la invisibilidad”, finaliza Pinzón.

El CIEP coincide en que hay un aumento en el gasto que se destina a los servicios médicos privados, porque aunque haya trabajadores afiliados a servicios públicos, no significa que reciban la cobertura adecuada.

La tasa de atención efectiva, que contabiliza la población afiliada que se atiende realmente en el seguro social, muestra que solo 4 de cada 10 personas lo hacen, de acuerdo con Senyacen.

“En servicios privados teníamos una tasa de 200 por ciento, lo cual habla de una demanda  insatisfecha por los servicios de salud y que tiene que cubrir el sector privado”, concluye la especialista en salud y finanzas públicas.


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