El último humedal. Agonizan los remanentes de las Ciénegas de Lerma -

El último humedal. Agonizan los remanentes de las Ciénegas de Lerma

La urbanización, la industrialización y la contaminación han devastado las Ciénegas de Lerma, un páramo que antes estuvo compuesto por grandes cuerpos de agua que forjaron la vida de los pueblos del Valle de Toluca. Hoy el rescate de estos humedales podría mitigar los impactos del cambio climático de manera local y dar sustento a quienes cuidan y viven de las lagunas.

 

A las seis de la mañana todo son sombras. El frío cala los huesos, el suelo anegado moja las botas. Un manto grisáceo cae sobre el ambiente y sólo se escucha a las aves zambullirse. Pero una vez que la niebla comienza a disiparse, los rayos del sol revelan la escena: aparecen una laguna, las ramas lánguidas de los sauces llorones, los tulares que brotan del agua —y que se asemejan a un pastizal flotante—, además de una carretera próxima y la cumbre de un volcán a la distancia, el Xinantécatl, al que todos llaman el Nevado y que corona el Valle de Toluca.

Aunque espectacular, la escena parece muy lejana a los relatos que evoca don Lucas sobre viejos tiempos con enormes nubes negras de patos que lo cubrían todo. “Nos echábamos el clavado y el agua estaba tan clarita, clarita, que abríamos los ojos adentro y a pescar almejas hasta llenar la cubeta. Después las preparaba mi mamá con arroz”, dice. Mucho ha cambiado desde la juventud de este hombre de 88 años, originario de San Pedro Tultepec, un pueblo enclavado a la orilla de la laguna de Chimaliapan, en el municipio de Lerma, a cincuenta kilómetros de la capital de México. “Antes podíamos entrar a buscar pescado blanco, muy rico; también comíamos ranas, ajolotes y papa de agua”, recuerda. El pescado blanco no se ha visto en décadas y algunas especies, como el ajolote de Lerma, están en peligro de desaparecer.

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