Juan L Ortiz uno de los grandes poetas argentinos - Gatopardo

Juan L. Ortiz: El poeta que fue río

Juan L. Ortiz fue uno de los grandes poetas de la Argentina. Alejado de las grandes ciudades y reticente al ajetreo de lo contemporáneo, el poeta de la provincia de Entre Ríos supo convertir la monotonía de la región en un cauce luminoso para la poesía.

Juan Laurentino Ortiz tuvo la gran capacidad de volverse viento, árbol y río. A través de su poesía, supo cómo evocar, como quizá nadie antes, el lugar en el que nació. Llevar la provincia de Entre Ríos y Paraná a las letras: sus arenas, nubes, tierras, palmas y todo con lo que creció. Supo nombrar la naturaleza y hacerla poema.

“Corría el río en mí con sus ramajes.
Era yo un río en el anochecer,
y suspiraban en mí los árboles,
y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.
¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!”.

(Fragmento de “Fuí al río”, El ángel inclinado).

Juan L. Ortiz fue el más chico de 10 hijos. Nació el 11 de junio de 1896 en Puerto Ruiz, una localidad de Argentina, que alguna vez fue un puerto muy importante, pero que ahora es un rejunte de gente a lado de una salida fluvial. 

Cuando era aún un niño, su familia se mudó a Mojones Norte, donde hay un poco más de gente, pero tampoco mucha. Lo que hay son tierras sulfatadas cálcicas y suelos yesosos. La mayor parte de su infancia la pasó en Selva de Montiel, un bosque al que sus pobladores le pusieron nombre de selva por sus árboles enmarañados, llenos de enredaderas, líquenes, cactáceas, lianas y claveles de aire. La naturaleza híbrida del lugar fue fundacional para su obra. Ya adulto, Ortiz regresaría a este lugar a través de sus versos. 

En su juventud, ingresó a la Normal Mixta de Maestros en Gualeguay, pero no acabó y mejor se fue a Buenos Aires donde estudió Filosofía y se sumergió en la vida bohemia de inicios del siglo XX. “Digamos que cumplí con esa etapa indispensable y me relacioné con la gente que por ese entonces estaba en el candelero, como se dice”, contó el poeta a la periodista Alicia Dujovne. 

Para ese momento, Ortiz ya había publicado unos cuantos libros, pero su vida editorial se restringía a unas tiradas mínimas que le regalaba a sus amigos. De esta época se encuentran: El ángel inclinado, El álamo y el viento y El aire conmovido. En 1933, en la capital argentina, editó su primer poemario: El agua y la noche, una compilación de poemas escritos entre 1924 y 1932. 

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