Las mujeres trans están cambiando el rumbo de su comunidad en México

Poder en trans-formación

México ocupa el segundo lugar, después de Brasil, en crímenes por homofobia en el mundo, lo que ha despertado una ola de indignación y activismo. En este escenario, las mujeres transgénero están rompiendo los paradigmas de una sociedad patriarcal y heteronormativa. Enfrentan aún prejuicios sociales mientras buscan insertarse en una sociedad que les cuestiona el haber renunciado a su género para ser mujeres. Destacan personajes que lograron transformarse y ahora buscan el empoderamiento de su comunidad, haciendo de su identidad la bandera de su lucha.

I

Tenía apenas 16 años cuando quisieron que unos jesuitas lo exorcizaran. Su madre ya lo había encerrado en su cuarto. No podía salir ni a la escuela, mucho menos ver a los amigos porque le habían enseñado esas “malas mañas”, “lo habían enfermado”. Estas ideas se le metieron a Carolina Gómez, maestra de inglés, luego de leer en las páginas del diario de su hijo, que él se sentía mujer. Sin embargo, cuando él estaba más pequeño, ya le había confesado a su madre que era una niña. Lo golpeó, luego de encontrarlo jugando a la maestra con su ropa puesta. Lo que creyó que su hijo olvidaría, siguió creciendo a puertas cerradas en las páginas del diario que escribía a escondidas.

—Vivía una rebeldía. Comenzaba a conocer el ambiente gay. Pero había algo que no me gustaba: yo era una mujer. No encajaba. Yo quería conocer a un hombre que me viera y quisiera a la mujer que llevaba dentro. Mi mamá colapsó.

Él estudiaba una carrera técnica en un bachillerato, iba en su primer año. Vivía en Tlalnepantla. Su mamá había sido madre soltera y juntos vivían en un entorno religioso. Los jesuitas se negaron a realizar el exorcismo, y mejor mandaron a Carolina y a su hijo con un endocrinólogo. Cuando le hicieron un estudio de perfil hormonal, los resultados indicaron que contaba con estrógenos de más: su cuerpo quería convertirse en mujer, pensó Carolina. Después de ir al psicólogo, le explicaron que su hijo vivía con una identidad femenina, tenía disforia de género, transgenerismo. Se quedó callada.

—Mi mamá me dijo que me iba a ayudar a desarrollar hormonas femeninas. Me llevó con un naturista, compró tés, me daba unos licuados y unas pastillas. Hasta que un día que fui a la alacena me di cuenta de que todo lo que me estaba dando eran hormonas de hombre. Ya me quería salir barba y bigote, yo que soy lampiña. Ella decía que nadie me iba a aceptar.

Así que Carolina lo corrió de la casa y él, que estaba dispuesto a iniciar su transición, mejor se fue a buscar si la vida estaba en otra parte.

Hoy Samantha Gómez Fonseca camina con tanta decisión que sus tacones blancos resuenan por toda la cafetería donde ha llegado para esta conversación. Ella es la candidata transexual a diputada plurinominal para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, por el distrito XII Cuauhtémoc, por parte del partido Nueva Alianza, para las elecciones de este 5 de junio.

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