John Hughes: el director que capturó a la juventud de los ochenta

Todo adolescente de los ochenta le debe algo a John Hughes

Su cine retrató la juventud de toda una generación.

La tarea era sencilla. Escribir un ensayo de no menos de mil palabras que respondiera una sola pregunta: ¿Quién crees que eres? Aunque el texto es parte de un típico castigo escolar para una tarde de un sábado, el resultado marcaría el resto de las vidas de John, Claire, Brian, Andrew y Allison, cinco personajes estereotípicos de cualquier secundaria de los Estados Unidos.

Al llegar al final de la cinta que plantea este escenario, la popular El club de los cinco (The Breakfast Club), los personajes interpretados por Judd Nelson, Molly Ringwald, Anthony Michael Hall, Emilio Estévez y Ally Sheedy no sólo descubren lo que son, también se convierten en emblemas de una generación extraña, aquella que creció durante los años ochenta, con todas las excentricidades y problemáticas que conllevó la década.

Esos temas se convertirían también en grandes preocupaciones de la corta, pero importante filmografía de su director, John Hughes.

Nacido el 18 de febrero de 1950 en Lansing, Michigan, el futuro director solía ser un chico solitario y tranquilo. El primer hijo del matrimonio conformado por John Hughes Sr. y Marion Crawford, creció sin ninguna compañía de su edad o su sexo; sus hermanas nacieron mientras él estudiaba la secundaria y la zona en la que vivía era solamente ocupada por mujeres y adultos mayores. Eso llevó a Hughes a echar a andar su imaginación.

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John Hughes y Molly Ringwald en el set de Se busca novio (Sixteen Candles) – Fotografía: Paramount Pictures

Su vida cambiaría cuando se mudó junto a su familia a Chicago, donde descubrió una de sus grandes pasiones: la música. “Cuando apareció The Beatles mi vida cambió por completo. Después llegó Bringing It All Back Home de Bob Dylan y también me cambió. Los jueves era una persona y los viernes era otra”, comentó en entrevista con la revista Seventeen en 1986. “Dylan, John Lennon y Picasso se convirtieron en mis héroes porque ellos sabían como moverse hacia adelante. Cuando llegaban a un punto donde se sentían cómodos, avanzaban”.

Durante su época de secundaria, Hughes continúo siendo un solitario, un observador de la vida cotidiana de los adolescentes y asiduo consumidor de películas. A pesar de su soledad, el chico desarrolló un gran sentido del humor que años más tarde le beneficiaría en la vida diaria.

En 1968, entró a estudiar a la Universidad de Arizona en Tucson, sin embargo abandonó sus planes universitarios meses después. A su salida, John Hughes regresó a Chicago y consiguió trabajo como redactor en una agencia publicitaria. Mientras trabajaba ahí, intentó probar suerte en la comedia, escribiendo chistes para las rutinas de Rodney Dangerfield y Joan Rivers, así como para la publicación cómica National Lampoon. Para dicho medio, escribió la historia Vacation ’58, que poco después se convertiría en el argumento base para la película Vacaciones (National Lampoon’s Vacation), protagonizada por Chevy Chase. Ese sería el primer acercamiento de Hughes en el cine.

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John Hughes en el set de El club de los cinco (The Breakfast Club) – Fotografía: Paramount Pictures

En 1982, Hughes debutó en la escritura con National Lampoon’s Class Reunion, a la que siguió Mr. Mom, protagonizada por Michael Keaton, de 1983. El éxito de Mr. Mom y Vacation hizo que el guionista firmara un acuerdo de exclusividad con Universal Pictures que lo comprometía a escribir tres películas más. La primera sería la historia de un grupo de rebeldes que quedaban encerrados en un cuarto de castigo de su secundaria un sábado por la tarde.

Cuando intentó vender la historia al estudio, los ejecutivos respondieron que necesitaba trabajarse más. Entonces Hughes ofreció otro argumento, el de una joven de quince años que estaba perdidamente enamorada del chico más popular de su escuela, mientras el chico menos popular lo estaba de ella. La idea gustó de inmediato y se autorizó, dándole a Hughes su primera gran oportunidad de dirigir uno de sus guiones. El proyecto se convirtió en Se busca novio (Sixteen Candles), una genuina comedia adolescente que conquistó a las audiencias en 1984.

La confianza que el cineasta había generado en el estudio permitió que se autorizara rápidamente el primer proyecto que les ofreció: The Breakfast Club, estrenada en 1985. La cinta –en la que volvió a trabajar con la protagonista de Sixteen Candles, Molly Ringwald– fue sumamente reconocida por la crítica de ese momento. “Hughes tiene una habilidad maravillosa para comunicar los sentimientos de los adolescentes”, escribió la crítica Kathleen Carroll en The New York Daily News. La película sería considerada la “cinta quinstaesencial de los ochenta” por el público y la prensa especializada.

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John Hughes y Matthew Broderick en el set de Experto en diversiones (Ferris Bueller Day’s Off) – Fotografía: Paramount Pictures

Ese mismo año, el escritor estrenó Vacaciones 2 (National Lampoon’s European Vacation) y Ciencia loca (Weird Science), en esta última también fungió como director. Al siguiente año, Hughes dominó de nuevo la conversación adolescente con dos películas: La chica de rosa (Pretty in Pink), la clásica historia de enamoramiento entre una estudiante promedio (Ringwald otra vez) y un atractivo adolescente (Andrew McCarthy); y Un experto en diversiones (Ferris Bueller’s Day Off), en la que se contaba la historia de un joven de 17 años (Matthew Broderick) que se tomaba unas vacaciones anticipadas por todo un día.

Después del éxito de Ferris Bueller, siguieron Nada en común (Planes, Trains and Automobiles), de 1987; La loca aventura del matrimonio (She’s Having a Baby); de 1988; y Tío Buck al rescate (Uncle Buck), de 1989. Con esta última cinta terminaría su racha de películas en la silla del director. Sin embargo, su carrera como guionista continuaría durante la década de los noventa.

Aunque pocos lo sepan, Hughes fue el encargado de escribir los guiones de Mi pobre angelito (Home Alone), de 1900; Mi pobre angelito 2: Perdido en Nueva York (Home Alone 2: Lost in New York), de 1992; 101 dalmatas (101 Dalmatians), de 1996 y Flubber, de 1997. Además, escribió bajo el pseudónimo Edmond Dantés, en recuerdo al personaje principal de El conde de Montecristo, la trilogía de Beethoven. Curiosamente, esta selección de películas familiares, más apegadas al público infantil, daban como muestra el crecimiento que Hughes y su público habían tenido.

Hughes capturó al adolescente de principios de los ochenta; mostró sus inseguridades al final de la década y los mostró en su madurez familiar rumbo al nuevo milenio. Eso es algo que pocos cineastas han hecho, crecer junto a su público. John Hughes, el silencioso hombre que se convirtió en un megáfono de una generación, falleció en Nueva York el 6 de agosto de 2009, víctima de un ataque cardiaco.


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