Frente a los malos

Este mes se publicará “Los malos”, un libro de perfiles de los criminales más feroces de América Latina. Presentamos, en exclusiva, fragmentos de tres perfiles escritos por Miguel Prenz, Óscar Martínez y Juan Miguel Álvarez.

La mano que mece la cuna: Norberto Atilio Bianco
– Por Miguel Prenz

Bajo los ojos oscuros, la mirada que no se sabe si inerte, si altiva, si amenazante, si indescifrable, hay sombras que, si la fotocopia de la foto fuera en colores y no en blanco y negro, se verían como ojeras marrones.

La boca es una línea recta.

Es un hombre, macizo y de estatura media, vestido con uniforme militar; si la fotocopia de la foto fuera en colores, se verían los zapatos y los guantes de cuero negros, los pantalones, la camisa y la corbata color caqui, el saco verde oliva, como la gorra, con insignias y botones dorados. Está parado sobre un piso negro, delante de un cortinado blanco. No se sabe dónde.

El certificado de nacimiento incluido en el legajo del Ejército Argentino dice que el hombre de la foto se llama Norberto Atilio Bianco y nació el 1º de septiembre de 1945 en la casa que sus padres, Atilio Bianco y Elsa Eugenia Polimeni, tenían en Flores, barrio emblemático de la clase media porteña, sobre la calle Canalejas. La calle Canalejas cambió años más tarde su nombre y pasó a llamarse Felipe Vallese, en homenaje al obrero metalúrgico y dirigente de la Juventud Peronista secuestrado y desaparecido por la Policía Bonaerense en agosto de 1962, durante el gobierno de José María Guido, un abogado puesto por los militares que meses antes habían derrocado al presidente Arturo Frondizi. Sin embargo, los Bianco no llegaron a vivir en la calle Felipe Vallese, porque antes de que Norberto Atilio Bianco empezara el colegio se mudaron a la ciudad de Bella Vista, 46 kilómetros al oeste de Buenos Aires.

Nada dice el legajo sobre qué pasó en la vida de Norberto Atilio Bianco hasta 1970, un año de acontecimientos. El 21 de mayo, egresó con el título de médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, ya decidido a especializarse en Traumatología. El 18 de diciembre, se casó con Nilda Susana Wehrli, profesora de inglés; él tenía 25, ella, 20. Y el 31 de diciembre, recibió el “alta en las filas del Ejército” como teniente primero médico. Su primer destino fue el hospital de la base militar de Campo de Mayo, cercana a Bella Vista.

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