Las mujeres y el sindicalismo en América Latina - Gatopardo

La lucha en los túneles. Las mujeres y el sindicalismo en América Latina

Tali Goldman
Ilustraciones de Maria Conejo

Los sindicatos han sido espacios hechos por y para hombres, una jungla donde rige la división de género que excluye a las mujeres de las posiciones de poder. En los sindicatos de los diferentes sistemas del metro, hace tiempo, ellas comenzaron a preguntarse si no podían aspirar a ser algo más que secretarias y, en cambio, manejar economías, relaciones entre trabajadores y direcciones. Comenzaron a tocar puertas, a recorrer pasillos; se agruparon en Chile, México, Argentina y Colombia. Hoy conquistan estos lugares antes monopolizados como un logro colectivo.

Llegó contenta. Era la primera vez que iba a una reunión con dirigentes sindicales de varios medios de transporte y no sólo del metro, al cual pertenecía ella. Habría trabajadores del bus y también del tren. Era un ámbito de debate y formación, habitual para quienes militan en los Sindicatos. Paula Rivas llevaba apenas un año como dirigenta sindical. Era 2015, tenía 42 años y un puesto de directora. Era la única mujer entre sus compañeros varones del Sindicato de Profesionales y Técnicos del Metro de Chile. Al llegar, se preguntó si habría otras más. Oteó y encontró únicamente a dos mujeres entre 50 varones. Estaba acostumbrada. Después de la bienvenida, los invitaron a formar pequeños grupos para debatir. Paula quedó junto con otros seis varones. Uno asumió el mando y empezó a contar la situación de su trabajo. Paula se dio cuenta de que nadie estaba tomando notas y eso era fundamental para compartir los puntos más destacados al final de la jornada. De manera automática, el hombre giró su cabeza y posó los ojos en la única mujer de esa pequeña ronda.

—¿Podrías tomar las notas tú?

Paula se quedó petrificada. ¿Porque era mujer, tenía que asumir el rol de secretaria?; ¿por qué, si tenía la misma jerarquía que muchos de ellos?

—No me corresponde tomar notas a mí. Las puede tomar cualquier otro compañero —dijo.

Paula saboreó esa respuesta como una pequeña victoria. Tres años después, se convertiría no sólo en la presidenta de su sindicato, sino en la primera presidenta de la Federación de Sindicatos de Metro de Santiago de Chile (Fesimetro): una pionera. Pero en ese momento no se lo imaginaba ni tenía claro qué hacía sentada allí.

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