Traficantes de ADN: Central ADN y la PGR – Gatopardo

Traficantes de ADN

Un gran botín: la base de datos con información genética que resguarda la FGR. Un sospechoso: el excomisionado Nacional de Búsqueda, Roberto Cabrera Alfaro, acusado de robar datos para entregarlos a un laboratorio privado. Y un país con morgues y panteones que desbordan cuerpos sin identificar. Ésta es una crónica de cómo se lucra con el dolor en un país que duplicó en tres años el número oficial de desaparecidos; una historia de convenios opacos y laboratorios privados que buscan hacer negocio y de un Estado, incapaz y corrupto, que les abre esa puerta.

Este es un reportaje del Proyecto Piloto de Periodismo
de Investigación de la UNESCO
.

 

Una muela. Una muela bastante grande, la del juicio, con pedacitos de sangre seca amarronada. Édgar González Casillas, un médico querido por decenas de pacientes en la sierra wixárika, la guardó como un recuerdo de su crecimiento. Años después, cuando unos hombres armados se lo llevaron el 7 de julio de 2013, en Tesistán, Jalisco, el diente se transformó en un gran tesoro para su hermana Amanda.

Las piezas dentales son buenas para extraer el material genético y los científicos han conseguido hacerlo incluso con restos prehistóricos. Amanda guardó ese tesoro hasta 2018, cuando se lo entregó a una mujer que decía ser representante de un laboratorio privado de genética. Ella le prometió que contrastaría la muela con la mayor base de datos de identificación en el país, una que utiliza el Sistema Índice Combinado de ADN (CODIS), el software que el Buró de Investigaciones Federales (FBI) estadounidense le donó al gobierno mexicano en 2009 como parte de la Iniciativa Mérida para combatir al crimen organizado. La base está bajo el resguardo de la Fiscalía General de la República (antes PGR) y en la actualidad concentra más de 69,300 perfiles genéticos. ¿Cómo una empresa privada tuvo acceso a estos datos?

El Estado mexicano ha ido recolectando información genética, desde 2004, de los parientes cercanos a las más de 95 mil personas desaparecidas que se cuentan de manera oficial para poderlas identificar, información que ha ido a parar a dos grandes bases de datos: una que inició la Policía Federal y hoy tiene la Guardia Nacional y otra que inició la PGR y que continúa la Fiscalía. Ésta, la más importante, fue presuntamente copiada, filtrada, pirateada.

traficantes-de-adn-gatopardo-paula-monaco-felipe-wendy-selene-perez-miguel-tovar-1

Dientes y huesos son las partes del ser humano que sobreviven al paso del tiempo. De ellos se puede extraer ADN, la información única de cada ser humano. Con ellos se puede dar nombre a un cuerpo, aún décadas después.

La misma mujer que se llevó la muela de Édgar González Casillas, ese 2018, cita a Ana Enamorado en una cafetería de Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México. Sin conocerla y sin la presencia de expertos, como indican las leyes, le suelta de tajo que en una morgue de Michoacán hay un cuerpo que podría ser el de su hijo Óscar, desaparecido en 2010. Quien abre esta posibilidad no es funcionaria ni ocupa cargo público alguno. Pero cualquier indicio acelera el corazón de Ana: ¿Y si es verdad?, piensa. ¿Tendrá acceso a esa certeza que anhelan miles en un país con más de cuatro mil fosas clandestinas y 52 mil cadáveres todavía sin identificar?

“Calcinados, sobre todo. Nosotros trabajamos con este tipo de restos calcinados. Hemos obtenido resultados muy buenos”. La voz de Mariana ilusiona a Edith Pérez Rodríguez, de San Luis Potosí, que recuerda la promesa de esa llamada de 2019. Lleva ocho años buscando a sus hijos Alexis y José Arturo, de dieciséis y veinte años, y a tres familiares más. Los desaparecieron en las carreteras de Tamaulipas, una región donde los restos no se cuentan por número sino en peso: son tan chiquitos que son muy difíciles de identificar. México no tiene la tecnología, los laboratorios ni las máquinas para extraerles información genética a restos en esa condición, por eso los envía a otros países, como sucedió con el caso Ayotzinapa. La promesa de analizar huesos calcinados, entonces, es muy valiosa.

Cuerpos sin nombre, los restos de los desaparecidos van a dar a nichos sin lápidas. Cada semana las autoridades de Jalisco llevan nuevos cuerpos a un sector del Panteón Mezquitán donde las tumbas no tienen identidades sino números.

“Hola Jorge. Linda tarde. Me gustaría tener contacto contigo si es posible, por favor. Tengo un tema importante que comentar contigo”, dice un correo electrónico que Jorge Verástegui recibe el 24 de enero de 2018, el día en que su hermano Antonio y su sobrino Toñito cumplen nueve años de estar desaparecidos. “Llevo semanas y semanas buscando a tu familia para conseguir una autorización a través de la Fiscalía, pero no lo he logrado”.

Mariana García Sosa le anticipa que identificó restos que podrían ser de sus familiares y menciona detalles secretos, avances de la investigación ministerial que no son públicos. De eso le hablará en una cafetería, un día después.

Una mujer joven, simpática y elegante es el rostro visible de Central ADN, un laboratorio que dice y demuestra tener acceso y copia de las bases de datos genéticos del Estado mexicano, según resultados de muestras y otros documentos compartidos por fuentes consultadas aquí. García Sosa, quien se presenta sin su primer apellido, recorre los estados de Veracruz, Coahuila, Jalisco, Morelos y San Luis Potosí contactando a familiares de desaparecidos y recolectando muestras para ADN: saliva, gotas de sangre, huesos, dientes. Viaja pontificando. Te identificamos a tu familiar, nosotros sabemos dónde está, tenemos amigos en la Procuraduría, tenemos la mismísima copia del banco genético nacional. De acuerdo con diecisiete testimonios recabados para esta investigación, a las familias de las víctimas les asegura que su trabajo es humanitario y les promete hacer los estudios gratis, sin costo.

En un país incapaz de frenar la violencia, una muela puede ser una esperanza. Por eso hay quienes creen que lo que dice esta mujer es verdad.

CONTINUAR LEYENDO
COMPARTE

Recomendaciones Gatopardo

Más historias que podrían interesarte.