Hidroituango: la hidroeléctrica que detuvo un río en Colombia

La represa hidroeléctrica que detuvo un río en Colombia

En la hidroeléctrica más esperada, que generará 30% de la energía de su país, un error de construcción ocasionó un derrumbe en uno de los túneles que desviaba el río Cauca, lo que provocó que una avalancha impactara en un municipio de dos mil habitantes. Desde entonces, la salud del río ha interrumpido su ritmo biológico. Detrás están una poderosa empresa pública de Medellín, políticos y un consorcio privado.

 

Hidroituango es una represa en construcción. Se levanta en un cañón de montañas que desde lejos parecen verdes, pero cuya tierra está tapizada de árboles como chamizos enfermos; toda una población endémica que se conoce como bosque seco tropical.

Está ubicada en el departa­mento de Antioquia, Colombia, a casi doscientos kilómetros de Medellín. La obra fue una idea primaria que nació hace casi sesenta años y que tuvo estudios geológicos en los años setenta y ochenta, que ahora son motivo de debate, pues se actualizaron poco. Debido a las condiciones del terreno —carreteras de barro y piedra, cumbres de difícil acceso—, a que la energía se iba a generar aprovechando el cauce del segundo río más importante de Colombia —el Cauca— y a que los grupos del añoso conflicto armado habían elegido ese cañón como guarida, por el que corrían con alijos de cocaína, el proyecto fue inviable. A mediados de los años noventa, la Gobernación de Antioquia y las Empresas Públicas de Medellín (EPM) —la segunda empresa pública más importante del país— compraron la idea, proyectaron costos y algunos diseños; pero hasta 2010 empezaron las obras, evidenciando un mito muy colombiano: que los antioqueños pueden romper cualquier montaña y hacer dinero donde otros sólo ven viento.

Se esperaba que la represa —que sería la más grande de Colombia, al generar 2 600 megavatios, casi 30% de la energía del país— estuviera lista en diciembre de 2018 pero, en mayo de ese año, un error ocasionó un derrumbe en uno de los túneles, por lo que se desvió el río y las obras se postergaron hasta 2022 o 2023. Ese accidente puso en peligro a más de una decena de poblados, en lo que pudo haber sido el desastre más grande ocasionado por un error de ingeniería en todo el continente. Se creyó que el muro de presa, de 225 metros de altura, se rompería por la fuerza del agua. No sucedió, pero sí hubo desastres aguas abajo: crecientes súbitas que se llevaron casas y colegios, sequías inéditas y una mortandad de peces que parecía sacada de una plaga bíblica.

Un error de ingeniería en la represa de Hidroituango en Colombia provocó una fuerte inundación en un poblado a orillas del río Cauca.

La hidroeléctrica se encuentra en una zona que fue centro de operaciones de varios grupos armados, por lo que se cree que hay fosas comunes donde se inhumaron cuerpos de personas desaparecidas en dicho conflicto.

Es octubre de 2020 y recorremos largos túneles que pasan por una montaña de nombre Capitán, justo donde los campesinos dicen que hay una falla geológica que pudo haber sido el motivo del derrumbe de 2018. Cada tanto hay que pasar retenes que la empresa ha dispuesto para desinfectar carros y pasajeros. Los obreros hacen largas filas para que los rocíen con alcohol y les tomen la temperatura corporal. Todos trabajan en una noche perpetua; hacen turnos de doce horas: de seis de la mañana a seis de la tarde y de seis de la tarde a seis de la mañana. Siempre están metidos en las cavernas, donde hace un calor primigenio, sólo alumbradas por grandes bombillos.

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